DOMINGO, 20 DE MAYO DE 2018 PENTECOSTÉS

LECTURA DEL LIBRO DE LOS HECHOS DE LOS APÓSTOLES 2,1-11:

Al celebrar hoy la fiesta de Pentecostés, o venida del Espíritu Santo sobre el Colegio Apostólico, debemos llenarnos de inmensa alegría, porque en esta solemnidad se da cumplimiento de las promesas de Jesús, que partiría al Padre, pero que no los dejaría solos, que esperaran, hasta la venida del Espíritu Santo, el cual los acompañará e iluminaría para que fueran sus testigos hasta el final del mundo. “Al cumplirse el día de Pentecostés, estaban todos juntos en el mismo lugar. De repente, se produjo desde el cielo un estruendo, como de viento que soplaba fuertemente, y llenó toda la casa donde se encontraban sentados. Vieron aparecer unas lenguas, como llamaradas, que se dividían, posándose encima de cada uno de ellos. Se llenaron todos de Espíritu Santo y empezaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les concedía manifestarse”.

Permitamos que el Espíritu Santo que hemos recibido por el bautismo y los sacramentos lo pongamos al servicio del Evangelio. De esta manera Cristo y su Iglesia será conocida, amada y proclamada con la unción del Espíritu Santo.

SAL 103,1AB.24AC.29BC-30.31.34:

Junto con el salmista, en la fiesta del Espíritu Santo, no nos cansemos de pedirle y de decirle: “Envía tu Espíritu, Señor, y repuebla la faz de la tierra. Bendice, alma mía, al Señor: ¡Dios mío, qué grande eres! Cuántas son tus obras, Señor; la tierra está llena de tus criaturas”.

LECTURA DE LA PRIMERA CARTA DEL APÓSTOL SAN PABLO A LOS CORINTIOS 12,3B-7.12-13:

Pablo indica la importancia de vivir la unidad, de confesar el nombre de Cristo y de tener todos el Espiritu Santo. Cuando habla de la unidad la compara con el cuerpo diciendo: “Pues, lo mismo que el cuerpo es uno y tiene muchos miembros, y todos los miembros del cuerpo, a pesar de ser muchos, son un solo cuerpo, así es también Cristo”. Cuando habla de confesar el nombre de Cristo explica: “Hay diversidad de carismas, pero un mismo Espíritu; hay diversidad de ministerios, pero un mismo Señor; y hay diversidad de actuaciones, pero un mismo Dios que obra”. Cuando indica tener un mismo Espiritu, aclara que diciendo: “Nadie puede decir: Jesús es Señor, sino por el Espíritu Santo”.

En esta fiesta de Pentecostés pidamos al Espíritu Santo la unidad a la Iglesia, la gracia para anunciar el Evangelio y la fuerza para vencer las dificultades.

LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN JUAN 20,19-23:

Reconozcamos que la paz sólo la da Jesús y que la recibe quien la acepta en su corazón, como los discípulos. “AL anochecer de aquel día, el primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo: Paz a vosotros”.

Cuando sus discípulos vieron sus manos y el costado lo reconoceron, se llenaron de inmensa alegría y con decisión y entrega acogieron la paz, el don del Espíritu Santo y la misión del envío, a lo que Cristo Resucitado, en medio de ellos les dio el poder de perdonar los pecados. “Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos”.

En la fiesta de Pentecostés, con humildad, reconozcamos en la Iglesia, madre y maestra, la única encargada de perdonar los pecados a través de sus ministros los sacerdotes.

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