Editor al lector

Al poner en los lectores la edición número 40, los estamos invitando a aprovechar este tiempo de bendición y de gracia, como es la Cuaresma, para que escuchemos la voz del Señor que nos dice “vuelve a mí con todo tu corazón” y la voz de la Iglesia que nos llama a la conversión, la cual se consigue por medio de la oración, el ayuno y la limosna. Debemos recordar, que la Cuaresma es, el tiempo de penitencia principal del año litúrgico, donde nos preparamos para celebrar la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo.

El profeta Joel, en su capítulo 2, de los versículos del 12 al 18, al llamar al pueblo a la conversión, indica cómo debe hacerse: “Vuelvan a mí de todo corazón, con ayuno, llantos y lamentos. Desgarren su corazón y no sus vestiduras, y vuelvan al Señor, su Dios”. Por su parte, el profeta Isaías en su capítulo 58 del versículo 6 al 9, dice: “Este es el ayuno que yo amo, oráculo del Señor: soltar las cadenas injustas, desatar los lazos del yugo, dejar en libertad a los oprimidos y romper todos los yugos; compartir tu pan con el hambriento y albergar a los pobres sin techo; cubrir al que veas desnudo…”.

La Iglesia, en su infinita sabiduría y misericordia, invita de manera especial en el tiempo de cuaresma a los fieles a hablar menos, a hacer menos gestos superfluos, a no juzgar, a no estar descontó, a no utilizar palabras hirientes, a no ser pesimistas, a dejar a un lado las preocupaciones, a no perder tanto tiempo en la televisión, en el celular, para entregarlo a alguien que lo necesita, ya sea para un consejo, una visita a un enfermo, una catequesis con los niños, un acompañamiento a una pareja que está en crisis matrimonial, una visita al Santísimo, el rezo del Santo Rosario, la celebración de la Eucaristía, o una obra de caridad.

Aferrados de la mano de Cristo, de la Iglesia y de María, vivamos esta nueva Cuaresma que el señor nos regala y que sea la oportunidad para arrepentirnos de nuestros pecados y con nuestro testimonio ser luz y esperanza para otras personas que andan en tinieblas, porque el mundo, el pecado y los placeres los han apartado del camino de la verdad, que es cristo y la Iglesia.

José Orlando Salazar Duque. Pbro. PhD

Be the first to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo no será publicada.


*