Editor al lector

Semana Santa. Parroquia de El Señor de Los Milagros de el Espinal - Tolima

Con un corazón agradecido con Dios, con la Santa Madre Iglesia, con la Diócesis y con nuestras parroquias, por brindarnos la oportunidad de encontrarnos en comunidad, de manera especial en los días santos y Semana Santa, tiempo que dedicamos para entrar en recogimiento y oración para celebrar el misterio de la Pasión Muerte y Resurrección del Señor.

La invitación es a disponernos y prepararnos para que este tiempo precioso, sea ofrecido al Señor como diezmo y acción de gracias por todas las bendiciones espirituales, materiales y familiares que hemos recibido del Señor. Recordemos que una de las virtudes que hace grande al hombre es la gratitud, y con mayor relevancia la gratitud con el Señor.
Es bueno, además, que de la experiencia vivida, de lo aprendido a los pies de Jesús, les explique a sus hijos y seres queridos, el significado del misterio Pascual, Pasión, Muerte y Resurrección. La mejor forma de enséñales es acercándose con ellos, en oración, amor y respeto, a cada una de las ceremonias religiosas que su parroquia organiza, de manera especial, la Eucaristía de bendición de los Ramos, la Eucaristía de la Cena del Señor, el Jueves Santo, la adoración de la Santa Cruz, el Viernes Santo y la vigilia de Resurrección, del Sábado Santo.

La Semana Santa comienza con el domingo de Ramos y finaliza con el

Domingo de Resurrección.

El DOMINGO DE RAMOS conmemoramos la entrada triunfal de Jesús a Jerusalén. Las enseñanzas de Jesús, su oración y el amor por los que sufren, hizo que desde el más pequeño hasta el más grande lo siguiera. Jesús entró a la ciudad a lomo de un asno, acompañado de palmas, ramos y vivas. No se cansaban de gritar: “Bendito el que viene en nombre del Señor”.

EL LUNES SANTO Jesús fue a Betania, donde vivía Lázaro, a quien había resucitado. María su hermana, con un perfume costoso ungió a Jesús los pies y se los enjugó con su cabellera.

EL MARTES SANTO Jesús anticipa a sus discípulos la traición de Judas, (“Os aseguro que uno de vosotros me va a entregar”) y las negaciones de Pedro, (“quien le asegura daría la vida por él, a lo que Jesús le respondió: Te aseguro que no cantará el gallo antes que me haya negado tres veces”).

EL MIÉRCOLES SANTO es el día en que se reúne el Sanedrín, o tribunal religioso judío con Judas Iscariote, para condenar a Jesús. Lo vende por treinta monedas de plata.

EL JUEVES SANTO Jesús Instituyó con sus 12 Apóstoles la Eucaristía,(Última Cena), el mandato de la caridad, con el bello gesto de humildad al lavarle los pies a sus discípulos y la Institución del sacerdocio y luego se dirigió al huerto de los olivos (Getsemaní), lugar donde Judas Iscariote se lo entregó a los soldados.

EL VIERNES SANTO es el día de la pasión, del dolor, del sufrimiento, de la condena a muerte. Fue flagelado, le colocaron una corona de espinas en su frente, obligado a cargar con la cruz y llevarla hasta el calvario, lo que conocemos como el vía Crucis o camino de la Cruz, a medio día es crucificado, donde horas más tarde da su último suspiro. La ceremonia más importante del viernes santo es la adoración de la Santa Cruz, que suele hacerse a las tres de la tarde. Por la noche, José de Arimatea, solicitó el cuerpo de Jesús, lo envolvió en una sábana y le dio santa sepultura.

EL SÁBADO SANTO se recuerda el dolor de la Virgen, pero ya en la noche tiene la principal celebración, como es la vigilia Pascual, Eucaristía de la Resurrección o de las luces, donde se bendice el Cirio Pascual y el Agua.

EL DOMINGO DE RESURRECCIÓN es la fiesta más importante para todos los católicos, ya que la Resurrección de Jesús es la que da sentido a nuestra fe. Cristo triunfó sobre la muerte y con esto nos abrió las puertas del Cielo.
En la Misa dominical recordamos de manera especial esta gran alegría. Se enciende el Cirio Pascual que representa la luz de Cristo resucitado y que permanecerá encendido hasta el día de la Ascensión, cuando Jesús sube al Cielo.

La invitación es a que cada familia, primera célula de la Iglesia, conociendo lo que va a celebrar, desde su parroquia, viva la fe en Cristo Resucitado, y así todos en familia puedan decir: “Verdaderamente Cristo ha Resucitado”.
Por último, el periódico la Misericordia, después de desearles FELICES PASCUAS, agradece a todas las parroquias, a su párroco, vicario parroquial y comunidades apostólicas, que con su apoyo incondicional contribuyen con este medio, al anuncio del Evangelio. Que no se cansen de hacerlo. La recompensa viene de Dios.

José Orlando Salazar Duque. Pbro. PhD

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