14 de abril Domingo de Pasión

PRIMERA LECTURA: ISAÍAS 50,4-7:

Pidamos, al igual que el profeta Isaías, que el Señor nos regale palabras de sabiduría, para hablarle al abatido, al que está cansado y desanimado, para que tome fuerzas y siga adelante en los caminos del Señor, como nos lo dice el profeta: “el Señor Yahveh me ha abierto el oído. Y yo no me resistí, ni me hice atrás. Ofrecí mis espaldas a los que me golpeaban, mis mejillas a los que mesaban mi barba. Mi rostro no hurté a los insultos y salivazos. Pues que Yahveh habría de ayudarme para que no fuese insultado, por eso puse mi cara como el pedernal, a sabiendas de que no quedaría avergonzado”.

SALMO 22:

Oremos en todo momento, para poder estar cerca del Señor y decir con el Salmista: “Mas tú, Señor, no te estés lejos, corre en mi ayuda, oh fuerza mía, Anunciaré tu nombre a mis hermanos, en medio de la asamblea te alabaré”.

SEGUNDA LECTURA. FILIPENSES 2:6-1:

El amor de Cristo se hizo tan grande por la humanidad, que como lo dice el Apóstol Pablo: “Se despojó de sí mismo tomando condición de siervo haciéndose semejante a los hombres y apareciendo en su porte como hombre; y se humilló a sí mismo, obedeciendo hasta la muerte y muerte de cruz”.
Esta es la razón, “para que al nombre de Jesús toda rodilla se doble en los cielos, en la tierra y en los abismos, y toda lengua confiese que Cristo Jesús es SEÑOR para gloria de Dios Padre”.
Que este domingo de Ramos, cuando conmemoramos la entrada triunfante de Jesús a Jerusalén, donde fue aclamado como Rey y Señor, cada uno, cada familia proclamemos que Jesucristo es el Mesías, el Salvador y el Señor.

EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS 22,14-23 – 56:

Que la lectura de la Pasión del Señor prepara nuestro corazón para el recogimiento espiritual de esta Semana Santa y que nos lleve a reflexionar sobre el dolor y sufrimiento de Cristo, en su hora de retornar al Padre, pero ya con su misión cumplida, de haber dado la vida para rescatar al hombre del pecado y haberlo resucitado junto a él.

La lectura de la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo es presentada por los Evangelios en diferentes escenas, que nos lleva a contemplar este misterio, tales como la preparación para la muerte, la conspiración, la traición de Judas Iscariote, la Cena del Señor, el anuncio de la negación de Pedro, la oración en Getsemaní, el arresto de Jesús, Jesús ante la junta Suprema, la negación de Pedro, Jesús ante Pilato, la Crucifixión de Jesús, la sepultura de Jesús.

Después de leer y reflexionar en la Pasión del Señor, no podemos seguir lo mismo, debe de haber un cambio positivo en mi vida, dejando a un lado toda clase de pecado e injusticia; abandonarme en las manos del Señor y aprender de la mujer que unge con el perfume los pies de Jesús, de Simón el Cirene que ayuda a carga su cruz, de José de Arimatea que ofrece su tumba para sepultar el cuerpo de Jesús, de las mujeres, que están presentes en la cruz y en la sepultura, pero sobre todo aprendamos de la Santísima Virgen María, que por amor al Padre soporta con su hijo el dolor y luego acompaña a los discípulos para darles fuerza de continuar la misión encomendada por su Hijo.

Que el encuentro con la narración de la Pasión en este domingo de Ramos, nos permita prolongar el encuentro con Cristo en la Cruz, para que ante el dolor y el sufrimiento, tomando fuerzas al contemplar el dolor de Cristo, continuemos adelante hasta alcanzar la vida eterna.

Be the first to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo no será publicada.


*