MOVIMIENTOS APOSTÓLICOS Y NUEVAS COMUNIDADES ECLESIALES

El Pbro. Guzmán Páez capellán de la Escuela de Policía Gabriel González y los monaguillos de la parroquia del Señor de los Milagros, Espinal -Tolima

La invitación para los lectores del periódico la Misericordia, es a profundizar en la importancia de los movimientos y nuevas comunidades eclesiales en nuestra diócesis del Espinal, con el fin, que a lo largo y ancho de su territorio y en cada parroquia se conozcan, dinamicen e impulse la acción pastoral evangelizadora, de manera que su anuncio llegue de manera especial a los más alejados.

Para ello se debe entender que, el Espíritu Santo santifica, ilumina y dirige el Pueblo de Dios mediante los sacramentos, los ministerios, las virtudes y que da gracias especiales entre los fieles de cualquier condición, “distribuyendo a cada uno según quiere” (1 Co 12,11)
Comprender que, “Los laicos tienen el derecho de asociarse con una espiritualidad, un carisma y una misión específica de la Iglesia, con el fin de servir en el anuncio del Evangelio”.
Saber que, “Existen algunos movimientos eclesiales con tradición y aprobación del Derecho Pontificio, otros adscritos a las jurisdicciones eclesiásticas y algunos con menos fuerza, que han nacido pero no se han unido a la vida diocesana”.

Precisar que, los movimientos apostólicos y nuevas comunidades, en palabras de San Juan Pablo II es: “UNA NUEVA PRIMAVERA DEL ESPÍRITU, donde la acción del Espíritu Santo suscita nuevos Movimientos y comunidades para renovar profundamente el rostro de la Iglesia y la vida espiritual de un gran número de fieles”.

Agradecer a los últimos pontífices que han mostrado la cercanía a los movimientos apostólicos y nuevas comunidades, dándoles impulso en los encuentros mundiales, como lo hizo san Juan Pablo II y el Papa Benedicto XVI y nuestro actual Pontífice, Papa Francisco, quien los ha definido “COMO DON Y RIQUEZA”, para una Iglesia en salida, cuya característica debe ser la alegría.

Acoger el anuncio que hizo el papa Benedicto XVI, a los obispos y párrocos en Alemania, cuando les dijo: “Los movimientos eclesiales y las nuevas comunidades son una de las más importantes novedades suscitadas por el Espíritu Santo en la Iglesia”. Continúa diciendo: “A veces al párroco o al obispo les pueden parecer algo extraño, pero son lugares de fe en los que los jóvenes y los adultos experimentan un modelo de vida en la fe como oportunidad para la vida de hoy; por eso os pido que salgáis al encuentro de los movimientos con mucho amor. En ciertos casos hay que corregirlos, insertarlos en el conjunto de la parroquia o de la diócesis, pero debemos respetar sus carismas específicos y alegrarnos de que surjan formas comunitarias de fe en las que la palabra de Dios se convierte en vida”. Dice, además: “El papado no creó los movimientos, pero se convirtió en su respaldo más importante en la estructura de la Iglesia, su fuente principal de soporte eclesial; el Papa tiene necesidad de estos servicios, misioneros de los movimientos, y éstos tienen necesidad de él, y en la reciprocidad de los dos tipos de misión, la del ministerio petrino y la de los movimientos, se realiza la sinfonía de la vida eclesial”.

Respetar y acatar la doctrina del Magisterio de la Iglesia cuando indica que los movimientos apostólicos y las nuevas comunidades eclesiales, de manera sustancial, se identifican por:

LA UNIVERSALIDAD EN SU LLAMADA A EVANGELIZAR: A la luz de una experiencia espiritual, en el ámbito de la vida eclesial y humana, exhortando a la conversión y a un encuentro vivo con Jesús, de manera especial en la Eucaristía.

LA UNIVERSALIDAD EN SU CARÁCTER MISIONERO: Son movimientos que rápidamente se extienden a los ámbitos más difíciles y secularizados: Juventud, profesionales, empresas y alejados del Evangelio.

LA UNIVERSALIDAD EN LA COMUNIÓN: Los movimientos apostólicos y nuevas comunidades ofrecen una profunda y autentica experiencia de comunión eclesial, con capacidad de presentar a Cristo, al que se adhieren con decisión firme y sin temor de anunciarlo en el ambiente donde se encuentren, de manera especial en la comunidad parroquial.

Indica, además el magisterio que, es característica común a todos los movimientos apostólicos y nuevas comunidades: La adhesión cordial al Papa, la oración Cristo céntrica y Eucarística, la valoración de la acción del espíritu Santo en la vida de los creyentes, el amor y la devoción filial a María Santísima y la comunión con la parroquia, la Iglesia Diocesana y universal.

Por tal razón, Invito a los párrocos, vicarios parroquiales, sacerdotes, religiosas, familias, docentes, laicos y comunidades eclesiales a que impulsen y den dinamismo a cada uno de los movimientos y comunidades existentes en nuestra diócesis, siempre unido a la parroquia, de tal forma que se viva la “unidad en la diversidad”, en cada comunidad parroquial, entendiendo, que aunque el carisma de cada comunidad es diverso, su fin, de salvar almas y santificar es común a todas y que la misión de cada comunidad o movimiento es mostrar el verdadero rostro de Cristo y de su Iglesia.

José Orlando Salazar Duque. Pbro. PhD

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