LA ÉTICA DE LA CONDUCTA

La ética es la ciencia encargada de buscar razones objetivas de la conducta de cada uno de nosotros para bien de la sociedad. Por tanto, es importante saber de ella y saberla manejar para que nuestro actuar cotidiano sea como el de un profesional, y así contribuir en la sociedad para alcanzar objetivos de beneficio y no de desórdenes morales, los cuales no ayudan al desarrollo moral de las futuras generaciones.

También es importante saber qué significa llevar a cabo unas acciones libres, realizadas en tiempos y espacios concretos, pues es el mismo hombre el autor responsable que proyecta y realiza sus acciones, de modo que en este ámbito ético conviene tener claros algunos conceptos, para no perder de vista nuestra ordenación moral de la conducta.

Un elemento clave en el tema ético es la definición del hombre. De acuerdo con unos de los Papas más queridos por los católicos en el mundo, San Juan Pablo II, él nos ofrece la siguiente definición: “el hombre experimenta el hecho de ser una persona y un sujeto con un aspecto intrínseco de la estructura dinámica, es decir, la persona en acción, la cual está basada de una dignidad y gracias dadas por Dios a cada uno y la cual no se puede borrar por ningún hombre en la tierra”.

Por lo tanto, para San Juan Pablo II, en el acto humano está comprometida toda la personalidad del ser humano, pues la personalidad envuelve la interacción de todas las facultades humanas. De este modo, nuestros actos están marcados por un factor principal, el bien moral o el bien común, como lo llama Kant, que es el que evita en una sociedad las desigualdades existentes entre los hombres.

De modo que sería indigno si un hombre no diera razón de su comportamiento o conducta frente al otro, pues cada quien es responsable de sus acciones que ha elegido proyectar y realizar. La moral nos dice que todas las acciones son libres y cada una de ella son morales; y es el hombre mismo el encargado de determinarlas en justas o injustas, en generosas o egoístas, ya que mediante su razón y libertad puede decidir y ejecutar actos humanos, siendo merecedor de premios o castigos, antes un Estado con sus leyes, o ante Dios si es un creyente.

La libertad es una cualidad específica en la vida del ser humano, que le da unidad a su existencia. De aquí la necesidad de que cada uno aprenda a gestionar sus acciones, en cualquier circunstancia, en modo libre y responsable, llegando a ser un maestro en la libertad y en la conducta de sus acciones, con una vida moral activa y sin temor a perderla.

Para finalizar, creo que también es importante identificar las actitudes anti morales en los diversos ambientes, como son los medios de comunicación, las plataformas virtuales, los colegios o cualquier otra institución. Se deben rescatar los ideales de una vida llena de principios morales y virtudes humanas. Aquí la Iglesia tiene un amplio campo de evangelización y formación, a través de lo que enseña con sus principios y de lo que testimonia con la vida de todos sus bautizados, afrontando con valentía y coherencia los retos y desafíos que la sociedad le ofrece.

Hernán Santiago Rodríguez Barreto.
Seminarista de la providencia

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