EN LA INTEGRALIDAD DE IOS TRES CEREBROS. SE ALCANZA IA EXCELENCIA EDUCATIVA ¿COMO SE IMAGINA SU CEREBRO?

“La educación es un proceso de formación permanente, personal, cultural y social que se fundamenta en una concepción integral de la persona humana, de su dignidad, de sus derechos y de sus deberes”.
(Artículo 1° de la ley 115 de 1994).

En este sentido, entender al estudiante desde una concepción integral también implica que los procesos que se manejan dentro con los estudiantes, deben promover el desarrollo de todas las habilidades cerebrales, es decir, pensamiento lógico (cerebro izquierdo), pensamiento emocional (cerebro derecho) y el pensamiento operativo (cerebro central). La combinación de los tres cerebros hace de cada persona un ser integral.

Se llama tricerebral al juntarlo todo. Este aprendizaje permite a los estudiantes ser buenos ciudadanos, más colaborativos, más pacíficos, más felices y más exitosos. La educación que se imparte en las universidades de Colombia, va dirigida solo a tener un titilo académico y esto nos vuelve agresivos, nos roba la ilusión de ser verdaderos profesionales por vocación, nos frustra, nos quita la paz. Volvamos al paraíso del aprendizaje, sintamos gusto, recreémonos aprendiendo y descubramos el gran tesoro de saber ser felices, aprendiendo cosas nuevas y siendo profesionales por vocación.

La propuesta educativa actual solo desarrolla parcialmente el cerebro izquierdo. No desarrolla el derecho ni el central; por ello, no está preparado para el amor, ni para la paz, ni para la empresa. Es tarea de todos desarrollar cada día más el cerebro derecho y el central.

No se puede ocultar que la mayoría de nosotros hemos recibido una formación, tanto académica como familiar, que nos impidió desarrollar adecuadamente los tres cerebros que nos permiten el aprendizaje de todos los aspectos que vinculan nuestra vida. Waldemar de Gregori, filósofo y científico, que ha dedicado su labor profesional a indagar la relación entre el cerebro y la educación y, con base a los resultados, propone a padres, estudiantes y educadores optimizar las actividades pedagógicas, a partir de un conocimiento más integra] del funcionamiento tricerebral, permitiendo un desarrollo equilibrado de nuestras actividades, tales como:

El cerebro izquierdo le permite a la inteligencia recibir la información, razonar, cuestionar, explicar, preguntar y desarrollar el pensamiento formal. De esta manera, el estudiante explorará y explotará de la mejor manera su potencial intelectual. Es epistemológico, en la medida en que ejercita el cerebro izquierdo organiza la información, piensa mejor, critica constructivamente, cuestiona y tiene la capacidad de investigar.

El cerebro derecho futuriza, centra las emociones, intuye y es creativo. Este apela a lo organizado, a lo puro, al servicio, al amor y la bondad. Le permite, además, construir y formar de manera sólida, su vida espiritual. Al desarrollar la actividad de su cerebro derecho, perfecciona las relaciones humanas, es ético, creativo, busca corregir sus errores, es propositivo, espiritual y tiene visión de futuro.
El cerebro central es el motor, el que mueve para actuar, el que lucha y conquista metas, el que lleva al éxito. Este permite administrar, planear, realizar lo deseado. El ejercicio permanente lo lleva a ser competitivo, es excelente profesional, está capacitado para manejar personal, posee información y tiene capacidad de crear. Sus decisiones son acertadas y futuriza el progreso. Aquí están los directivos y líderes.

El compromiso de los semilleros de investigación y de los académicos está en saber integrar el aprendizaje de los tres cerebros, de tal forma que la información negativa que recibimos constantemente por los cuatro puntos cardinales, no afecten el desarrollo cognitivo de los tres cerebros. Esto será posible cuando el centro de las preocupaciones de las universidades sea el aprendizaje tricerebral.

Sin duda alguna, el autoaprendizaje, en la integralidad de los tres cerebros es la piedra angular de la verdadera formación académica, y de esta manera será posible ser, saber, saber hacer, ser feliz y ser exitoso.

La invitación es permitir que la educación se potencialice en cada uno de los maestros y de los estudiantes y que las universidades generen espacios reflexivos, que sean constructivos, críticos y creativos. Para ello, debe fortalecerse su saber en la investigación, explorando en los Semilleros Investigativos, hasta encontrar el método investigativo que les ayude a construir nuevos conocimientos, nuevos saberes, de tal forma que lleven a la realización. De esta manera, el capital intelectual-pensar-cerebro izquierdo, nos llevará a ser los mejores profesionales; el capital creativa-soñar-cerebro derecho, nos conducirá a la felicidad y el capital operacional -cerebro central- nos permitirá llegar al éxito.

José Orlando Salazar Duque. Pbro. PhD

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