LA EDUCACIÓN, BASADA EN EL ESTUDIANTE: AUTO-APRENDIZAJE

Si se quiere educar para la vida, esta debe basarse en el estudiante: auto-aprendizaje. Para su sustento, se tiene en cuenta que con los avances de la técnica, la creatividad desarrollada, la autonomía propia, la multiplicidad de las cosas, los diferentes procesos de aprendizajes propios de los campus, las diferentes capacidades de atención y retención mental propias del desarrollo de habilidades de pensamiento; y, hoy más que nunca, la educación ha de estar centrada en el auto-aprendizaje y los procesos investigativos han de apuntar a fortalecer esta metodología y pedagogía.

Se muestra como urgente, prestar atención a la necesidad de iluminar el proceso de acceso al conocimiento, con herramientas significativas; de tal manera que la educación transforme al estudiante en un ser con capacidad de ser feliz y de contribuir profesionalmente al cambio social, cultural, económico y político.

En el proceso de enseñanza aprendizaje, sin duda alguna, una de las herramientas que más facilita a los estudiantes es el desarrollo cognitivo del auto-aprendizaje, y para ello la universidad debe propiciar y gestionar en su logística, bloques de aprendizaje de dos horas continuas, de tal forma que puedan los estudiantes tener un tiempo prudente y adecuado para profundizar en el tema de aprendizaje de cada sesión. La dinámica de estos bloques de aprendizaje lo describo en los siguientes momentos:
Primer momento: Apropiación individual: Este tiempo exige al estudiante un trabajo permanente, apoyado en guías, las cuales le proporcionan herramientas que potencialicen su saber. Ello partiendo de que la estructura de pensamiento propia de un estudiante que accede al conocimiento, busque romper la dinámica de la clase convencional, que más allá del modelo, inicia con la intervención directa del docente, guía o mediador.

Segundo Momento: Aprendizaje cooperativo: Se fundamenta en el trabajo en equipo, pues es en este momento donde sus interrogantes pueden socializar lo personal y personalizar lo social. De esta manera se exige que el equipo esté abierto a aprender y que el conocimiento sea para todos.
Esto quiere decir que se requiere en cada sesión de aprendizaje un momento de investigación, planeación y práctica. Todo debe girar en torno a la socialización de experiencias vividas por cada participante. Cuando se habla de trabajo cooperativo se debe tener en cuenta que cada uno de sus integrantes tiene una responsabilidad, y por consiguiente deben funcionar como un todo hasta alcanzar la sinergia, que es otro valor agregado en el conocimiento.

Tercer momento: Verificación: el docente guía o mediador, acompaña los resultados de los momentos anteriores y verifica el cumplimiento de los trabajos individuales y de equipo. Es el momento en que, además, se acuerdan ajustes, se despejan dudas en lo individual y colectivo; y se concerta un primer momento de sistematización de la información.
Cuarto momento: Socialización de trabajos y puesta en común de las experiencias académicas. Es aquí donde todos los equipos socializan sus experiencias con base a las producciones realizadas durante el proceso formativo. Se adelantan registros con diferentes técnicas e instrumentos de recolección y análisis de la información, permitiendo el avance y la verificación de los momentos anteriores.

Quinto momento: Sistematización final y organización del tema de aprendizaje por parte del estudiante. Este ejercicio se propone para ser presentado en bitácoras virtuales (Blog) a la comunidad académica. Este producto contempla como mínimo significativo el desarrollo de tres puntos: 1. Hacer un resumen del documento sistematizado. 2. Plasmar un mapa conceptual, mental, infografía u otro referente de tipo gráfico. 3. Producir un escrito del tema, el cual puede ser, un poema, un cuento, un ensayo o un artículo entre otros.

Se considera que desde esta ruta se potencializa el conocimiento investigativo de cada estudiante, teniendo un equilibrio de su saber, consciente que el futuro y desarrollo de la sociedad ya no depende de manos y brazos, ni fuerza bruta para el trabajo, sino de seres pensantes que con su capital intelectual, propician rápidamente lo que la sociedad requiere. Profesionales pensantes, críticos, reflexivos y propositivos.

En armonía con lo anterior, autores como Vigotsky y su teoría de los tres procesos mentales; Jean Piaget en su enfoque de la evolución del aprendizaje y el pensamiento en operación imaginativo y abstracto; Sigmund Freud con su enfoque de id, ego y súper yo; Alexander Luña, en su teoría de los tres procesos mentales; Paul Mclean, con su teoría del cerebro triuno; Howard Gardner sobre las inteligencias múltiples; y Daniel Goleman sobre la inteligencia Emocional, dan fundamento al desarrollo cognitivo centrado en la construcción y sirven de referente al ejercicio del auto-aprendizaje.

Además de ello, en la actualidad y con el progreso neuro-científico propio del aporte de Waldemar de Gregori, se está permitiendo que la educación se potencialice en los estudiantes con la metodología del auto-aprendizaje, generando espacios reflexivos, constructivos, críticos y creativos, asegurando un proceso académico desde lo holístico.
Además, el proceso de auto aprendizaje, le permitirá a los participantes el equilibro de los tres cerebros, el izquierdo que refiere la inteligencia, la razón y el pensamiento formal. Desde el aula, el pensamiento autónomo, permite que los estudiantes exploren y exploten de mejor manera su potencial intelectual.

Igualmente se estimula y equilibra el cerebro derecho, desde donde se centra la emoción, intuición, creatividad y estética. Este apela a lo organizado, lo puro, el servicio, el amor y la bondad; labor que también desde el aula se construye de manera sólida. Y el cerebro central que es el motor, el que mueve para actuar, el que lucha y conquista metas.
Finalmente, desde esta perspectiva de ejecución, en el proceso de auto-aprendizaje, permitirá desarrollar sus cuatro niveles esenciales y existentes en su cerebro: capacidad de comunicarse (primer nivel), capacidad de memorización (segundo nivel), capacidad de interpretar, analizar, criticar, es decir, capacidad de ser lógico, consecuente (tercer nivel); capacidad de organizar las cosas en grande, de ser feliz y exitoso (cuarto nivel).
De manera concluyente, el desarrollo de los cuatro niveles, le permitirá desarrollar las competencial al hombre de: Ser, saber, saber hacer y ser feliz.

Orlando Salazar Pbro. PhD en filosofía.

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