Sacerdote 3P. Pastor.

Eucaristía de los 60 años de la Diócesis del Espinal en la Catedral, Nuestra Señora del Rosario

La última parte del taller “Sacerdote 3P” que orientó la doctora Rosario Alfaro al presbiterio de la diócesis estaba enfocado a la figura del “Pastor”. Fue una invitación a reflexionar en Jesús como el Buen Pastor, a examinar el rol de pastor que realiza en el ejercicio de su ministerio cada sacerdote participante del encuentro y finalmente, y sobre todo, a reconciliarse con las figuras de pastores que cada uno ha encontrado a lo largo de su vida, como bautizado y creyente.

Para esta tercera parte del taller, la doctora Alfaro tomó como punto de inicio las palabras de Jeremías, capítulo 3 versículo 15: “Os daré pastores según mi corazón”, que son las mismas palabras con las que inicia la encíclica del Papa san Juan Pablo II, dedicada a la formación de los sacerdotes en la situación actual, “Pastores Dabo Vobis”, publicada el 25 de marzo de 1992.
Tomando el salmo 23 y reinterpretándolo de diversas maneras la tallerista ayudó a los sacerdotes a ampliar y profundizar su reflexión. Así por ejemplo:
• Meditar en el contenido del salmo lleva al orante a reconocerse oveja; solo la oveja puede afirmar “el Señor es mi pastor, nada me falta…”. Contemplando la figura de la oveja y sus particulares características que motivaron al autor sagrado para usarla como imagen de lo que debe ser el pueblo, y en él cada ser humano, en su relación con Dios, llevó a los participantes a pensar en su ser de oveja: “¿qué clase de oveja soy?” Como conclusión de esta primera meditación se reafirmó que para ser pastor es necesario ser primero oveja.
• En un segundo momento se hizo una relectura del salmo, esta vez, asumiendo que el orante del salmo no sabe quién es su pastor, así que se puede afirmar: “No sé quién es mi pastor, todo me falta…” También aquí la reflexión iba enfocada en la figura de la oveja, esta vez, una oveja que no tiene pastor y la tragedia que esto representa para su vida.
• En un tercer momento se hizo una nueva relectura del salmo, esta vez asumiendo que es Dios mismo quien lo escribe, así que ahora se podría leer: “Yo soy el buen pastor, el que da la vida por sus ovejas, nada les faltará”. Aquí la reflexión se centró en la figura del pastor, sobre todo en Dios mismo como el Buen Pastor.
• Finalmente, la doctora, motivó, para que cada sacerdote participante, re-escribiera una nueva versión del salmo, esta vez presentándose a sí mismo como un pastor, como el pastor que es.
A lo largo de la reflexión la doctora Alfaro insistió una y otra vez en la necesidad e importancia que cada cristiano, y en esta ocasión, cada sacerdote, se reconcilie con las diferentes figuras de pastores que le han acompañado lo largo de la vida, sobre todo si esas figuras no ha sido un retrato auténtico de Dios, el Buen Pastor. Lo que cada sacerdote es como pastor en el ejercicio de su ministerio, en el hoy de su historia, es un reflejo de los pastores que en el pasado han acompañado su crecimiento y su caminar cristiano, discipular y espiritual. De allí, entonces, la importancia de este proceso de reconciliación, siempre en aras de ser cada vez más y mejores pastores, pastores según el corazón de Dios, a ejemplo de Jesús, el Buen Pastor.

Para ir culminando el taller, la doctora orientó una actividad lúdica llamada “dinámica de los abrazos”. Orientados por la tallerista, cada sacerdote, debía, con los ojos cerrados, traer a la mente diferentes personas importantes en la historia de vida personal: la mamá, el papá, un amigo, un profesor, un sacerdotes… y, recordando lo vivido con esa persona, determinar qué le gustaría hacer con ella: mirarle a los ojos, saludarle con un apretón de manos y/o darle un abrazo. Luego, con otro compañero sacerdote se procedía a realizar la acción definida.

El taller terminó con un oración en la que cada participante con un pequeña luz encendida, sostenida por tres paletas de colores diferentes que representaban los tres roles del sacerdotes trabajos durante el taller: Padre, profeta y Pastor, agradecieron a Dios su ministerio y le pidieron la gracias de conservar y fortalecer dichos roles con el deseo de ser servidores cada vez más fieles, auténticos y plenos.

John Jairo Valencia Marín. Pbro.
Rector del Seminario Mayor La Providencia – Espinal Tolima.

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