LA EDUCACIÓN CONTEMPORÁNEA Y SU UNA NOTABLE INFLUENCIA DEL CONTEXTO CULTURAL GLOBALIZADO

Docentes y estudiantes de la Institución Universitaria FUNDES

Fenómenos como el acelerado desarrollo tecnológico y científico, además de la amplitud y multiplicidad en las fuentes de acceso al conocimiento han propiciado replanteamientos, principalmente en lo concerniente a la generación y distribución de conocimiento. Como consecuencia de estos fenómenos, el aprendizaje se ha convertido en uno de los desafíos de nuestra sociedad, situación que ha conducido al cambio de paradigma de enfoques educativos centrados en la enseñanza y el profesor, a enfoques centrados en el aprendizaje y el estudiante.

Es así, como desde los comienzos del nuevo milenio, diferentes autores han reflexionado sobre la importancia de afrontar, desde la educación superior, los retos de la nueva sociedad del conocimiento. Se destacan los aportes iniciales de Gutiérrez (2003), quien considera que los modelos vigentes de formación resultan inadecuados ante las características del nuevo contexto y señala las deficiencias e insuficiencias de los sistemas educativos, motivo por el cual se cuestiona la calidad y la pertinencia de los aprendizajes que no parecen corresponder con las demandas del mundo contemporáneo. Ante estos cuestionamientos, durante las dos últimas décadas surgen movimientos de orden mundial que exigen un nuevo modelo de aprendizaje para el siglo XXI (Scott, 2015).

Con el fin de hacer frente a esta realidad en la educación, Gutiérrez (2003) recomienda para el nuevo milenio dar prioridad a las competencias básicas de aprendizaje, para acceder a la cultura de la información y la tecnología, pero principalmente para seguir aprendiendo; además considera que se requiere privilegiar aprendizajes que favorezcan el equilibrio personal, cognoscitivo e interpersonal y concluye que es necesario transformar los procesos pedagógicos de tal forma que todos los estudiantes construyan aprendizajes con calidad. Estas responsabilidades que enfrentan las instituciones educativas requieren acciones enfocadas hacia los aprendizajes relevantes en los individuos que les posibiliten tanto su inserción al mundo social y laboral, como la construcción de su propia identidad en un contexto sociocultural determinado.

Es por esto que se requiere de un enfoque que involucre el aprendizaje y lo convierta en un proceso activo, en el cual el alumno busca su propio significado. El paradigma de aprendizaje requiere que el docente sea capaz de identificar si cumplió a cabalidad con su responsabilidad porque le permite evaluar el proceso educativo, en términos del tipo de aprendizaje que los estudiantes deben lograr y los tópicos que se deben cubrir. Esto significa que se requieren nuevos métodos de aprendizaje que permitan enfocar a los estudiantes hacia actitudes más positivas con su aprendizaje, que incluya diferentes perspectivas en la evaluación y actividades basadas en el Aprendizaje Activo (Zepeda-Hernández, Abascal-Mena y López-Ornelas, 2016).

Frente a estas nuevas tendencias referidas a las pedagogías centradas en el aprendizaje de los estudiantes, las instituciones han tenido que reorientarse para afrontar los cambios que han traído estos nuevos paradigmas. En este sentido, entidades como el Espacio Europeo para la Educación Superior (EEES) promueve una teoría basada en el supuesto de que sólo se puede lograr un aprendizaje eficaz cuando es el propio alumno el que asume la responsabilidad en el logro y desarrollo de su trabajo académico (Mamaqui y Miguel, 2014).


Las tendencias en la educación universitaria requieren de la revisión permanente en los procesos de gestión académica, mediante modelos pedagógicos y sus consecuentes renovaciones curriculares con el fin de ajustarse a las exigencias del mercado laboral. En este sentido, las instituciones de educación superior deben orientarse hacia la planeación estratégica y la calidad con el fin de afrontar estos retos de la sociedad contemporánea y contar con programas académicos que respondan a los nuevos paradigmas y las necesidades de los estudiantes.

Lo anterior permite afirmar que estas transformaciones requieren modificaciones sustanciales de las instituciones educativas y para las universidades iberoamericanas se convierte en un reto sustancial.
Para el caso de Colombia, la Constitución Política y la Ley 30 establecen que la educación es un derecho fundamental que tiene una función social y propende por asegurar el desarrollo social y humano de los colombianos. De hecho, la posibilidad de competir en mercados globales está determinada por los niveles educativos de sus ciudadanos.

Es así como la Fundación de Estudios Superiores Monseñor Abraham Escudero-FUNDES reconoce la pertinencia de estas realidades y tendencias en la educación, y para ello gestiona el fortalecimiento de los procesos académicos mediante sus prácticas pedagógicas ajustadas a la formación integral e interdisciplinaria de los estudiantes, que conduzcan a un aprendizaje de calidad, tarea indispensable en la educación contemporánea.

En esta misma línea, la Fundacion de Estudios Superiores Monseñor Abraham Escudero-FUNDES ha avanzado en la creación de su Programa de Especialización en Evaluación e Intervención Psicoeducativa, programa que busca contribuir al desarrollo y legitimización de la labor de los profesionales en el contexto educativo, promoviendo la formación de profesionales conscientes de la problemática educativa de nuestro país y éticamente responsables en la investigación y la aplicación de los conocimientos de la psicología y la educación para el estudio, evaluación e intervención de las situaciones en el contexto educativo; generando así un positivo impacto social.

María del Mar Pulido Suárez
Directora
Esp. Evaluación e Intervención Psicoeducativa -FUNDES

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