¿Mascotas o Hijos? ¿Mascotijos?

Este mes de octubre nos trae la celebración del querido santo Francisco de Asís, insigne renovador de la iglesia por sus posturas y enseñanzas frente a los bienes materiales, la reconciliación y sus relaciones con la naturaleza; es ampliamente conocido su cántico de las creaturas en donde trata a los animales de “hermanos” enseñándonos a respetarlos, quererlos y a tratarlos bien.

El libro del Génesis (2, 19-20) nos dice que Dios creó a los animales para darle a Adán una ayuda adecuada, pero éstos no lo fueron. Adán necesitaba una familia, y ésta llegó con Eva que se convirtió en carne de su carne. Pero el ser humano y los animales han aprendido a convivir, a tal grado que son mutuamente necesarios.

En nuestra sociedad actual hemos ido viendo muchos avances en el modo como los animales han ido incursionando en las familias, los derechos de los animales han convocado no pocas asociaciones que han logrado establecer leyes y normas en favor de ellos no solo en cuanto animales para la explotación y el consumo humano sino en cuanto mascotas.

Llegamos entonces a una relación no solo de consumo, sino de mascotas que generan además vínculos afectivos, a este grupo de mascotas se han logrado introducir no solo los habituales perros y gatos sino una muy amplia variedad de voladores, rastreros, acuáticos que van desde tarántulas, culebras, camaleones, iguanas, erizos, “mini pigs” y muchos otros antes considerados exóticos, pero ahora muy de moda.

Especialmente en las zonas urbanas la relación con los animales se reduce a las mascotas que la familia pueda tener en aras de complementarla… sin embargo vemos también algunos pasos en los que se pasa un limite y se quiere sustituir la familia con las mascotas convirtiéndoles en hijos.
Las consecuencias de la soledad son cada vez mas visibles no solo en personas que viven de hecho solas, sino que pudiendo estar en compañía sin embargo están aislados de los demás, así la mascota recibe la avalancha de afecto que no desarrolla con los humanos
De esta forma la mascota se convierte en familia, el amor que sería para los hijos se traduce entonces en mimos y cuidados exorbitantes para las mascotas.

En todas las tragedias terremotos inundaciones y demás vemos correr personas con sus mascotas en brazos, se han ganado un puesto en la familia… en muchas casas actualmente se gastan más recursos en alimentos y cuidados veterinarios que en los hijos.

¿Mascotijos?

Para el asombro general también se percibe el numero creciente de establecimientos públicos que admiten mascotas e incluso organizan fiestas para mascotas mientras que el numero de establecimientos que admiten niños se reduce… ¿será que estamos enviando el mensaje que no es solamente el deseo de proteger la paz y la tranquilidad en la convivencia, sino que se rechazan también en las familias y los niños pequeños?

No es extraño encontrar jóvenes parejas que se casan sin la intención de tener hijos pronto, los hijos parecen cosas de los antiguos, ya ni son necesarios en la sociedad moderna, al contrario, pareciera que limitan la libertad, el desarrollo económico, hoy en día se sustituye el lugar de los hijos o de los nietos con las mascotas.

El Verdadero sentido de las mascotas en la familia

No es malo tener mascotas, ellas ayudan a desarrollar el sentido de responsabilidad en los niños, ayudan a apreciar la naturaleza, a complementar su sentido de amistad, de fidelidad e iniciarlo en la relación con la maravillosa reciprocidad con los seres vivos y las consecuencias de lo que se haga o lo que deje de hacer.
Una mascota ayuda a un adulto mayor a sobrellevar la soledad, pero nunca va a sustituir la compañía y el cuidado de sus hijos y nietos

El amor y la sobreprotección a los animales expresaría una real carencia en el corazón humano la sed por relaciones verdaderas y profundas con los congéneres humanos, no hay que exagerar el cariño por las mascotas… no sin hijos, no son humanos ni podrán sustituir el amor humano
No convirtamos la relación con las mascotas en un disfraz de nuestros egoísmos, nuestros traumas y miedos a la relación verdadera con los otros seres humanos… venzamos los miedos no rodeándonos de gatos o perros sino abriendo la puerta de nuestro corazón a tantos y tantos seres humanos hermanos nuestros que van por el mundo abandonados como animalitos sin dueño, hay que amar y respeta las mascotas, pero hay que amar y respetar más a los humanos.

Roberto José Guzman Villanueva
Rector de la Institución Universitaria FUNDES.

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