“SI CRISTO NO HUBIERA RESUCITADO, VANA SERIA NUESTRA FE” (I CORINTIOS 15,14)

La Semana Santa ha dejado una riqueza espiritual, la cual se convierte en bendiciones y gracias para continuar adelante, en este caminar, en busca de la vida eterna. Esto nos debe llenar de inmensa alegría y más cuando comprendemos que la Resurrección es fuente de alegría, por ello la invitación es a dejar la tristeza a un lado y continuar, a ejemplo de los discípulos, con inmensa alegría en los caminos del Señor.

Es de comprender que la Pascua es la fiesta más importante para todos los católicos, ya que con la Resurrección de Jesús es cuando adquiere sentido nuestra fe. Con la Resurrección Cristo nos abrió las puertas del Cielo, celebración que conmemoramos en cada Eucaristía, pero de manera especial los domingos, al recordar de manera especial la Resurrección del Señor.

Cristo con su Resurrección derrotó el pecado y la muerte, dio a la humanidad libertad, esperanza y vida nueva, por ello todos, debemos creer en la Resurrección y para ello, reflexionemos a conciencia, las seis consecuencias que el Apóstol Pablo explica en 1 Corintios capítulo 15, a algunos de la comunidad de Corinto que no creían en la Resurrección de los muertos: 1. No tendría sentido el predicar a Cristo; 2. la fe en Cristo sería vana 3. Todos los testigos y predicadores de la resurrección serían mentirosos; 4. Nadie sería redimido del pecado; 5. Todos los creyentes que nos precedieron, habrían perecido y 6. Los cristianos serían la gente más digna de tenerle misericordia. Pero Cristo, sí, Resucito; por ello la invitación es a vivenciar este tiempo de Pascua con gran alegría y convertirnos en los verdaderos discípulos misioneros, que incansables anunciamos la buena noticia de la Resurrección del Señor.

Por otra parte, en esta edición 29 del periódico la Misericordia, quisiera resaltar, al menos dos, de sus fiestas importantes para este mes de abril, que no deben pasar desapercibidas de nuestra vida cotidiana. En primer lugar la FIESTA DE LA DIVINA MISERICORDIA, celebración que la Iglesia hace el segundo domingo de pascua, devoción que comenzó a partir del diario de la joven Religiosa Polaca Faustina, en 1930, donde deja el mensaje en el cual enfatizaba en el amor misericordioso de Dios y en donde el hombre también, debería ser misericordioso. Para gloria de Dios y bendición de los fieles, la Diócesis, en la parroquia de Nuestra Señora María Inmaculada de Melgar “como lo muestra la contrportada”, en la vereda de Chimbí, la cual está rodeada de muchos condominios, cuenta con un templo consagrado a la Divina Misericordia.

En segundo lugar, la fiesta del buen pastor, la cual, la Iglesia la celebra el cuarto domingo de Pascua, junto a la jornada mundial por las vocaciones Sacerdotales, cuya referencia Bíblica es el Evangelio de Juan en su capítulo 10, 1-30. Que por analogía del Señor con el Pastor de las ovejas indica que el Señor es nuestro Pastor, el que da su vida por sus ovejas y sus ovejas conocen su voz y lo siguen. No olvidar intensificar en este día la oración por el Papa, los obispos y sacerdotes, ya que ellos, a ejemplo de Cristo Buen Pastor, donan su vida al servicio de los demás.

Para todos los lectores, el periódico La Misericordia, les desea felices pascuas de Resurrección.

Orlando Salazar Duque. Pbro. PhD

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