Editorial

Celebración de los 50 años de la parroquia Santa Margarita María. Pbro. Elias Durán, Mons. Orlando Roa, Pbro. Edwin Murillo, Pbro, Eduardo Cubillos, Pbro José Orlando Salazar y Pbro. Roberto Guzmán Villanueva

Muy amados hermanos en el Señor. Nos hemos reunido en este templo parroquial para celebrar la Santa Misa de acción de gracias a Dios con motivo de las bodas de oro de esta querida parroquia Santa Margarita María de la diócesis del Espinal. Damos gracias a Dios por todos los que han tenido que ver con esta comunidad parroquial a lo largo de estos años de su historia. Me refiero a los Obispos, párrocos, vicarios parroquiales y laicos en general que han estado vinculados de manera cercana a la vida de la comunidad parroquial. Para quienes nos acompañan desde la casa de nuestro padre celestial un recuerdo especial deseándoles lo mejor en la presencia del Señor omnipotente y misericordioso y, para quienes están presentes hoy aquí en esta celebración nuestro reconocimiento sincero, lleno de gratitud con el deseo ferviente que sigan unidos a esta comunidad parroquial con sus oraciones y apoyo incondicional, en la medida de sus posibilidades.

Hemos escuchado en la Palabra de Dios, las lecturas que corresponde a este día jueves, después del miércoles de ceniza. El texto del Libro del Deuteronomio (Dt 30,15-20) tiene como destinatarios a los desterrados de Israel a quienes se les exhorta reflexionar en las causas de su situación, a acoger de nuevo la alianza del Señor con todas sus exigencias, a abrirse a la esperanza. Es hermosa la referencia a la vida: “Ante ti están la vida y la muerte, la bendición y la maldición. Elige la vida y viviréis tú y tu descendencia, amando al Señor tu Dios, escuchando su voz y uniéndote a él, pues él es tu vida y el que garantiza tu permanencia en la tierra que el Señor juró dar a tus antepasados”.

Digo que es hermosa esta referencia a la vida, porque se pone de manifiesto que la vida no es sólo don de Dios, sino también participación de su ser. Él es el ser viviente que hace vivir. Hay que adherirse a Él por el amor y la obediencia a sus mandamientos: Dios está deseando comunicarnos la vida y la bendición. Para ello da normas y preceptos: para indicarnos claramente cómo caminar por sus sendas y conseguir sus promesas. Eso es lo que ha hecho esta comunidad parroquial a lo largo de estos cincuenta años de su existencia: caminar por las sendas del Señor para conseguir sus promesas. Una comunidad que permaneciendo obediente a los mandamientos del Señor ha escogido vida en vez de muerte, bien en vez de mal, bendición en vez de maldición.

En el evangelio de San Lucas (Lc 9,22-25) el Señor, por primera vez, anuncia a sus discípulos, la necesidad de su pasión: “Es necesario que el Hijo del hombre sufra mucho, que sea rechazado… que lo maten y resucite al tercer día”. Y después dirigiéndose a todos indica qué camino deben seguir si quieren ser discípulos suyos. Es el camino de la abnegación cotidiana, superando el miedo a la ignominia, al sufrimiento y la muerte. Jesús lo indicaba hablando de la cruz. Seguir a Cristo como discípulos es vivir como condenados a muerte por el mundo, dispuestos cada día a afrontar el desprecio de todos. Pero lo característico de esta muerte concreta es conducirnos a la verdadera vida.

Esto lo entendieron perfectamente las santas Perpetua y felicidad cuya memoria celebramos hoy. Dos mujeres: Perpetua, de familia rica e instruida; Felicidad, humilde, sencilla sirvienta; jóvenes esposas y madres en la flor de la vida que prefirieron renunciar a los goces que el mundo les ofrecía, con tal de permanecer fieles a la religión de nuestro Señor Jesucristo, fieles discípulas de su maestro. Amados hermanos, cuántas renuncias nos cuesta ser fieles discípulos del Señor!

Lógicamente en nuestra celebración también debemos referirnos a la parroquia, a propósito de esta fiesta para recordar que la Parroquia es comunidad humana y comunidad eclesial, comunidad de comunidades y escuela donde se aprende a vivir la fe y a celebrarla, formada por distintas personas y familias carismáticas. Aquí a todos nos une el mismo Amor a Jesucristo. Se ha recorrido un camino muy interesante en la dinámica pastoral, gracias al esfuerzo de los párrocos y vicarios parroquiales que han sido generosos y han respondido con entrega y dedicación a las distintas propuestas pastorales que se han hecho en la vida diocesana, para poner en ejecución los planes de pastoral. Hoy por hoy vemos los frutos de tanta labor, reflejados en las realidades pastorales aquí presentes. Les invito a fortalecer el apostolado con La Nueva Evangelización, las comunidades de oración, la Legión de María, las comunidades de parejas, el trabajo con comunidades juveniles e infantiles, y las nuevas propuestas que van abriendo camino en nuestra vida diocesana.

Valga la pena recordar que hay tres núcleos necesarios en nuestra vida de fe y en nuestra vida social: la parroquia, la familia y el colegio, que nos posibilitan querer a los hijos, educar a los niños y ser misericordiosos con todas las personas. En esta parroquia se conjugan perfectamente estos tres núcleos, pues tenemos La Parroquia, el colegio y las familias bajo el patrocinio de Santa Margarita María. Cuánto bien se ha hecho a lo largo de cincuenta años de historia con todos los servicios que se ofrecen a la sociedad espinaluna y a la parroquia para formar personas, educar en la fe y contribuir en la promoción de la comunidad.

Apreciado padre Eduim y queridos feligreses de Santa Margarita María, si la Parroquia nació hace 50 años como adaptación al concilio ecuménico Vaticano II y como respuesta a las exigencias sociales, espirituales y demográficas de la época, en la actualidad tiene que dar respuesta a las nuevas necesidades y retos que se presentan en los próximos años, acogiendo el regalo de Dios Amor y transmitiéndolo a las personas que más lo necesitan en nuestro entorno de la parroquia, del colegio, los vecinos, los barrios y la ciudad.

Soñamos, confiamos y sobre todo queremos que la actividad evangelizadora, celebrativa, pastoral, educativa, asistencial o cultural que realiza la parroquia, haga presente el amor de Dios, sea signo visible de la cercanía de Dios, cuide y acompañe a las personas que más lo necesitan, esté presente en la formación de niños y jóvenes ayudándoles a descubrir sus talentos y a ponerlos al servicio de los demás, se acerque a los más necesitados a través de las personas que voluntariamente entregan parte de su vida y tienda puentes y abra caminos de humanización. Que sea modelo de nuestro nuevo plan de pastoral diocesano.

Finalmente recuerdo que este es un día de acción de gracias al Padre por estos 50 años de vida parroquial. Si, damos gracias a Dios, unidos a Nuestra Señora del Rosario Patrona de nuestra diócesis, a su castísimo esposo San José y confiando plenamente en la intercesión de las mártires Perpetua y Felicidad, de Santa Margarita María. Infinitas gracias te damos Padre celestial por tu presencia en medio de nuestra comunidad diocesana y por todo el bien que se ha impartido a tantas y tantas personas desde esta querida parroquia; que sigamos contando con la guía permanente de nuestro Maestro, el Mesías, Nuestro Señor Jesucristo y que gocemos siempre de la luz del Espíritu Santo para no desfallecer en la construcción del Reino de Dios. Así sea.

Homilía En Bodas De Oro De La Parroquia Santa Margarita María
Espinal 7 De Marzo De 2019

+Mons. Orlando Roa Barbosa
Obispo de la diócesis del Espinal

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