Editorial

Monseñor Orlando Roa Barbosa con Nuestra Señora del Carmen de Apicalá

Hemos vivido llenos de gozo la Semana Santa, que centró nuestra atención, reflexión y meditación en los misterios que nos dan la salvación. Las voces que llegan al Obispo de parte de sacerdotes, religiosas, religiosos y laicos, dan un parte muy positivo en cuanto a celebraciones y participación de los fieles según el programa que cada comunidad parroquial organizó. Se notó gran colaboración en los arreglos de andas, altares, estaciones del viacrucis, templos parroquiales, monumento y otros servicios importantes en el ámbito parroquial.

Hay que decir que los sacerdotes se preocuparon por brindar especial atención a sus feligreses para recibirlos en el sacramento de la confesión; valoro muchísimo el esfuerzo que se hizo en las vicarias foráneas para apoyar este servicio de parroquia en parroquia, con la asistencia de todos los sacerdotes, a pesar del sacrificio y esfuerzo que implicó desplazarse de un lugar para otro, para atender a la programación que se hizo en reunión de vicaría foránea. Damos gracias a Dios por todos los beneficios y bendiciones que recibimos en los días santos; agradecemos también a todos los colaboradores que de manera especial se vincularon a su parroquia y dieron su aporte en especie, en dinero o con su trabajo. El Señor les recompense con creces.

En cuanto sea posible mantengamos el espíritu de fervor al cual nos invita la pascua. Recordemos que toda fiesta trae sus beneficios y en este caso; y en este tiempo, se nos invita a dar el paso de una vida un poco tibia y hasta inerte en lo espiritual, a una vida más piadosa y santa. Se nos invita a confiar que nuestra morada definitiva no está en esta tierra sino en el paraíso del cielo; pascua también nos da la certeza que nuestro Señor Jesucristo ha resucitado y está vivo en medio de nosotros. Pascua nos encamina a la fiesta de Pentecostés para la cual debemos empezar a prepararnos.

Como se preparó con tanto entusiasmo la vigilia pascual, ojalá nos preparemos también con gran interés para la vigilia de pentecostés en cada parroquia.

No dejo de mencionar que en mayo celebramos la fiesta de la exaltación de la Santa Cruz, recordemos que ella es la insignia o señal del cristiano; y que por lo tanto, le debemos veneración y respeto. Además esta fiesta está en sintonía con la devoción al Señor de los Milagros tan extendida por el territorio diocesano del Espinal. Hay que dar realce a este misterio del cual nos viene la salvación.

También mayo es un mes mariano por antonomasia en la vida de la Iglesia. Es muy edificante encontrar por todas partes de las parroquias arreglos significativos que nos hablan de la Santísima Virgen María. No dejemos de insistir en los dogmas marianos que a veces a través de algunos medios de comunicación ponen en tela de juicio: La maternidad divina de María; La Virginidad de María; su Inmaculada Concepción y su gloriosa Asunción.

Somos nosotros los llamados a propagar su devoción. Pido a los grupos de Legión de María que, por favor, ayuden para que en su parroquia no pase desapercibido este mes mariano. Se pueden organizar, rosarios, encuentros marianos, charlas relacionadas con los dogmas y también peregrinaciones; en fin, recordemos que nuestra diócesis está muy bendecida por la intercesión de nuestra Madre del cielo en distintas advocaciones: Nuestra Señora del Carmen y en particular del Carmen de Apicalá, Nuestra Señora del Rosario patrona del diócesis y de la Catedral, Nuestra Señora de la Candelaria y del Amparo, del Perpetuo Socorro, de la Natividad, y la Inmaculada Concepción, de la Medalla Milagrosa.

Un saludo especial, del señor Obispo para todas las madres; oraciones también especiales por las que ya están en la casa de nuestro Padre Celestial. La siempre Virgen María y San José intercedan siempre por nosotros.

También mayo es un mes mariano por antonomasia en la vida de la Iglesia. Es muy edificante encontrar por todas partes de las parroquias arreglos significativos que nos hablan de la Santísima Virgen María. No dejemos de insistir en los dogmas marianos que a veces a través de algunos medios de comunicación ponen en tela de juicio: La maternidad divina de María; La Virginidad de María; su Inmaculada Concepción y su gloriosa Asunción. Somos nosotros los llamados a propagar su devoción. Pido a los grupos de Legión de María que, por favor, ayuden para que en su parroquia no pase desapercibido este mes mariano. Se pueden organizar, rosarios, encuentros marianos, charlas relacionadas con los dogmas y también peregrinaciones; en fin, recordemos que nuestra diócesis está muy bendecida por la intercesión de nuestra Madre del cielo en distintas advocaciones: Nuestra Señora del Carmen y en particular del Carmen de Apicalá, Nuestra Señora del Rosario patrona del diócesis y de la Catedral, Nuestra Señora de la Candelaria y del Amparo, del Perpetuo Socorro, de la Natividad, y la Inmaculada Concepción, de la Medalla Milagrosa.

Un saludo especial, del señor Obispo para todas las madres; oraciones también especiales por las que ya están en la casa de nuestro Padre Celestial. La siempre Virgen María y San José intercedan siempre por nosotros.

+Mons. Orlando Roa Barbosa
Obispo de la diócesis del Espinal

Be the first to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo no será publicada.


*