¿POR QUE LA IGLESIA PIDE OFRENDAS POR LOS SACRAMENTOS?

Con tu ofrenda apoyas para la construcción de un nuevo Templo Parroquial, para compartir con la o más necesitados. Barrios Unidos - Melgar Tolima

Hace un tiempo algunos medios de comunicación hicieron eco a las palabras del Santo Padre en referencia a que no pagaran por las intenciones de las Misas. Noticia que las Diócesis han reflexionado con detenimiento pero que algunos detractores de la Iglesia aprovecharon para generar confusión y hacer señalamiento de todo tipo. Pues bien, para entender un poco el asunto, es bueno que reflexionemos sobre la referencia a las ofrendas en la Biblia, si en realidad se cobra por las misas, qué es una intención y cual es nuestro compromiso como bautizados con la Iglesia, en materia de solidaridad y hermandad y, por tanto, de ayuda a las obras apostólicas.

¿QUE DICE LA BIBLIA SOBRE LAS OFRENDAS?

Una ofrenda es un obsequio, dádiva o don que se ofrece en muestra de reconocimiento, gratitud o veneración. La palabra, como tal, proviene del latín ofrenda, que significa ‘cosas que se han de ofrecer’. Estas son hoy día dinero, en otro tiempo eran productos agrícolas, animales, trabajo gratuito.

Las ofrendas, así como el diezmo, son los dones con los que el cristiano ayuda materialmente al sostenimiento de la Iglesia para que esta pueda realizar su tarea de evangelizar. Su exigencia en los textos bíblicos es muy clara: “Dad a DIOS la honra debida a su nombre; traed ofrendas y venid a sus atrios” (Salmos, 96: 8).

En este sentido, la doctrina cristiana enseña amparados en la sagrada escritura que dar a Dios, ante todo, constituye motivo de gozo por compartir lo nuestro con el Señor: “Honra al Señor con tus riquezas y con los primeros frutos de tus cosechas. Así, tus graneros se llenarán a reventar y tus bodegas rebosarán de vino nuevo” (Proverbios, 3: 9-10). “Den y se les dará: se les echará en el regazo una medida llena, apretada, sacudida y desbordante. Porque con la medida que midan a otros, se les medirá a ustedes” (Lucas, 6: 38).

¿LA IGLESIA COBRA POR LAS MISAS Y LOS SACRAMENTOS?

La Iglesia nunca ha cobrado por la EUCARISTIA ni por Celebrar un sacramento, porque son un Don gratuito, es la redención que Cristo nos dio gratis. Solo se pide una ofrenda a los fieles, de tal manera que en justicia ayuden a sostener el culto Divino. Nadie que haya ofrendado por una misa u otro de los sacramentos ha quedado pobre, al contrario, ha recibido bendiciones. Y cuando alguien no tiene dinero se ha provisto que no se vea privado de los sacramentos.

La gratuidad de la Misa y los demás sacramentos se refieren a que nadie, los compra ni los vende, no son de dominio de ninguna persona, no son exclusividad de una clase social, son un bien de todos y para todos, y se deben celebrar, dar y recibir de acuerdo a las normas litúrgicas y canónicas establecidas por la autoridad suprema de la Iglesia y por el Obispo diocesano para tal fin.

Lo que dijo el Papa en Roma sobre la gratuidad de la MISA es pidiendo que no se abuse y que nombrar una intención no sea privilegio de pocos, sino que esté al alcance de todos. Es de anotar que el Santo Padre le hablaba en Roma a personas de todo el mundo, pero dentro del contexto italiano donde la gente paga el 8×1000 como impuesto para sostener la IGLESIA. Además, hay una cultura del Diezmo y las primicias bien marcada.

En nuestro entorno, a la comunidad eclesial en general le falta generosidad para sostener las obras eclesiales. La mayoría de las familias han dejado de dar sus diezmos y primicias, son muy escasas las ofrendas y en varias parroquias los sacerdotes pasan precariedades, y por tanto, dedicarse a trabajar en colegios u otras instituciones para poderse sostener, privando con ello al pueblo de gozar de una atención pastoral privilegiada, amplia y cercana. Si la gente fuera generosa, los obispos no establecerían sumas sugeridas por un servicio pastoral. Es necesario tener en cuenta que Colombia por ser un estado laico no hace ninguna clase de contribución a la Iglesia.

AHORA BIEN, ¿QUE ES  LA INTENCIÓN DE LA MISA?

La intención es una petición acompañada de una ofrenda que un fiel hace por un motivo, por ejemplo: cumpleaños, acción de gracias por algo recibido, por un difunto, etc. Una intención sin ofrecer nada (poco o mucho según la conciencia y posibilidad de cada uno), sería un acto vacío.

La Iglesia desde siempre ha pedido que los fieles den alguna pequeña cantidad por las intenciones públicas que hacen, y con ello la Iglesia sostiene el culto: paga servicios de luz, agua, compra ornamentos, compra hostias, vino, sostiene a los sacerdotes, paga impuestos, etc.
Por su parte EL CODIGO DE DERECHO DICE: EN EL CANONN 945 que: “§1. Según el uso aprobado de la Iglesia, todo sacerdote que celebra o concelebra la Misa puede recibir una ofrenda, para que la aplique por una determinada intención. § 2. Se recomienda encarecidamente a los sacerdotes que celebren la Misa por las intenciones de los fieles, sobre todo de los necesitados, aunque no reciban ninguna ofrenda”. De igual manera en el canon 946 dice que “Los fieles que ofrecen una ofrenda para que se aplique la Misa por su intención, contribuyen al bien de la Iglesia, y con ella participan de su solicitud por sustentar a sus ministros y actividades”.

En consonancia con el canon 1264, que autoriza a los Obispos a establecer las ofrendas que se pueden pedir con motivo de los sacramentos y otros servicios pastorales, la Diócesis del Espinal, mediante decreto No. 046 del 16 de marzo de 2018, estableció las sumas que deben dar los fieles. Norma que deben acatar tanto los fieles como los sacerdotes.

Ya concluyendo, con todo respeto reciban nuestra invitación a la generosidad, a confiar en Dios y en la Iglesia, a ofrendar para bien de todos, recordando que la ofrenda es una siembra y que quien tacañamente siembra, tacañamente recoge (2 Cor 9,6).

Es bueno tener en cuenta que hay diferencia entre no poder y no querer dar, hay diferencia entre ser pobre y ser tacaño, antes de pedir que hagamos todo gratis, piense si en realidad usted es tan pobre que no tenga nada para compartir. Piense en qué modo se deben sostener las cosas. Su ayuda u ofrenda puede ser la única que la Iglesia reciba ese día o la que hace falta para responder a una necesidad. Piense si Dios no le ha dado nada que no tenga nada que ofrendar. Si después de todo usted concluye que la pobreza no le permite dar una ofrenda, aunque sea mínima cuando reciba un sacramento, acérquese al sacerdote al concluir la santa misa o en un horario de Despacho Parroquial y pídale que le conceda la intención en la santa misa o de un sacramento de modo gratuito, cuéntele lo que le está pasando, no caiga en el desespero de callarse y quedarse sin las debidas atenciones o de ir e insultar a quienes trabajan en la Parroquia. Bendiciones, y por favor tenga en cuenta que los sacerdotes estamos para servirle.

Antonio Devia Mendez. Pbro.
Vicario Judicial

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