¿COMO VIVO YO MI FE?

“YO CREO, ME FALTA FE, AUMENTA MI FE” (Mc. 9.24);
“¿Y CUANDO VENGA EL HIJO DEL HOMBRE, ENCONTRARA FE EN EL MUNDO?” (Lc. 18.8)

Desde el amanecer de cada año nuevo, la Santa Madre Iglesia, va sacando de sus tesoros, como joyas preciosas de la Xoinonia todas las verdades fundamentales, de nuestra Fe: desde el Nacimiento del Hijo Eterno de Dios hasta las fiestas de los Sacratísimos Corazones de Jesús y de María como gran sinopsis de la revelación. (Mártir de Arauca). A si llega la Evangelización al tiempo de esperanzas del año continuado (Color Verde).

Estas verdades tienen un germen en la misma Eternidad Divina, para este maravilloso engaste de la Grandeza Divina con la Grandeza Humana participada por el Dios Eterno. Esto constituye el gran consorcio de la Fe, que empieza “En El Principio” (Gn. 1.1). Es la primera Alianza de un Dios Eterno con el Hombre Creado a su Imagen y Semejanza.

La Fe del Antiguo Testamento, empieza en la creencia de un absoluto y muchas veces terrible:
Nuestros primeros padres Adán y Eva lo sentían en la briza (Gn. 8.1). Principio de su Fe.
Con motivo de su rebelión y soberbia, los sienten en la conciencia: “¿Donde están?” (Gn. 3.9); y empieza un breve arrepentimiento con disculpas mutuas de la primera Pareja Humana.
Con el primer Magnicidio de la Historia Humana, Dios reprende a Caín: “La Sangre de tu hermano clama a mi…” (Gn. 4.10). Es Fe sometida ya el reproche Divino.

La Inteligencia Humana lo lleva a malograr “Al Hombre Primitivo” y se creyeron iguales a Dios, tratando de construir una torre que llegara hasta el cielo como competencia idolátrica con el Ser Supremo. Es una ruptura de fe de la Humanidad naciente y Dios les confunde su lengua para que no se entiendan. (Gn. 11.7).

La Humanidad ha quedado viciada con la levadura del mal y su poca Fe y Yahveh resuelve exterminar y salva un RESTO con la familia de Noé y las parejas de animales de toda la creación. (Gn. 6.14). Esta familia privilegiada sale del Arca con su recua de animales después de cuarenta días de diluvio y viene la adoración al creador y un nuevo inicio de Fe.

El Ser Supremo quiere reiniciar un pueblo santo y busca en Hur de Caldea un gran jefe para entregarle la descendencia de sus hijos y su primera gran alianza con el pueblo de Israel en Abram (Abraham) y le dará un pueblo innumerable como las arenas de la playas y estrellas de los cielos: “Tu eres mi pueblo y yo vuestro Dios.” (Gn. 22.17 y Hch. 7.3).

La Fe de Jacob tiene mucha significación aunque reconoce a un Dios terrible y declara el lugar en la ciudad luz como la “Puerta del Cielo” (Gn. 32.24).
La Fe de Moisés es de gran altura y pregunta quien le habla y su nombre, en medio de la Zarza y escucha EL QUE ES, te envía al Faraón (Ex. 3.2).
En los libros sapienciales descolla la Fe de Job: “YO SE QUE MI REDENTOR VIVE…” (Job. 19.25).

Llegando a la plenitud de los tiempos, el Gran Rey David y su Hijo Salomón, como portadores de la levadura del mal, (Propia del Linaje Humano), llenos de Fe y de Amor al Ser Supremo, reconocen su debilidad por la ofensa a su Dios. (Ps. 50 y 1R. 8.29).

El Antiguo Testamento esta pletórico de Fe, aunque reconocen un Dios Maravilloso y Terrible. Todo llegará a la plenitud, con la Encarnación del Hijo Eterno de Dios, como “Hijo de David” y lleno de toda ternura y perdón:
El Gran Portento de la Historia Divina y Humana, es el nacimiento del Verbo Encarnado por Obra y Gracia del Espíritu Santo, de la raza del Hijo de David y de Salomón y de la profunda Fe de la virgen que engendra a Dios (Lc. 2.9 y Siguientes). Es el Gran Motivo para Adorar a Dios y Creer en la Grandeza Trinitaria.

Los Evangelios Sinópticos, (Mateo, Marcos y Lucas). El Evangelio de Juan, también nos trae estos prodigios de Jesús de Nazaret muestran la Fe del Pueblo de Israel por los Milagros de Curación, Resurrección Expulsión de Demonios, “porque todo lo hace bien”. (Mt. 11.5).

En muchos casos de sus prodigios y todavía con carencia de Fe de los mismos Judíos, se reían de el como en el caso de la niña “Tabitha Kumi”, cuando la resucitara de su Lecho. (Mt. 9.25) y el asombro llega a sus limites de Fe con la resurrección de Lázaro y del Hijo único de la viuda de Naim.

El Apóstol Pablo en la carta a los Hebreos, trae una apología de la Fe: Patriarcas, Matriarcas, Jueces, Reyes y Caudillos del Pueblo de Israel, todos herederos de las promesas del futuro Hijo de Dios. (He. 11.8 y siguientes).
La Cruz del Salvador es para el pueblo Católico y Cristiano un signo de la Fe, para vencer todas la maldades de nuestra levadura del pecado y triunfar contra las fuerzas del demonio y de nuestra pasiones. “CON ESTE SIGNO VENCERAS” y es la gran consigna del emperador Constantino el Grande y de Santa Helena.

La Fe del Católico – Cristiano no es simplemente de palabras. No todo el que dice: Señor, Señor, entrara en el Reino de los Cielos.

La Fe es un don de Dios gratuito y hay que pedir el aumento de la Fe: En el Credo (Símbolo de los Apóstoles), en los sacramentos de la Iglesia, en las Bienaventuranzas, y en los Dones del Espíritu Santo.

El Católico debe subirse al ÁRBOL DE LA MOSTAZA y decirle “YO TAMBIEN TENGO FE”, AUMENTA MI FE, PORQUE ME FALTA FE. (Cfr. Mt. 13.31).

Ricaurte Guerra Jaramillo. Pbro.

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