Editor al lector

Monseñor Orlando Roa en compañía del padre Alexander Parra Grimaldo en la parroquia Santa Ana del Guamo - Tolima

La edición del mes de Junio la abrimos encomendando al Corazón Inmaculado de Jesús a todos los lectores, familiares y amigos, que fieles al periódico, mes tras mes lo adquieren, no sólo por compromiso parroquial, sino porque por este medio se tiene la oportunidad de conocer a nuestra Iglesia particular del Espinal y sus enseñanzas. Además, queremos que los lectores sepan, que con alegría el equipo del periódico les presenta cada edición, con el objetivo de brindarles por este medio elementos sustanciales para fortalecer la fe, crecer en el conocimiento doctrinal y ser testigos de la esperanza.

Pedimos, que el Sagrado Corazón de Jesús, que se le reveló a la gran Santa Margarita de Alacoque, les abra la inteligencia para que experimenten la grandeza de su amor abrazador, encontrando en él, el remedio de todos los sufrimientos y permitiendo que sus corazones, canal de comunicación con Dios, puedan: “Amar al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma y con todas tus fuerzas”;( Dt. 6,5) y ser de esta manera testigos del amor de Dios, cumpliendo con el mandato de Cristo, dado primero a los discípulos y hoy a nosotros: “Id por todo el mundo y proclamad la Buena Nueva a toda la creación”. (Marcos 16,15)

Sin duda alguna, al celebrar el primer domingo del mes de Junio la fiesta solemne del Corpus Christi, o fiesta del Cuerpo y la Sangre de Cristo, donde conmemoramos la Institución de la Eucarística del Jueves Santo, recibiremos una gracia especial para vencer todas las dificultades y continuar con ahínco la búsqueda de la perfección, tal como nos lo pide el Papa Francisco en su exhortación a la santidad, donde coloca a la Eucaristía el “centro de todas nuestras acciones”, la cual ha sido querida y amada por nuestra Iglesia, desde sus comienzos, hasta nuestros días, entendiendo que ha tenido algunos nombres, pero su significando siempre será y seguirá siendo el mismo.
Ellos son: Eucaristía, igual a acción de gracias, (1cor 11.24); Banquete, como anticipación del banquete de las bodas del cordero, (Ap. 19), Fracción del pan, a imagen de aquel gesto por Jesús en diversas escenas del evangelio. (Hechos 2 42,46,), Asamblea Eucarística, Memorial y Santo Sacrificio, Santa y Divina Liturgia, Comunión y Santa Misa que es el nombre más común en nuestra actualidad. Que lo solemnidad nos ayude a vivir tan sublime misterio Eucarístico, alimento para el alma, salvación para los pecadores y salud para los enfermos, porque en la Eucaristía comemos y bebemos el mismísimo Cuerpo y Sangre de Cristo: “Mientras estaban comiendo, tomó Jesús pan y lo bendijo, lo partió y, dándoselo a sus discípulos, dijo: Tomad, comed, éste es mi Cuerpo. Tomó luego una copa y, dadas las gracias, se la dio diciendo: Bebed de ella todos, porque ésta es mi sangre de la Alianza, que es derramada por muchos para el perdón de los pecados”. (Mateos 26:26 – 28).

Nunca dudemos que este tesoro de la Eucaristía fue depositado por Cristo en su Iglesia Católica, para que lo custodiara y cuidará; por ello siempre debemos orar por el Papa, los obispos y sacerdotes para que ellos, siguiendo el mandato de Cristo, nos celebren la Eucaristía diaria, donde Cristo es el protagonista, pero se realiza a través de un ministro de Cristo y de la Iglesia, que fue consagrado sacerdote. Oremos también por todos los fieles para que amando, celebrando y viviendo la Eucaristía, crezcan en el amor a Cristo y a la Iglesia.

José Orlando Salzar Duque. Pbro. PhD

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