PENTECOSTES GRAN JUBILEO DEL ESPIRITU SANTO SOBRE LA IGLESIA NACIENTE (Hch 2.1 ss.) (Mártir de Arauca)

Altar mayor de la parroquia Nuestra Señora del Carmen de Velú

La eternidad divina no marca días jubilares, porque siempre existe Dios, que se complace en la unidad trinitaria: Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo, objeto de las complacencias del Dios supremo; rodeado de espíritus celestiales de ángeles y arcángeles, cubiertos de seis alas: Dos para volar, dos a manera de cuerpo y dos a manera de pies. En medio de su arco iris cubierto de las maravillas cromáticas y con resplandores de todas las piedras preciosas, pensando ya desde la eternidad en la primera alianza del Dios maravilloso con el linaje de Noé (Ez 1.6 – Gn 1.2 y Lv 25.50). Llegada la plenitud del tiempo creado y con el Hijo de Dios objeto de sus complacencias, el Espíritu Santo nos trae el primer jubileo para consolidación de la Iglesia de Jesucristo, nacido de nuestro linaje por voluntad de magnifico hacedor.

El Santo Espíritu, es el consolador anunciado por el que ya era el redentor del género humano y con motivo de los 50 días de la resurrección del señor viene el desfogue de la tercera persona de la Santísima Trinidad.

A la llegada de Pentecostés, Jerusalén estaba colmada de peregrinos y viajeros de todos los confines de la tierra, los apóstoles se encontraban reunidos en el Cenáculo (por miedo a los judíos), se conmueve la tierra, hay vientos de huracán y llamaradas de fuego que se posan sobre las cabezas de los elegidos. La Iglesia naciente, cimentada sobre la roca de Pedro se consolidan para ya empezar los pregones para las nuevas cristiandades el peregrinaje con motivo de la fiesta ha traído pueblos numerosos, de toda la tierra conocida “Partos, Medos y Elamitas habitantes de Mesopotamia, Judea, Capadocia, el Ponto, Asia, Frigia, Pánfila y Egipto, Livia, Cirene, Judíos y Prosélitos, Cretenses y Árabes”.

El portento se manifiesta con el gran don de la Glosolalia y los oían hablar en cada una de sus lenguas.

Empieza la novedad de la iglesia de Cristo con el Kerigma a todas las naciones de la tierra, ubicados los 11 apóstoles en la esquinas de la gran ciudad de Jerusalén.

En el futuro inmediato los apóstoles con la noticia nueva de salvación se irán desplazando, con las fuerzas del Espíritu Santo a diversas regiones del mundo conocido:
Simón Pedro evangeliza en sus inicios a Palestina y luego asienta su cátedra en Roma, corroborando su testimonio con su martirio el 29 de junio del 67. Primer sumo pontífice.
Mateo en las regiones de Palestina, etiopia y Persia hasta que alcanza su martirio.

Andrés evangeliza La Grecia y es sacrificado en la ciudad de Patras
Felipe y Santiago el menor evangelizan la actual Turquía donde reciben el martirio, queda testimonio de su mensaje.
Bartolomé evangeliza las regiones de Armenia, donde sella sus mensajes con el Martirio de su sangre.

Judas Tadeo evangeliza la región de los Partos siendo sacrificado por su testimonio de Cristo.
Simón el Cananeo: Evangeliza la actual Jordania y luego su martirio.
Tomas sus noticias nuevas de evangelización invaden la india y se corona con su sangre.

Santiago el mayor: su predicación de centra en España en la regiones de Galicia. Su sangre preciosa corre en Jerusalén y el recuerdo de sus restos se encuentran en la ciudad de Compostela.

Matías (Reemplazo de Judas Iscariote), su pregón cristiano invade a Jerusalén donde también se engrandece con su martirio.
Juan: el mas querido de los 12, se establece en las comarcas de Éfeso. Gran guardián de Santa María, Madre de Dios hasta su gloriosa asunción (año 50). Se considera mártir, ya que salió ileso de unos toneles de aceite hirviendo.
Pedro fue el gran pastor de los pueblos de Israel y Pablo (29 de junio del 67 d.C) y Pablo el gran apóstol de los gentiles.

Pablo nació en Tarso de Sicilia (5 d.C) gran perseguidor de los cristianos hasta su conversión a la religión de Jesús, en el camino de Damasco sus buenas noticias invaden al Asia: Colosas, Corinto, Éfeso, Salónica, Filipos y Roma.
Entre sus grandes discípulos figuran: Timoteo, Tito, sacrificados en la actual Turquía y Creta por los enemigos de la iglesia naciente. Filemón mártir de la Iglesia Cristiana en la actual Turquía. Bernabé, su testimonio cristiano lo lleva al martirio en la actual Chipre y Silas, cuya fuerza del mensaje lo lleva a la muerte en Macedonia – Grecia. Epafras y sus noticias de la Iglesia lo llevan al sacrificio en la ciudad de Colosas.
Completa esta nomina algunos padres de la iglesia: Ignacio de Antioquia, triturado por las fieras en el circo Romano. Papias, fortalecido con los dones de Jesucristo, recibe el martirio en la actual Turquía. Policarpo de Esmirna sacrificado con gran violencia y con toda majestad de obispo, entrego su vida como semilla de cristiandades nuevas.

El panorama de la Iglesia del siglo II, con la sangre vertida es abono del nuevo discipulado del Hijo de Dios y de los Hombres.
En Roma hay cristiandades florecientes y en la misma carta de Pablo a los Romanos los exhorta con su saludo a ser fieles a la Iglesia que continuamente renace: “saluden a Prisca y Aquila… Andrónico y Junia… saludar a la familia de Aristóbulo y a las iglesias que están en su casa” (Rom 16.1 ss.).
La Iglesia del Hijo de Dios e Hijo del Hombre semeja la exuberancia de Jardines florecidos, como los de Isaías que anticipaban la llegada del Mesías, con los dones del Espíritu Santo: Sabiduría, Ciencia, Fortaleza, Templanza, Consejo, Piedad y Temor de Dios (Catecismo Católico).
Dones divinos que provienen de las llamaradas, fuego y brisas de pentecostés.
El gran “concurso divino” de Dios Padre, de Dios Hijo y de Dios Espíritu Santo, miran a la derecha donde esta la reina Hija predilecta del Padre, Madre del Hijo y esposa virginal del Espíritu Santo “fulgente corona” (San Pio IX). (Dogma de la inmaculada concepción).
“Ante el nombre de Dios, que se doble toda rodilla en los cielos y en la tierra” (Rom 14.11)

Ricaurte Guerra Jaramillo. Pbro

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