¿UN NUEVO MILAGRO DE RENOVACIÓN?

Padre Ángel Antonio Sánchez párroco de La Chamba, el padre John Jairo Vera Párroco de Santa Rosa de Lima y la comunidad Suarence .

SUÁREZ – TOLIMA CELEBRÓ DE FORMA ORIGINAL
EL CENTENARIO DE LA CORONACIÓN DE
NUESTRA SEÑORA DEL ROSARIO DE CHIQUINQUIRÁ

Más que simple coincidencia, las curiosas circunstancias que rodean esta historia, muestran cómo la comunidad de Suárez Tolima ha sido especialmente bendecida por Dios en la Santísima Virgen del Rosario de Chiquinquirá, Reina y Patrona de Colombia; de manera muy particular y guardadas las debidas proporciones, varias de las características de la milagrosa renovación de 1586, parecen haberse repetido en los últimos años en esta población tolimense.

EL MILAGRO DE LA RENOVACIÓN EN CHIQUINQUIRÁ.

Conviene recordar brevemente los acontecimientos históricos del milagro de la renovación del lienzo en Chiquinquirá. En 1560, el encomendero don Antonio de Santana y el fraile dominico Andrés Jadraque, mandan pintar una imagen de la Virgen del Rosario, devoción española, al platero y pintor aficionado Alonso de Narváez, quien la realiza sobre una tela indígena, empleando tintes naturales de nuestra flora y tierras colombianas. Narváez pinta a la Santísima Virgen con el niño Jesús en brazos, el rosario en su mano y a cada lado las imágenes de San Antonio y San Andrés, por ser devociones especiales del encomendero. Retirados los frailes dominicos en 1574, el lienzo se estropea a causa de la lluvia y la luz, por lo cual es enviado en 1578 a Chiquinquirá y abandonado en un gallinero.

Una piadosa española llamada María Ramos, rescata el lienzo, le hace un sencillo altar y lo vuelve centro de sus oraciones diarias del Santo Rosario. La mañana del 26 de diciembre de 1586, la indígena Isabel y su hijito Miguel de 5 años, ven ardiendo en destellos el lienzo con las imágenes originales milagrosamente renovadas y le avisan a María Ramos, quien llena de emoción se hinca de rodillas ante la imagen renovada. La noticia corre por toda la región y comienza a ocurrir una sucesión de milagros en muchos de los devotos que desde entonces y hasta hoy siguen acudiendo en peregrinación a la Basílica de Chiquinquirá, donde se conserva entronizado el lienzo original de la milagrosa renovación.

El 9 de julio de 1919, la Virgen del Rosario de Chiquinquirá es coronada como Reina de Colombia, por Monseñor Eduardo Maldonado Calvo, en presencia del entonces presidente, don Marco Fidel Suárez. En 1986, para los 400 años del milagro de la renovación, el Papa, hoy San Juan Pablo II, visita el santuario y consagra de nuevo nuestro país a la protección y amparo de la Santísima Virgen del Rosario de Chiquinquirá.

LO OCURRIDO CON EL LIENZO EN SUÁREZ TOLIMA.

En el año 2003, el mismo año en que Suárez Tolima celebraba sus 100 años de ser elevado a municipio, el Padre Ángel Antonio Sánchez, por entonces párroco de esta comunidad y fiel devoto de la Virgen de Chiquinquirá, encargó al señor Martín Murillo, un pintor aficionado, la elaboración de una imagen de la Virgen de Chiquinquirá a fin de ubicarla en el nicho central del templo, detrás del sagrario. Para tal decisión, el padre Sánchez había obtenido el previo permiso del entonces Obispo del Espinal, Monseñor Abraham Escudero Montoya, (q.e.p.d).

La técnica escogida fue la de óleo sobre lienzo. Estudiando el lugar en que se ubicaría la imagen, el pintor decidió no elaborar la pintura sobre un formato rectangular como la pintura original, sino aprovechar toda la superficie del nicho; es decir, sobre un lienzo templado con forma de arco de medio punto. La imagen terminada fue del completo agrado del párroco que la encargó; se procedió entonces a colocarla en el lugar descrito y fue bendecida y velada en devota oración durante una noche completa, por el propio Padre Ángel Antonio Sánchez.

Sin embargo, y en honor a la verdad, cabe decir que la pintura no agradó del todo a una parte de los suarenses, quienes tuvieron la sorpresa de encontrar en el centro del altar una imagen extraña para ellos. Con desconocimiento de la importancia que representa para los colombianos el patronato de esta advocación mariana, varios fieles suarenses criticaron de manera soterrada la imagen e incluso se sabe de fuente fidedigna, que algunas familias prestantes le propusieron al párroco, sucesor del padre Sánchez, el retiro del lienzo porque no tenía nada que ver con Suárez. Sin embargo, por solicitud especial del padre Sánchez, su sucesor decidió conservar la pintura en el mismo lugar, durante su permanencia como párroco. Cuatro años más tarde, ante la proximidad de su traslado y con la noble intención de proteger la imagen, el párroco en decisión conjunta con el autor del lienzo, mandó elaborar una cortina con la forma del nicho, a fin de ocultar el lienzo a la vista de los fieles y protegerlo; así permaneció oculta la pintura por espacio de unos ocho años.

En el año 2015, terminando el periodo del Párroco José Lesmes Sosa, se realizó la instalación del cielorraso actual del templo; hubo necesidad de retirar la cortina descrita y se tomó la decisión de bajar el lienzo de la Virgen de Chiquinquirá del nicho central. Fue dejado provisionalmente en la sacristía, donde permaneció por varios meses sin sufrir menoscabo considerable. Se pensó devolverlo al autor, pero este se negó, arguyendo que la pintura pertenecía a la Parroquia. Finalmente la pintura fue sustraída del templo por particulares y no se supo más de su paradero.

En el año 2017, el Párroco actual, John Jairo Vera Romero, quien ha trabajado arduamente por el rescate y restauración de imágenes y reliquias de la parroquia de Suárez, logró rescatar el lienzo; en poder de particulares, le fue desprendida la tabla donde estaba templado el lienzo y la pintura se desdibujó, se manchó y se rasgó en sus extremos. El padre John Jairo, con gran sentido de valoración del patrimonio artístico de la parroquia, decidió entregar el lienzo en tan mal estado al mismo autor de la obra, Martín Murillo, y encomendarle la misión de repararlo si era posible, a fin de reubicarlo en el templo.

Fue necesario someter el lienzo rasgado y con manchas en la pintura, a un cuidadoso proceso de costura, adicionándole en su parte inferior un tramo de lienzo nuevo para llenar el espacio que antes ocupaba el sagrario, además de otros remiendos menores por sus costados laterales. El lienzo cosido y estirado se templó a una nueva tabla con la forma original de arco de medio punto. El pintor decidió repintar cuidadosamente, rostros, manos, pies y túnicas, tanto de la Santísima Virgen, como del Niño Jesús, San Antonio y San Andrés, conservando las disposiciones originales de las imágenes. Como dato curioso, se mantuvieron dos detalles totalmente originales por encontrarse en buen estado: el rosario y el cetro de la Santísima Virgen. Se cambió la leyenda superior original del cuadro, por los títulos: “Nuestra señora del Rosario de Chiquinquirá” y “Reina de Colombia”, todo ello, pensando en la reubicación del lienzo para una ocasión muy propicia: el primer centenario de la Coronación como Patrona de Colombia, historia que también quedó resumida en un pergamino en la parte inferior de la imagen. Las dimensiones del lienzo son 202 cm x 100cm.

A fin de darle el realce debido a la pintura con su forma particular de arco de medio punto, se decidió construirle un retablo de madera, en estilo neobarroco, con colores dorado envejecido y rojo carmín. El retablo, también diseño del pintor, está inspirado en la decoración del templo y fue elaborado por el maestro Efraín Pérez en un pequeño recinto de la casa cural de Suárez. Dos son las razones de haber construido este vistoso altar de 3,5 metros de altura; la primera, rendirle un homenaje de desagravio a la Santísima Virgen por los desprecios y descuidos que recibió esta imagen durante varios años, y la segunda, asegurarle un puesto definitivo en el templo y evitar así que vuelva a deteriorarse.

LA CELEBRACIÓN DEL CENTENARIO

Previo permiso de Monseñor Orlando Roa Barbosa, Obispo de la Diócesis de El Espinal y con autorización del Párroco John Jairo Vera Romero, se escogió como nuevo sitio para el lienzo, el muro lateral izquierdo a la entrada del templo.

Como celebración digna de este centenario, la parroquia de Suárez en cabeza del padre John Jairo Vera, organizó un triduo con exposición del Santísimo sacramento el primer jueves de julio. El día viernes, luego del rezo de la coronilla al Señor de la Misericordia, se programó una catequesis preparatoria sobre la Reina de Colombia, dirigida por el padre Fray Gerardo Aguilar O. P., sacerdote de la Comunidad Dominicana encargada de cuidar y propagar esta advocación mariana, quien amablemente vino desde Bogotá para apoyar esta celebración. En la noche del viernes, después de la Eucaristía, se realizó un sencillo acto cultural en homenaje a la Patrona de Colombia con dos bailes de la guabina chiquinquireña y la intervención de la Banda Municipal de Suárez. El triduo se completó el sábado 6 de julio con el Rosario de Aurora y a las 10 de la mañana la Solemne Eucaristía de entronización del lienzo, que fue concelebrada por Fray Gerardo Aguilar O. P., el párroco John Jairo Vera y el padre Ángel Antonio Sánchez, actual párroco de La Chamba.

Pero las bendiciones para la comunidad de Suárez no terminaron allí. El templo de Santa Rosa de Lima en Suárez recibió como primicia especial entre todas las parroquias de la diócesis, una copia a tamaño natural del lienzo original que reposa en la Basílica de Chiquinquirá, la cual fue obsequiada y bendecida por el Padre Fray Néstor Rojas O. P., Párroco del templo de Nuestra Señora de Chiquinquirá en Bogotá D. C. Con este lienzo, enmarcado vistosamente y puesto en un anda adornada de flores y de la bandera tricolor colombiana, se realizó una procesión de consagración del municipio a nuestra Patrona Nacional, la cual estuvo milagrosamente acompañada por muchos fieles suarenses.

Así termina felizmente esta historia, de la cual muchos aguardan con fe, que Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá sea cada día más venerada y su devoción se extienda por toda la región del Tolima. A ejemplo de México, Francia, España y tantas naciones que tienen su advocación mariana nacional, los colombianos deberíamos venerar a nuestra Reina de Colombia con especial predilección entre todas las advocaciones de la Santísima Virgen María, conocer su historia, llevarla con patriotismo e identidad a todo lugar y encomendarle el bienestar y la paz que tanto anhelamos.

Martín Enrique Murillo Rodríguez

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