UN SUEÑO PELIGROSO

Dios creó todo cuanto existe, incluyendo a los seres humanos y vio que todo era bueno (cf. Genesis 1). Al hombre lo constituyó cabeza de todo, sin embargo, el hombre como administrador se ha desfasado y esto incluye también su propio ser. Ha introducido para sí malos hábitos que los podemos resumir en: no comer adecuadamente, llevar vida sedentaria, no hidratarse bien, llevar relaciones interpersonales malsanas, no dormir adecuadamente etc.

Pues bien, entre todos los desórdenes modernos, hay uno que no se le presta atención y es a la mala calidad del sueño, creando con ello trastornos del sueño y ocasionando con el tiempo deterioros espantosos para la salud. De manera concreta quiero fijar la mirada en una enfermedad muy común entre la gente, pero poco conocida por las personas que la padecen, hablo de la APNEA OBSTRUCTIVA DEL SUEÑO, la cual no todos los profesionales catalogan como trastorno del sueño sino como un problema respiratorio, pero que incide negativamente en el sueño y la calidad de vida.

La palabra griega apnea significa sin fuerza, y aplicada al sueño, vendría siendo, sueño de mala calidad, sin fuerza, no reparador, sueño que no lleva a descansar. La apnea obstructiva del sueño (AOS) es un problema que ocurre cuando la respiración se detiene mientras usted está dormido. Esto ocurre porque las vías respiratorias se han estrechado o bloqueado parcialmente.
Entre los síntomas de la apnea del sueño, al menos los más notorios encontramos: Pausas en la respiración, ronquidos fuertes, asfixia, jadeo, somnolencia durante el día, sueño inquieto, sensación de falta de aire al despertar, despertar con la garganta irritada o seca, dolor de cabeza desde la mañana, irritabilidad, incapacidad para concentrarse, cambios de humor, depresión, posiciones inusuales para dormir, pesadillas, tendencia a respirar siempre por la boca, transpiración excesiva a la noche, bajo rendimiento laboral, profesional, académico, etc. si tiene estos síntomas convendría visitar al médico general para que teniendo unas valoraciones previas lo remita a neumología o neurología.

La apnea del sueño va ligada a ciertos factores como el aumento del tejido de las amígdalas en niños y la obesidad en los adultos. De hecho, el 80 por ciento de los pacientes con apnea del sueño son obesos. Por este motivo, la principal medida que puede ayudar a prevenir la apnea es perder peso, así como aplicar determinadas medidas higiénico-dietéticas, el ejercicio físico, dejar de fumar y evitar el consumo de alcohol también ayuda a prevenir la aparición de la enfermedad, etc.

Además de la obesidad, un maxilar inferior que es corto en comparación con el maxilar superior, ciertas formas del techo de la boca (paladar) o la vía respiratoria que provocan que esta última colapse más fácilmente, cuello o collarín grande, 17 pulgadas (43 cm) o más en los hombres y 16 pulgadas (41 cm) o más en las mujeres, lengua grande que puede retraerse y bloquear la vía respiratoria, Amígdalas y adenoides grandes que pueden bloquear las vías respiratorias.

Las personas que tienen más riesgo de apnea son: hombres, personas que tienen sobrepeso, historia familiar o pequeñas vías respiratorias. Los niños con amígdalas y adenoides hinchadas también pueden sufrir de apnea.

Entre las principales consecuencias de la enfermedad se encuentran: debilitar dramáticamente su sistema inmunológico, acelerar el crecimiento de tumores, ocasionar un estado pre-diabético y promover la diabetes, llevar a la hipertensión, aumentar la pérdida de memoria y promover el Alzheimer 2, 3, 4, dañar el rendimiento físico y mental y disminuir su capacidad para resolver problemas, promover las enfermedades cardíacas, promover la gota, promover la depresión.

También, frecuentemente se diagnostica erróneamente como depresión y mientras mayor sea la gravedad de su apnea del sueño, será más probable que se sienta deprimido. El cáncer es una de las peores consecuencias. Para enfrentarla, generalmente se proponen unos modos de tratarla. Los tres tratamientos más comunes son:
Presión positiva y continua en la vía aérea (CPAP). CPAP es la opción más común y constituye el tratamiento “de referencia”.

Presión positiva automática en la vía aérea (APAP). Este tratamiento de la apnea del sueño varía automáticamente la presión de aire durante la noche para responder a los cambios en las necesidades de presión, lo que puede resultar más cómodo.Tratamiento binivel. Esta opción suele utilizarse cuando se necesita una presión más elevada para lograr un tratamiento de la apnea del sueño eficaz.

Otra opción es:

Cirugía. Es posible recurrir a procedimientos quirúrgicos para tratar la apnea del sueño. No obstante, como en todas las cirugías, esto implica algunos riesgos.

CONSEJOS NATURALES PARA REDUCIR LA APNEA DE SUEÑO

  • Reduzca varios kilos: o hasta sólo algunos puede ayudarle. Se aliviará la constricción de la garganta. Sólo tiene que recuperar su peso saludable, haciendo una dieta adecuada y equilibrada.
  • Realice ejercicio: 30 minutos de actividad física moderada por día, como hacer una caminata ligera puede ayudarle a aliviar la apnea de sueño obstructiva.
  • Duerma de un costado o boca abajo: no duerma boca arriba porque puede causar que la lengua o el paladar blando se apoyen en la garganta y bloqueen las vías respiratorias. Algunos dicen que se puede coser una pelota de tenis o algún objeto en la espalda del pijama para evitar darse vuelta durante la noche.
  • Asegúrese de cumplir con las horas de sueño que necesita: los recién nacidos necesitan de entre 10 y 18 horas, y los niños en edad escolar, hasta los 12 años, requieren entre 11 y 13. Mientras tanto, los adolescentes necesitan descansar entre 8,5 y 9,5 horas, y los adultos mayores de 18 años, entre 7,5 y 8,5.
    Respete las horas de sueño: trate de siempre acostarse y de levantarse a la misma hora.
  • Mantenga las fosas nasales abiertas toda la noche: use un spray nasal salino o unas bandas específicamente diseñadas para este objetivo. La idea es que su nariz siempre esté “disponible” para recibir el aire. No use descongestionantes o antihistamínicos.
  • Duerma lo más suelto y libre que pueda.
  • Evite el consumo de cafeína o las cenas muy pesadas.
  • Establezca una rutina nocturna y trate de mantenerla, por ejemplo: hacer estiramiento, leer un libro o beber un té de hierbas: estos son solo algunas de las actividades que puede incorporar a tu rutina nocturna. Recuerde que establecer un ritual de este tipo le comunicará a su cuerpo que se acerca la hora de descansar y facilitará la transición de la vigilia al sueño.
  • Procure usar su cama solo para dormir
  • Consuma ajo: le ayudará a aliviar el agrandamiento de las amígdalas o la inflamación en el sistema respiratorio. Así podrá inhalar y exhalar con más naturalidad y comodidad.
  • Tome al menos 30 minutos de sol cada día.
    Coma una cena liviana, la última comida del día alrededor de 3 horas antes de acostarse.
  • Evite la cafeína y el alcohol, evitar ciertos medicamentos: los tranquilizantes, pastillas para dormir o antihistamínicos son perjudiciales en estos casos.

Antonio Devia Mendez.Pbro.
Delegado diocesano de Pastoral de la Salud

Be the first to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo no será publicada.


*