Veinticuatro años formando sacerdotes al sur del Tolima

Apreciados lectores, una vez más el Seminario Mayor La Providencia de la Diócesis de El Espinal, se viste de fiesta al conmemorar su vigésimo cuarto aniversario de fundación en estas tierras tolimenses; por tanto, se alegra poder compartir este gozo con cada uno de ustedes, y de antemano se agradece a cada una de las personas que han contribuido a esta obra.

Por lo cual, vivir otro aniversario significa reconocer el gran amor de Dios hacia ésta tierra del sur del Tolima, que se hace presente en esta institución; que en la actualidad cuenta con 26 jóvenes, que con humildad y valentía han optado por dar un sí, al seguimiento del Señor. De igual modo, es reconocer la solidaridad de nuestros hermanos en la fe para con nosotros, que han contribuido desde sus oraciones y el apoyo económico, para el sostenimiento de nuestra formación.

Estamos agradecidos con el apoyo incondicional, el que se hace presente con las Horas Santas o de Adoración ante el Santísimo Sacramento, semana a semana, en las diferentes parroquias de nuestra geografía diocesana; pero no solamente se queda en ello, este amor al seminario transciende, con las ofrendas que generosamente dan el primer domingo de cada mes para el sustento de esta obra del Señor.

De igual manera, es un espacio para agradecer a quienes están de un modo más cercano, en el quehacer cotidiano de nuestra labor, como es cada uno de los colaboradores de esta casa, que día a día se esfuerzan para dar lo mejor de sí y así quienes estudiamos en este lugar, podamos encontrar un espacio grato para el crecimiento, de este regalo que el Señor nos ha concedido, como es la vocación a su servicio.

Además, podemos ver que la Gracia de Dios, ha actuado y sigue actuando en los diversos lugares de este maravilloso lugar que es el seminario, y, al festejar éste motivo nos hace pensar también en los diversos benefactores (personas e instituciones) nacionales e internacionales quienes han hecho posible a este sueño de monseñor Abraham Escudero Montoya, quien descansa en la paz del Señor. Un gran hombre, recordado en esta diócesis por su sencillez y respeto para con todos, y con el cual recobran vida las palabras de José María Escrivá de Balaguer: “como hemos de admirar la grandeza sacerdotal, es un tesoro que ningún tirano por fuerte que sea podrá arrancar a la Iglesia”. Y en efecto este tesoro aún lo conservamos en nuestras vidas.

Por tanto, reconocemos que la gracia del Espíritu Santo sigue actuando en nosotros, y como evidencia de ello, es el fruto de tres diáconos que abrazarán en este mes el ministerio sacerdotal (Aquileo Durán Güependo, Cristian David Arévalo Murillo y John Henry Velásquez Sáenz), y dos nuevos diáconos (Fredy Andrés Sánchez Viuche y Robinson Fernando Betancourt Torres) hijos de este seminario, que apoyados por sus familias, formadores y la gracia divina, dan gracias al Todo Poderoso por asistirlos en estos años de su formación.

Por lo cual, éste acontecimiento se convierte en una motivación más, para quienes estudiamos en este lugar y para el resto de la comunidad cristiana, que se llena de alegría al compartir esta gracia de Dios para con la humanidad, lo cual hace que se adquiera un compromiso en la oración, por quienes han culminado esta etapa en su vida y por los que aún continuamos en esta respuesta de amor hacia el Señor. Porque es de este modo, que la Iglesia se siente en verdad unida como familia y miembros de un solo rebaño del Señor, que día a día se sigue mostrando bondadoso con sus hijos.

De igual modo, este aniversario nos hace acrecentar nuestra fe y nos hace pensar, que el amor de Dios estará presente en nuestra vida y como muestra de ello es el haber regalado la protección y el amparo de nuestra vocación, a su Santísima Madre, bajo la advocación de la Providencia, porque en verdad quienes somos hijos de ella, hemos podido experimentar que bajo este cuidado nada nos falta como nos lo ha manifestado su Hijo.

Sin embargo, el recibir estas bondades, nos hacen pensar que cada día que el Señor nos ofrece en nuestro campo de formación, es una oportunidad más que se nos da, para fortalecer nuestra vida con cada una de sus dimensiones (espiritual, humana, intelectual, pastoral) y así poder llegar a configurarnos con Cristo Buen Pastor, quien desea incesantemente que sus elegidos sean fieles a su llamado, para que así puedan ser miembros auténticos o mejor aún hombres testigos de un verdadero encuentro con él .

Que el señor que ha estado grande con nosotros, y nos llena de felicidad nos conceda un feliz aniversario y la protección de la Santísima Virgen María Asunta al Cielo, nos libre de todo mal y peligro a quienes hacemos parte de este seminario y a todas las personas que de buen corazón se vinculan a él..

Feliz cumpleaños

Elkin Wbéimar Carvajal Palacios
Estudiante de I de teología
Seminario Mayor La Providencia

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