CONOZCAMOS NUESTRO PLAN PASTORAL DIOCESANO

Pbro. Giovanni Aguirre en misión en la vereda Portachuelo del municipio de Dolores - Tolima

La tierra tolimense ha sido bendecida por el Creador con variedades de climas, paisajes, arte, folclore y cultura que hacen de su tierra un verdadero encanto, especialmente por su principal riqueza: su gente trabajadora y piadosa

La artesanía hace su aporte a la economía de la región como los sombreros de hoja de palma en el Guamo o la variedad de utensilios que del simple barro, hábiles manos crean en la vereda de la Chamba, del mismo municipio, elementos de valiosa tradición que llegan al extranjero . Su apetecible gastronomía goza de reconocimiento en todo el país: la lechona de El Espinal, tamales, pan de yucas y almojábanas de Castilla, plátanos pasos del Guamo, chicha de maíz de Coyaima, bizcochos de Dolores hechos en hornos de barro, viudo de pescado a la orilla del Magdalena en Flandes, Suárez, Purificación o Natagaima, son un verdadero deleite que compromete siempre al regreso de propios o foráneos.

La variada riqueza del territorio diocesano, en sus paisajes, climas, gentes y campos, ha logrado que muchos de sus pueblos sean la cuna de grandes personalidades, compositores, artistas y personas de ciencia: Fulgencio García (1880-1945) purificense, compositor de la “Gata Golosa”; Emiliano Lucena (1887-1967) espinaluno, compositor de “Tus ojos”; Gonzalo Sánchez Reyes (1926 – 2014) espinaluno, creador del “Festival del Bunde” y compositor de diversas piezas musicales, como “Calentana del Tolima”, “La Víspera de San Pedro”, entre otros; Patrocinio Ortiz, chaparraluno, compositor de “La Sombrerera”; Rafael Godoy (1907-1973) natagaimuno, compositor de “Soy Colombiano”; Cantalicio Rojas González (1896 – 1974), aunque nació en Colombia, Huila, pasó su infancia en Dolores, Tolima y luego establecido en Natagaima, y allí desarrolló su vida musical, uno de cuyos frutos principales es la obra “El Contrabandista”; Matilde Díaz (1924 2002), voz principal en la orquesta de Lucho Bermúdez, y que, aunque nació en San Bernardo (Cundinamarca), creció en Icononzo que para ella, fue su verdadera patria chica; Álvaro Villalba del famosísimo dueto “Silva y Villalba”, espinaluno, nacido el 21 de octubre de 1932. Y por si fuera poco, en una esquina del parque central de El Espinal, a pocos metros de la Catedral de Nuestra Señora del Rosario, el señor Alberto Castilla compuso el icónico himno al departamento: el “Bunde Tolimense”.

Y qué decir de la notable religiosidad popular que florece en cada parroquia de la región, y tiene sus fervorosas manifestaciones de manera especialísima en el Santuario Nacional de Nuestra Señora del Carmen de Apicalá, o el Santuario Diocesano de Nuestra Señora de la Candelaria y del Amparo en Purificación, o en la fiesta del Corpus Christi en el Guamo, destinos que irradian una misteriosa atracción en el alma de tantos devotos que, con sus particulares intenciones, llegan buscando la Misericordia de Dios, invocando la intercesión de la Santísima Virgen María.

REALIDAD PASTORAL DE LA DIÓCESIS DE EL ESPINAL

Erigida el 18 de marzo de 1957 por la bula Qui supremum imperium del papa Pío XII, fue desmembrada de la actual Arquidiócesis de Ibagué; inicialmente la conformaban 23 parroquias en 21 municipios, 2 corregimientos, contaba con un clero de tan solo 31 sacerdotes. Su primer obispo, por espacio de 15 años, fue Monseñor Jacinto Vásquez Ochoa, quien impulsó importantes obras como el Seminario Menor, la Casa Social Diocesana y la formación de campesinos en las Escuelas Radiofónicas. El 12 de diciembre de 1974, la Santa Sede aceptó su renuncia al gobierno pastoral y murió el 21 de julio de 1980.

Segundo obispo Monseñor Hernando Rojas Ramírez, hasta entonces Obispo Coadjutor con derecho a sucesión. Sus principales obras: celebración del Año Santo en 1975 con una gran misión Diocesana, la celebración de las Bodas de Plata de la Diócesis en 1982. Dirigió la Diócesis por espacio de 14 años, hasta que el 1 de julio de 1985 fue nombrado obispo de Neiva.

El 25 de octubre de 1985 fue nombrado tercer obispo Monseñor Alonso Arteaga Yepes, quien se posesionó el 12 de diciembre de 1985. Ejerció su cargo por el breve espacio de tres años y medio. Murió en su ciudad natal de Don Matías, el 31 de octubre de 1989. Entre sus obras se destacan la creación de nuevas parroquias y la creación del mutuo auxilio sacerdotal.

El cuarto obispo Monseñor Abraham Escudero Montoya nombrado el 30 de abril de 1990. Durante sus 17 años de ministerio episcopal en la Diócesis llevó a cabo la construcción del Seminario Mayor La Providencia con la bendición de la primera piedra el 15 de agosto de 1994. Además fue el gestor de la universidad diocesana FUNDES, llamada hoy “Fundación de Estudios Superiores – Monseñor Abraham Escudero Montoya”.

El quinto obispo fue Monseñor Pablo Emiro Salas Anteliz, nombrado el 24 de octubre del año 2007, gobernó la Diócesis hasta mediados del 2014. Incansable en el trabajo pastoral, adelantó la restauración física del Seminario Mayor, de muchas parroquias y apoyó la construcción de salones parroquiales. A él se debe la creación del Instituto de Teología y Pastoral Juan Pablo II, dedicado a la formación de los laicos.

Su sexto y actual obispo es Monseñor Orlando Roa Barbosa, quien inició su servicio episcopal en esta diócesis a los pies de Nuestra Señora del Carmen de Apicalá en julio del 2015, promotor de este nuevo Plan Pastoral.

La Diócesis de El Espinal, lleva más de medio siglo esparciendo la semilla del Evangelio gracias al trabajo incansable de sacerdotes, religiosas, religiosos y laicos, que recorren día a día las cálidas planicies y las agrestes montañas que conforman el heterogéneo paisaje de esta Iglesia local. Esta misión no ha sido fácil. Semanas enteras a lomo de bestia para llegar a pueblos o veredas con el propósito de celebrar los sacramentos y catequizar, cuando, hace 60 años, algunas carreteras no existían o no se contaba con vehículos, constituía el quehacer del sacerdote.

Quedan las imborrables huellas de obispos y sacerdotes que gastaron su vida y hasta derramaron su sangre por la evangelización. Pero la construcción del Reino de Dios no descansa, y en el horizonte se divisa la aurora del amor del Padre Misericordioso que invita a cada hombre a la salvación. Para los próximos años la Diócesis de El Espinal sigue su marcha, con aires nuevos, anhelos y objetivos grandes, de la mano de su actual pastor Mons. Orlando Roa, en comunión con un poco más de cien sacerdotes que conforman hoy el presbiterio diocesano, enarbolando las banderas de una Nueva Evangelización.

Giovanni Aguirre. Pbro.
Vicario de Pastoral

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