El Papa Francisco, felicita desde Roma al Arzobispo Flavio Calle Zapata, por sus 50 años de Ordenación Sacerdotal

Arzobispo Flavio Calle Zapata

Al Venerable Hermano FLAVIO CALLE ZAPATA Arzobispo metropolitano de Ibagué

Más de una vez, al transportar nuestra mente a esas bellas tierras que hace poco tiempo visitamos en nuestro viaje pastoral, pasan ante nuestra mirada todas las personas a quienes pudimos ver empeñadas en diversos trabajos y llenas de esperanza en el porvenir. Entre ellas desfilas, tú, Venerable Hermano, con quien nos disponemos a compartir muy pronto, con la alegría que corresponde y con un profundo gozo del corazón un recuerdo especial: el del quincuagésimo aniversario de tu ordenación sacerdotal.

Es junto evocar los primeros años de tu juventud, cuando en la Diócesis de Santa Rosa de Osos fuiste enriqueciéndote con una formación convincente y cultivando tus buenas capacidades. Y sin duda se destaca en esos recuerdos aquel día en que, en la ciudad de Bogotá, recibiste la Ordenación Sacerdotal de manos de nuestro mismo Predecesor, el Beato Pablo VI. Después, y tras haberte capacitado en esta Urbe romana en la ciencia de la Teología Moral, te dispusiste con prontitud a desempeñar varias tareas pastorales y a formar a los alumnos del Seminario mayor de Santa Rosa de Osos.

Por decisión de san Juan Pablo II fuiste adscrito a los Sucesores de los Apóstoles, y destinado como Obispo Prelado de la antigua Prelatura del Alto Sinú; te desempeñaste también por breve tiempo como Administrador Apostólico de Sincelejo. Y posteriormente, por voluntad del mismo Sumo Pontífice, te trasladaste a la Sede de Ibagué, para prodigar tus virtudes episcopales en procurar la salud espiritual de esta comunidad eclesial.

Admirando, por tanto, tus méritos, deseamos congratularte de corazón, puesto que has desempeñado loablemente tu oficio de Pastor y has puesto toda tu solicitud en el cuidado de los fieles. Brillan tus ejemplos de piedad, celo pastoral, fidelidad hacia la Iglesia y su Magisterio, y por ello te has granjeado la estimación unánime de los demás hermanos en el Episcopado.

Por todo lo cual, muy de corazón nos congratulamos contigo en esta ya próxima conmemoración, y uniéndonos a la voz de tus fieles, te ofrecemos nuestro aplauso por la tarea cumplida. Suplicamos a nuestro Benignísimo Señor que premie copiosamente tus méritos, y después sea Él mismo tu auxilio. Por último, Venerable Hermano, gustosamente impartimos nuestra Bendición Apostólica, ante todo para ti mismo y con el deseo de que alcance también a toda tu comunidad cristiana, y suplicamos oraciones por el fructuoso desempeño de nuestro ministerio.

En la Sede Vaticana, el día XVIII del mes de julio del año MMXVIII, sexto de nuestro Pontificado.

Francisco

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