Domingo, 2 de junio de 2019 Ascensión del Señor

LECTURA DEL LIBRO DE LOS HECHOS DE LOS APÓSTOLES 1,1-11:

La narración de los hechos de los Apóstoles nos indica, que Jesucristo, “movido por el Espíritu Santo ascendió al cielo. Se les presentó después de su pasión, dándoles numerosas pruebas de que estaba vivo, y, apareciéndoseles durante cuarenta días, les habló del reino de Dios”. Y, además, les recomendó: “No os alejéis de Jerusalén; aguardad que se cumpla la promesa de mi Padre, de la que yo os he hablado. Juan bautizó con agua, dentro de pocos días vosotros seréis bautizados con Espíritu Santo”.
Junto a la venida del Espíritu Santo, el Hijo de Dios hace la promesa de hacerlos fuertes y testigos hasta los confines del mundo. “Cuando el Espíritu Santo descienda sobre vosotros, recibiréis fuerza para ser mis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria y hasta los confines del mundo”
Hoy, la Iglesia católica sigue cumpliendo la misión encomendada por Jesucristo su fundador. Sigamos orando por ella.

SALMO 46,2-3.6-7.8-9:

El salmo nos invita a cantar, a batir las palmas, a aclamarlo y a tocar para él, porque él es nuestro Rey y Señor. “Dios asciende entre aclamaciones; el Señor, al son de trompetas; tocad para Dios, tocad, tocad para nuestro Rey, tocad”.

LECTURA DE LA CARTA DEL APÓSTOL SAN PABLO A LOS EFESIOS 1,17-23:

Jesucristo es el fundador de su Iglesia y nos lo confirma cuando dice: “Y todo lo puso bajo sus pies, y lo dio a la Iglesia como cabeza, sobre todo. Ella es su cuerpo, plenitud del que lo acaba todo en todos”.
Oremos con el Apóstol Pablo diciendo: “Que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de la gloria, os dé espíritu de sabiduría y revelación para conocerlo. Ilumine los ojos de vuestro corazón, para que comprendáis cuál es la esperanza a la que os llama, cuál la riqueza de gloria que da en herencia a los santos, y cuál la extraordinaria grandeza de su poder para nosotros, los que creemos”.

DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS 24,46-53:

La misión que Cristo le entrego a su Iglesia Católica fue precisa, cuando le dijo a sus discípulos: “El Mesías padecerá, resucitará de entre los muertos al tercer día y en su nombre se predicará la conversión y el perdón de los pecados a todos los pueblos, comenzando por Jerusalén”.
Luego Jesús los saca a Betania y allí, los discípulos “se postraron ante él y se volvieron a Jerusalén con gran alegría; y estaban siempre en el templo bendiciendo a Dios. los bendijo. Y mientras los bendecía se separó de ellos, subiendo hacia el cielo”.

Que la fiesta de la Ascensión del Señor, nos lleve también a nosotros a postrarnos ante el Señor y adorarlo con todo nuestro ser, para poder llegar al cielo y disfrutar de la gloria del Señor el día de nuestra Resurrección.

Be the first to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo no será publicada.


*