DOMINGO, 3 DE JUNIO DE 2018

SOLEMNIDAD DEL SANTÍSIMO CUERPO Y SANGRE DE CRISTO

Al celebrar en este domingo la fiesta Solemne del “SANTÍSIMO CUERPO Y SANGRE DE CRISTO”, es remontarnos al Jueves Santo, donde Jesús, en la Última Cena Instituye el Sacramento de la Eucaristía, dándonos su propio Cuerpo y Sangre y entregando este tesoro de Salvación a su Iglesia fundada por El, nuestra Iglesia Católica, cuando le dice a sus Discípulos: “HACEDLO EN MEMORIA MÍA”. La invitación es a celebrar tan grandiosa Solemnidad con fe, amor y entrega a Jesús Eucaristía en cada una de nuestras parroquias.

LECTURA DEL LIBRO DE ÉXODO 24,3-8: “EL MISTERIO DE LA ALIANZA”.

Al reflexionar en este texto Bíblico, contemplamos la figura de Moisés, que frente a su pueblo Israel, lo forma y educa para la vivencia de la Alianza, al edificar un altar en lo más alto del monte, con sus doce estelas en honor a las doce tribus de Israel, donde los protagonistas fueron los jóvenes, escogidos por Moisés para que ofrecieran al Señor holocaustos y vacas como sacrificio de comunión, cuya sangre; la mitad era colocada en una vasija y la otra mitad derramada sobre el altar y en coro decían: “Haremos todo lo que manda el Señor y lo obedeceremos”, y Moisés por su parte tomaba la sangre y la rociaba sobre su pueblo diciendo: “Ésta es la Sangre de la alianza que hace el Señor con vosotros, sobre todos estos mandatos”.
Que a ejemplo del pueblo Israel, cada uno de nosotros, en la solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo, nos haga dóciles a las enseñanzas del Evangelio y de su Iglesia.

EL SALMO 115. “HAY ALEGRÍA AL IR A LA CASA DEL SEÑOR”.

El salmista invita a sentir gran alegría cuando vamos a la casa del Señor y exhorta a invocar el nombre del Señor. Cuando se conoce y se ha experimentado la grandeza de la Eucaristía, se sabe con certeza que el momento más importante de la Eucaristía es cuando el Sacerdote pronuncia las palabras de consagración, y al alzar el Cáliz y el Copón, dejando de ser pan y vino, convirtiéndose en el Cuerpo y la Sangre de Jesús.

LECTURA DE LA CARTA A LOS HEBREOS 9,11-15:
“EL SACRIFICIO DE LA PROPIA VIDA”.

La definición de Cristo, sumo y eterno sacerdote, que nos hace la carta a los hebreos, como su tabernáculo, donde ofrece su propia Sangre, consiguiendo la liberación y convirtiéndose en mediador y Alianza Nueva, nos lleva a ser hombres nuevos, libres del pecado y de la muerte y conducidos a recibir la promesa de la herencia eterna. Que su sangre y Cuerpo precioso haga de nosotros sus mejores hijos, que lo adoramos en su Divinidad.

LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN MARCOS 14,12-16.22-26:
“TOMAD, ESTE ES MI CUERPO, ESTA ES MI SANGRE”.

El día que los católicos entendamos que es en la Eucaristía donde se santifica el alma, sin duda alguna, nos enamoraríamos tanto de ella, que no podríamos vivir sin ella. Ella, la Eucaristía es la esencia de nuestra vida, es el banquete sagrado que alimenta y nutre la fe, la esperanza y la caridad.

Que, en esta solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre del Señor, más que recordar y repetir las palabras de consagración, contemplemos tan sublime misterio, don y regalo, dado por Cristo a la humanidad, en su Última Cena. “Mientras comían: Jesús tomó un pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo dio, diciendo: Tomad, esto es mi Cuerpo. Cogiendo una copa, pronunció la acción de gracias, se la dio, y todos bebieron. Y les dijo: Ésta es mi Sangre, Sangre de la Alianza, derramada por todos”.

Que la Eucaristía para nosotros sea el centro, la esencia, principio y fin; y que cada celebración Eucarística sea como la “PRIMERA, LA ÚNICA Y LA ÚLTIMA”.

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