DOGMAS SOBRE LA MADRE DEL REDENTOR

Nuestra Señora de Fátima ubicada camino al Santuario Diocesano de Nuestra Señora de la Candelaria y el Amparo en Purificación

El “dogma” puede ser definido como una verdad revelada definida por la Iglesia. El concepto de dogma, abarca una doble relación: con la revelación divina y con la enseñanza autorizada de la Iglesia (Cfr. Núm. 85-95 del Catecismo de la Iglesia católica). Por ello un dogma es una verdad absoluta, definitiva, inmutable, infalible, irrevocable, incuestionable y absolutamente segura sobre la cual no puede flotar ninguna duda. Una vez proclamado solemnemente, ningún dogma puede ser derogado o negado, ni por el Papa ni por decisión conciliar. Por eso, los dogmas constituyen la base inalterable de toda la Doctrina católica y cualquier católico está obligado a adherir, aceptar y creer en los dogmas de una manera irrevocable.

Los dogmas tienen estas características porque los católicos confiamos que un dogma es una verdad que está contenida, implícita o explícitamente, en la inmutable Revelación Divina o que tiene con ella una “conexión necesaria”. Para que estas verdades se tornen en dogmas, ellas necesitan ser propuestas por la Iglesia Católica directamente a su fe y a su doctrina, a través de una definición solemne e infalible por el Supremo Magisterio de la Iglesia (Papa o Concilio ecuménico con el Papa)

En este contexto, se ubican los dogmas de la Virgen María que brevemente vamos a presentar:

1.-María es verdadera Madre de Dios.
El símbolo apostólico (EL CREDO) muestra la base en el artículo “nació de María Virgen”. El Concilio de Éfeso (431), proclamó con San Cirilo, en contra de Nestorio: “Si alguno no confesare que Emmanuel es verdaderamente Dios, y que, por lo tanto, la Santísima Virgen es Madre de Dios, porque parió según la carne al Logo de Dios hecho carne. Sea anatema”, Dz. 113.
Los diversos Concilios Ecuménicos que trataron este punto confirmaron esta doctrina.
Soportes Bíblicos y magisteriales y o/o documentales: Juan 2:1, Lucas 1:43, Gálatas 4:4, San Ignacio de Antioquia (Eph. 18:2), Orígenes, Eusebio de Cesárea, Atanasio, Epifanio y los Capadocios, entre otros, ya usan el término. San Gregorio Nacianceno (Ep. 101, 4).

2.-María fue concebida sin mancha de pecado original (Inmaculada Concepción).

S.S. Pío IX proclamó el 8 de diciembre de 1854, en su bula Ineffabilis, que era verdad revelada por Dios, que: “la beatísima Virgen María, en el primer instante de su concepción, fue preservada inmune de toda mancha de culpa original por singular privilegio y gracia de Dios omnipotente, en atención a los méritos de Cristo Jesús, el Salvador del género humano” .Dz 1641.

La concepción es el momento en el cual Dios crea el alma y la infunde en la materia orgánica procedente de los padres. La concepción es el momento en que comienza la vida humana. Cuando hablamos del dogma de la Inmaculada Concepción no nos referimos a la concepción de Jesús quién obviamente, también fue concebido sin pecado.

El dogma declara que María “La bienaventurada Virgen María fue preservada inmune de toda mancha del pecado original en el primer instante de su concepción por singular gracia y privilegio de Dios omnipotente a los méritos de Jesucristo Salvador del género humano” (Papa Pío IX).

Soportes Bíblicos y magisteriales y o/o documentales: Génesis 3:15, Lucas 1:28, Lucas 1:41, San Efrén (Carmina Nisib. 27), San Justino (Dial. 100), San Ireneo (Adv. haer. III 22, 4), Tertuliano (De carne Christi 17).
3.-María fue Virgen antes del parto, en el parto y después del parto (Perpetua Virginidad).

El sínodo de Letrán (649), recalcó los 3 momentos de la Virginidad de María, S.S. Paulo IV declaró “Beatissimam Virginem Mariam… pertitisse semper in virginatis integritate, ante partum scilicet, in partu, et perpetuo post partum”, Dz. 993.

Es decir, María siempre Virgen, antes, durante y después del Parto. La Perpetua Virginidad de María es el dogma mariano más antiguo de la Iglesia, según el cual María fue virgen antes, durante y después del parto y no tuvo otros hijos. Afirma la “real y perpetua virginidad incluso en el acto de dar a luz el Hijo de Dios hecho hombre”. El concilio de Constantinopla (año 553) le otorgó a María el título de “virgen perpetua” (aeiparthenos).

Santo Tomás de Aquino también enseñó esta doctrina (Summa theologiae III.28.2) que María dio el nacimiento milagroso sin abertura del útero, y sin perjuicio para el himen. Esta doctrina ya era un dogma desde el cristianismo primitivo, habiendo sido declarada por notables escritores como San Justino Mártir y Orígenes. El Papa Pablo IV lo reconfirmó en el Cum Quorundam el 7 de agosto de 1555, en el Concilio de Trento.

“La escritura menciona a unos hermanos y hermanas de Jesús. La Iglesia siempre ha entendido estos pasajes como no referidos a hijos de la virgen María, en efecto, Santiago y José, “hermanos de Jesús” (Mt 13, 55) son los hijos de una María discípula de Jesús que se designa de manera significativa como “La otra María” (MT 28, 1). Se trata de parientes próximos a Jesús según una expresión conocida del Antiguo testamento” (Catecismo de la Iglesia Católica 500).

Soportes Bíblicos y magisteriales y o/o documentales: Antes del Parto: Lucas 1:26, Isaías 7:14, Lucas 1:34, San Ignacio de Antioquia (Smyrn 1, 1), Orígenes (Contra Celsum 1 34 s., S.th. III 28, 1).

En el Parto: Ezequiel 44:2, Isaías 66:7, San Ambrosio (Ep. 42), otorgado en el título “siempre virgen”, (V Concilio de Constantinopla, Dz. 214).
Después del Parto: Lucas 1:34, Juan 19:26, Orígenes (In Luc.hom.7), San Ambrosio (De inst.virg. Et S Mariae virginitate perpetua), San Jerónimo (de perpetua virginititate B. Mariae adv. Helvidium), San Agustín (de haeresibus 56, 84), San Epifanio (Haer. 78, contra los antidicomarianitas). San Basilio dice: “Los que son amigos de Cristo no soportan oír que la Madre de Dios cesó alguna vez de ser virgen” (Hom. In s. Christi generationem n.5), San Juan Damasceno en De Fide orth IV. 14.

Desde el siglo IV, los santos padres como Zenón de Verona, San Agustín y San Pedro Crisólogo emplean la fórmula “Virgo concepit, virgo peperit, virgo permansit”.

La antigua teología luterana, en el Articuli Smacaldici P. I art. 4, dice de María: “ex Maria, pura, sancta semper virgine”.

4.- María fue asunta al cielo en cuerpo y alma (Asunción de María).
S.S. Pío XII proclamó el 1 de noviembre de 1950, en la Constitución Munificentissimus Deus, como dogma revelado por Dios que María fue asunta (llevada al cielo) en cuerpo y alma al cielo:
“pronuntiamus, declaramus et definimus divinitus revelatum dogma esse: Immaculatam Deiparam semper Virginem Mariam, expleto terrestris vitae cursu, fuisse corpore et anima ad caelestem gloriam assumptam”.

Soportes Bíblicos y magisteriales y o/o documentales: Mateo 27, 52-3, Gregorio de Tours, Seudo-Modesto de Jerusalén, Germán de Constantinopla, Andrés de Creta, Juan de Damasco y Teodoro de Estudión.

Antonio Devia Méndez. Pbro
Vicario Judicia

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