15 de septiembre de 2019 Domingo 24º del Tiempo Ordinario

LECTURA DEL LIBRO DEL ÉXODO 32,7-11.13-14:

El pueblo de Israel se desvió del camino señalado por el Señor, al hacerse un becerro de metal, postrarsen en tierra e invocar a un dios distinto; que al saber Moisés imploró a su Dios su compasión, misericordia y ayuda, siendo escuchado por su Señor, que a pesar de ver que era un pueblo de dura cerviz, lo perdona y le ayuda con gran poder y mano fuerte, cumpliendo con la promesa de multiplicar su descendencia como las estrellas del cielo.

SALMO 50,3-4.12-13.17.19:

Al igual que el hijo pródigo, cada vez que pequemos digamos, “Me levantaré, me pondré en camino a donde está mi padre”, con la certeza que la bondad y la Misericordia del Señor son eternas, hasta el punto de perdonar mis culpas y mis pecados; y de no volverse a acordar de mis pecados y creando en mí un corazón puro.

LECTURA DE LA PRIMERA CARTA DEL APÓSTOL SAN PABLO A TIMOTEO 1,12-17:

Junto a Pablo, hemos de dar gracias al todo poderoso, porque se fijó en nosotros, enriqueciendonos con toda clase de bendiciones, a pesar de nuestra miseria y pecado, pero que por amor, a pesar que estabamos lejos de la fe, sobreabundó en nosotros el amor de Cristo, para que en Cristo Jesús mostraramos paciencia y para que nos convirtieramos en “ modelo de los que han de creer en él y tener vida eterna”, para honra y gloria del Señor y de su Santa Iglesia Católica.

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