Del editor al lector

Monseñor Orlando Roa Barbosa en Eucaristía en la Catedral del Espinal

Seguramente, cada uno de los lectores ha escuchado decirle, que a los sacerdotes se les llama padre, profeta o pastor, y no están equivocados, ya que por llamamiento exclusivo de Dios, nos da su gracia de serlo, tomándonos como instrumento de luz, guía y salvación de las almas.

Para nosotros como sacerdotes, conocemos las definiciones de estos tres regalos, dados por Cristo, a través de su Iglesia, haciéndonos partícipes, de su sacerdocio y que con beneplácito la Psicóloga Mexicana Rosario Alfaro, nos puso a reflexionar al clero del Espinal, los días 15,16, 17 y 18 de enero, en curso de formación, convocado por nuestro obispo, Monseñor Orlando Roa Barbosa.

Los sacerdotes aplaudimos esta formación, porque sentimos que fue oportuna, en este momento crucial, donde más de treinta sacerdotes nos estábamos disponiendo para prestar nuestro nuevo servicio sacerdotal en las distintas comunidades parroquiales, y otros preparándose para continuar en obediencia, en el servicio que vienen desempeñando.
A unos y a otros nos sirvió, para con alegría, y en unidad a nuestra Iglesia católica, en cabeza del papa y de nuestro obispo, en la rectitud de la doctrina continuar siendo esos buenos y excelentes sacerdotes, que como padres, profetas y pastores protegemos, preparamos y promovemos a la santidad.

Sin duda alguna, para nosotros los sacerdotes, el periódico diocesano la Misericordia, es un medio de difundir y proteger la fe de nuestros fieles, servicio que todos préstamos con gusto, y que por gracia de Dios hoy colocamos en las manos de todos ustedes la edición número 37.

Que Dios nos ayude a todos, en tener los mismos sentimientos de Cristo.

José Orlando Salazar Duque. pbro. PhD

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