DOMUND

Monseñor Orlando Roa compartiendo con la comunidad en su misión evangelizadora en la cordillera del sur del Tolima

DOMUND, o domingo mundial de las misiones, es una jornada anual en la que nuestra Iglesia Cristiana Católica promueve el espíritu misionero de cada bautizado. La misión de la Iglesia es evangelizar, es dar continuidad al amor mismo de Dios.

La Misión es un Trabajo, función o encargo que una persona debe cumplir, o desempeñar.

En aquel tiempo, los once discípulos se fueron a Galilea, al monte que Jesús les había indicado. Al verlo, ellos se postraron, pero algunos vacilaban. Acercándose a ellos, Jesús les dijo: “Se me ha dado pleno poder en el cielo y en la tierra. Id y haced discípulos de todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo; y enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado. Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.” (Mateo 28:16-20)

Cuando leemos este pasaje del evangelio, quizás pensemos que Jesús al ascender nos ha dejado, se ha ido excesivamente lejos, porque el cielo está demasiado lejano para nosotros. Sin embargo el cielo no es más que la comunión con Dios, volver a vivir en la plenitud, en la unidad con el Padre.
Por eso, es tan importante tener fe, porque quien no la tiene no piensa en esa dimensión de la vida y vive más apegado a la tierra. Pero para el creyente, la fe es llegar a la meta, a la felicidad, al encuentro personal con Dios al que hemos conocido a través de Jesús.

También deberíamos caer en la cuenta de que Jesús nos da fuerza, energía y ánimo para que llevemos la Palabra revelada, bauticemos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Con toda claridad nos dice que no estamos solos, que Él nos acompaña en esta tarea que nos ha encomendado, y cada vez que celebremos la Eucaristía se hace presencia entre nosotros y somos nosotros los que le seguimos los que tenemos que dar testimonio de Él, de forma especial entre los más humildes, los más marginados, los más desheredados de la tierra.

Cada año, renovamos la llamada inicial de Cristo y así se despierta de nuevo nuestra conciencia misionera. Todos, nos descubrimos como “Iglesia en estado permanente de misión”, que siente la necesidad de llegar a todos los rincones de nuestras comunidades.

De todos es sabido que nuestra vida en Cristo se forja con hondura en la oración, pues ésta nos pone en sintonía con el corazón mismo de Cristo. Se puede decir que la comunión misionera entre nosotros se cultiva especialmente en la oración que hacemos por las misiones, y los misioneros pues somos todos. Es más, sin la oración difícilmente llegaríamos a comprender del todo qué significa ser y sentirse misioneros. Pero también es evidente que la oración nos empuja a una proyección misionera activa. En el Domund se nos pide, sobre todo, una cooperación económica, generosa con las misiones.

Señor Jesús, crea en cada persona la conciencia de ser discípulo misionero tuyo, que sepamos descubrir tu espíritu propagador, para que anunciemos con valentía y sin miedo tu evangelio a toda la creación. Gracias por llamarnos a formar parte de tu obra, y ayúdanos a descubrir que todos somos misioneros y que tenemos la tarea de comunicar tu mensaje salvífico. Amén.

Guzman Paez Rolon.Pbro
Capellán de la Escuela de Policia Gabriel González.
Espinal – Tolima.

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