29 de septiembre de 2019 Domingo 26º del Tiempo Ordinario

LECTURA DE LA PROFECÍA DE AMÓS 6,1A.4-7:

Aceptemos la exhortación del profeta Amós y no nos quedemos tranquilos en este mundo, viviendo ausentes de Dios, porque a la hora menos pensada el Señor se manifestará y ¡ay! de aquellos que por su orgullo, soberbia y pecado viven como si ellos fueran dueños de su vida, sin duda alguna, recibirán su castigo, siendo deportados. “Por eso irán al destierro, a la cabeza de los deportados, y se acabará la orgía de los disolutos”. Que nuestra vida sea para agradar a Dios y servir a la humanidad.

SALMO 145,7.8-9A.9BC-10:

Al reflexionar en el Salmo, contemplamos la misericordia y fidelidad del Señor para con la humanidad, que a pesar de sus pecados e injusticias, Dios lo sigue amando con la esperanza que enderece sus caminos y vuelva a Él. Pidamos la ayuda al Espíritu Santo, con la certeza que nada es imposible para el Señor y que de Él recibiremos su gracia para alejarnos del pecado y consagrar nuestra vida al Señor.

LECTURA DE LA PRIMERA CARTA DEL APÓSTOL SAN PABLO A TIMOTEO 6,11-16:

Todos estamos llamados, como lo dice San Pablo, a “buscar la justicia, la piedad, la fe, el amor, la paciencia y la mansedumbre”; combatiendo el buen combate de la fe, conquistando la vida eterna, a la que fuimos llamados y que profesamos noblemente delante de muchos testigos”.

En la medida en que crezcamos en la fe y en el amor a Dios, a ejemplo de Pablo, de manera imperativo anunciaremos el cumplimiento del Evangelio: “Te ordeno que guardes el mandamiento sin mancha ni reproche hasta la manifestación de nuestro Señor Jesucristo, que, en el tiempo apropiado, mostrará el bienaventurado y único Soberano, Rey de los reyes y Señor de los señores, el único que posee la inmortalidad, que habita una luz inaccesible, a quien ningún hombre ha visto ni puede ver. A él honor y poder eterno”.

LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS 16,19-31:

El anuncio de Jesús sobre el jucio final, dado en el Rico Epulon y en el pobre Lázaro, nos debe dar luz suficiente para ser buenos, compartiendo con los pobres y necesitados las bendiciones recibidas de Dios, para alcanzar de Dios la misericordia y heredar la vida eterna como Lázaro y no la condenación como el Rico Epulon. Además, éste evangelio debe ayudarnos a ser luz y testimonio en nuestra familia, para que ellos también lleguen a la gloria de Dios y no sufrir como el Rico Epulon, que al haber perdido la oportunidad de Salvarse, y ya en la vida eterna, deseaba anunciarle a su familia. Así nos lo indica el Evangelio.

“Te ruego, Padre, que le mandes a casa de mi padre, pues tengo cinco hermanos: que les dé testimonio de estas cosas, no sea que también ellos vengan a este lugar de tormento. Abrahán le dice: Tienen a Moisés y a los profetas: que los escuchen. Pero él le dijo: No, padre Abrahán. Pero si un muerto va a ellos, se arrepentirán. Abrahán le dijo: Si no escuchan a Moisés y a los profetas, no se convencerán ni aunque resucite un muerto”.

La oportunidad de Salvarnos es en esta vida, no en la otra. Aprovechemosla, de tal manera, que todas nuestras obras y acciones esten encaminadas a nuestra salvación y la salvación de nuestra familia y la de los demás.

José Orlando Salazar Duque. Pbro. PhD

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