Y ENTONCES ¿40 DÍAS DE AYUNO?

Al escuchar las lecturas bíblicas que marcan el inicio del tiempo litúrgico que la Iglesia ha llamado Cuaresma, no puede uno menos que cuestionarse sobre lo que Nuestro Señor Jesucristo nos pide como sus discípulos en este siglo XXI, ¿tienen validez esas exigencias de hace tanto tiempo?

Si la pascua es el paso, paso de la muerte a la vida, la CUARESMA es el camino y el campo de entrenamiento que nos acondiciona para llegar bien preparados a dar ese paso, es el periodo que nos ayuda a reunir todas las fuerzas y condiciones necesarias para el gran evento de la pascua de Jesucristo.

De esta manera hoy en día en el mundo deportivo e incluso en el mundo empresarial, se ha ido creciendo en la comprensión de actividades planificadas abriendo un camino grandísimo a los “coaching”, a los entrenamientos personalizados, tanto que todos coincidimos que, por ej., en equipos de futbol con estrellas muy importantes, pero sin una ruta clara ni una exigencia definida del entrenador, no llegarán muy lejos en el desempeño deportivo.

También en el camino de nuestro crecimiento espiritual necesitamos un programa de entrenamiento adecuado a la realidad de cada uno de nosotros, porque somos cada uno una realidad especial, rica y diferente, por eso necesitamos planear nuestro propio recorrido de cuaresma como peregrinos que reconocemos nuestra identidad, nuestro ser y nuestras necesidades.

Conviene que esta ruta esté marcada por la sencillez de los tres grandes pilares que la Palabra nos ha enseñado desde siempre como fuente de desarrollo de la fuerza del dominio de sí mismo con el ayuno, la oración y la ayuda solidaria al prójimo…

Del mismo modo como con los entrenamientos deportivos no se trata de un día hacer cuatro abdominales y al otro día puro descanso o solo comidas, aquí tampoco se trata de hacer simplemente dieta, ni de rezar algunas novenas, ni de mandar una moneda… se trata de ayudarnos a medirnos a nosotros mismos en nuestra capacidad y potencialidad inmensa y generosa de lo que podemos llegar a ser; pero, de un modo disciplinado y sistemático: nadie se hace supremo de repente, se requiere dedicación y sacrificio, grandes cualidades que estos tiempos modernos nos van robando poco a poco.

Un ejemplo práctico de este plan de entrenamiento o “coaching” o “training” como lo prefieren decir hoy en día en lengua extranjera, puede ser el siguiente:

Condiciones previas: Capacidad de disciplina y sacrificio:
Establecer cuál es la limitación más fuerte que tengo en esta etapa de mi vida: qué es lo que no me deja crecer, que me mantiene atado y no me deja ser mejor, ¿tal vez el odio, rencor, ambición, pereza, soberbia? Definir cuál es el que me limita más (fijémonos que muchos de estos se enmarcan en lo que la Iglesia ha llamado “pecados capitales” y que en últimas no han perdido su vigencia…)
Determinar modos concretos de contrarrestar esta limitación, por ej. Si es la pereza pues entonces cómo me preparo para hacer las cosas diligentemente… con entusiasmo, con generosidad… esta manera nos templa y nos forja nuestro carácter de modo recio y permanente… es la bendición que trae la gracia del sacrificio.
No permitir que esto ocurra cuando “se dé la oportunidad”, estamos haciendo un programa de entrenamiento, así que pues a planear actos diarios de lucha contra este defecto, esto va fortaleciendo el corazón con la alegría del resultado benéfico.
Tener el corazón abierto para disponer la mirada con acogida y alegría a los tropiezos y dificultades que esto me genere. Ser conscientes que no se estará en forma luego de un solo esfuerzo… pero tranquilo, hay cuarenta días para intentarlo, para ocuparse de todo ello.

Conocer las reglas de juego: la oración:
Resulta fundamental como a la hora de practicar el deporte de interés, que conozcamos muy bien su reglamento, en la vida espiritual a veces nos cargamos con ciertos mitos y/o hablamos de cosas que creemos que son de una cierta forma, pero nos puede pasar lo de tantos “aficionados solo de finales” que no distinguen entre un fuera de lugar con un fuera de serie…. En la religión no faltan este tipo de “aficionados” que se cargan de culpas que no están ni cerquita del plan de Cristo, y que, en cambio, descuidan lo fundamental de sus exigencias.
Conviene tener entonces, el manual por excelencia: la Sagrada Escritura, con letra cómoda, en una traducción actual, no se requiere que sea costosa, incluso hoy en día tenemos muchísimas versiones hasta gratis para nuestros celulares, eso sí, cuidado con su origen: que sea católica: completa con sus 73 libros, AT= 46 + NT 27 (las versiones protestantes les faltan siete libros).
Ponerse un horario y un lugar para hacer la oración cada día, ojalá comprometiendo a la familia para que me ayuden a cumplir el compromiso con cada quien y con Dios.
Escoger por ej, las lecturas de la celebración de la eucaristía diaria para leer concretamente (no esperemos que si lanzamos la biblia al aire para que nos caiga el versículo escogido iremos a avanzar tanto), no olvidemos que estamos planeando.
Hacer un ejercicio de meditación y escritura con las conclusiones que logro obtener fruto de esta oración con la Palabra y que directamente me llevan a identificar sea las potencialidades y fortalezas, así como las debilidades y limitaciones, pero también las posibles vías de incidencia de solución.
Celebrar con mayor devoción y permitir que la gracia sacramental pueda dar mayor fruto en la eucaristía, ojalá diariamente.

En forma con el ayuno:
Una manera muy práctica de mejorar nuestra salud espiritual: Gratitud por lo que tenemos, no dar todo por garantizado ya que, al contrario, todo es gracia y bondad de Dios, y por ello somos capaces de demostrar (a los demás, a Dios y especialmente a nosotros mismos) que no dependemos de las cosas, que nuestra libertad nos permite actuar con alegría y vivir con generosidad, nos permite vivir como discípulos de Cristo.
No se trata de no comer carne para comprar el pescado más costoso y hartarnos hasta la saciedad, ese no es de ninguna manera ayuno. Se trata de mirar a nuestro alrededor y ver sus necesidades para compartir con ellos lo que me gusta.
Se puede escoger entre tantas cosas: por ej. La dedicación al celular, se puede hacer ayuno de éste para salir a disfrutar por una hora diaria más de las verdaderas relaciones directas con los demás, encontrarlos y alegrarles la vida.
Otro ejemplo con la comida, ropa, medicinas, se puede hacer ayuno de excesos invitando a compartir con cariño a los demás.
Otro ejemplo con el tiempo personal (tv, internet, encerrado en mi cuarto…) puedo ayunar de ello para convertirlo en el tiempo con la familia, tiempo productivo…

Estiramiento con la Solidaridad y caridad
Determinar todas aquellas cosas que tengo y que me gustan, en qué les puedo servir a los demás, a nivel de tiempo, de bienes materiales con los cuales les puedo brindar mi apoyo.
Además de cosas o de tiempo, está el modo como ofrezco tal ayuda, allí puedo hacer el esfuerzo porque resulte mucho mejor lo que yo comparto en alegría con los demás.
Establecer los lazos con las acciones pastorales que se ofrecen en cada centro parroquial, buscar la manera conocer y vincularse a la propuesta de la iglesia para ayudar a ayudar, seguro que te darás cuenta de que sí puedes.

Estos breves y sencillos ejemplos son apenas una base, cada uno puede ajustar lo que necesite para hacer de este, un camino exitoso. Este plan de entrenamiento llevado con sencillez y disciplina seguro que nos conducirá por el camino correcto y nos ayudará a empoderarnos de nuestro nombre de verdaderos cristianos, discípulos del Señor Jesucristo.

Roberto Guzmán Villanueva. Pbro.
Rector Institución Universitaria FUNDES

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