ALGUNOS PENSAMIENTOS SOBRE EL MES DE LAS MISIONES

Monseñor Orlando Roa y el formador en compañía de los jóvenes de propedéutico del Seminario Mayor La Providencia del Espinal - Tolima.

El mes de octubre ha sido considerado por la Iglesia, el mes de las misiones. Quiero iniciar este artículo con un texto del evangelio de san Marcos en su capítulo 16, versículo 15 “Id por todo el mundo y proclamad la Buena Nueva a toda la creación”; ésta es la invitación que el Señor nos hace a cada uno y especialmente a ti, querido lector.

En este mes, estamos invitados a participar en la oración, en la misión y en el servicio; ellos constituyen el eje central de todo bautizado, es un deber vivir con alegría este mes.

Un gran aporte nos ha hecho la Iglesia con la vida de los santos y los documentos eclesiales; se destacan en este mes, algunos santos que aportaron a la misión, quiero destacar la vida y testimonio de Santa Teresita del Niño Jesús, San Francisco de Asís, San Vicente de Paúl, Santa Laura Montoya, San Juan Pablo II y los Santos Apóstoles Lucas, Simón y Judas, entre otros.

Cabe también resaltar, en este mes, la Jornada Mundial de las Misiones cuya celebración se tiene el penúltimo domingo del mes, en su mensaje del Papa Francisco nos presentó esta jornada con el título “junto a los jóvenes, llevemos el Evangelio a todos”, invitando a los jóvenes a vivir y a reflexionar la vida en la misión, con la certeza que tiene el joven al abrir su vida a la alegría del mensaje de Cristo

Querido lector, la misión nos lleva a adentrarnos en un mundo que necesita y que tiene sed de Dios, en un mundo que cada día va avanzando en la vida tecnológica y que no ha sabido comprender los designios del Señor, por lo tanto, estamos llamados a vivir la misión en el servicio a la Iglesia, sobre todo llevando el testimonio del Padre por medio de su Hijo Jesucristo y con el Espíritu Santo, para vivir en esta comunión trinitaria.

Para ser un misionero se debe tener en claro o recordar las palabras del Apóstol Pedro, al curar a un enfermo en la entrada del Templo “No traigo plata ni oro; pero lo que tengo, te lo doy: en nombre de Jesucristo”. Hch 3, 6. Con esta cita bíblica se recuerda el estilo de vida de un misionero en el tiempo de los apóstoles, en aquel momento, ya se vivía la misión que el Señor les había encomendado, todo misionero debe tener una vida de oración y de encuentro con el Señor, una vida de amor por sus hermanos y siempre encaminado en la verdad; son tres palabras que un misionero lleva en su corazón para anunciar a un Cristo vivo en todos los lugares remotos de nuestra diócesis.

Decía San Juan Pablo II acerca de la misión en su encíclica Redemptoris Missio “la Iglesia vive y nos impulsa a la misión”; estas palabras son un impulso a vivir la misión de todo cristiano; algunos lugares donde podemos vivir y hacer misión son el hogar, con los vecinos, mi barrio, mi vereda, la vida parroquial. En nuestra diócesis hace aproximadamente tres años vivimos con alegría la Misión Continental donde nos preparamos para recibir misioneros sacerdotes, religiosas y laicos que venían de diferentes municipios de nuestra Diócesis de El Espinal. El principal objetivo era llevar el nombre de Jesucristo vivo y resucitado, hoy más que nunca nos toca vivir cada día el mandato del Señor, seguir mostrando ese camino, esa verdad y esa vida misionera.

Quiero resaltar en este artículo la vida de un misionero, que cada día se entrega por sus hermanos llevando la vida de Jesucristo, ayudando a todos a madurar en su fe y sobretodo haciendo la promoción humana de los más pobres, encarnando el evangelio en las diferentes realidades que se presentan el mundo de hoy: se trata del sacerdote.

Quiero concluir deseando que este mes de octubre sea para cada uno, un vivir la misión como un compromiso cristiano.

Oscar Fabián García Cifuentes
Estudiante de III de Teología
Seminario Mayor La Providencia

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