Certeza cristiana: la muerte no es el final.

Exequias de la señora Ana Elvia Villanueva de Guzmán.

En una de sus homilías el papa Francisco pronunció de manera espontánea, en el día de los difuntos, que hoy es un día de memoria y enfatiza en las lecturas diciendo: “La liturgia de hoy es realista, es concreta. Nos enmarca en las tres dimensiones de la vida, dimensiones que hasta los niños entienden: el pasado, el futuro, el presente. Hoy es un día de memoria del pasado, un día para recordar a aquellos que han caminado antes que nosotros, incluso nos han acompañado, nos han dado vida. Recordar, hacer memoria. La memoria es lo que hace fuerte a un pueblo, porque se siente arraigada en un camino, arraigada en una historia, arraigada en un pueblo. La memoria nos hace comprender que no estamos solos, somos un pueblo: un pueblo que tiene historia, que tiene pasado, que tiene vida. Memoria de muchos que han compartido un viaje con nosotros, y están aquí. No es fácil de recordar. Nosotros – precisa el Pontífice – muchas veces, estamos cansados de volver atrás y pensar en lo que pasó: en mi vida, en mi familia, en mi gente. Pero hoy es un día de memoria, la memoria que nos lleva a las raíces: a mis raíces, a las raíces de mi pueblo”.


Y también dijo el Papa Francisco, hoy es un día de esperanza: La segunda lectura nos ha mostrado lo que nos espera. El Cielo nuevo, la tierra nueva y la ciudad santa de Jerusalén, nueva, hermosa. “La imagen que nos hace comprender lo que nos espera – señala el Papa – es la siguiente: La vi descender del cielo, descender de Dios, dispuesta como una novia adornada para su esposo”. Se espera la belleza. Memoria y esperanza, esperanza de encontrarnos, esperanza de llegar donde está el amor que nos creó, donde está el amor que nos espera: el amor del Padre.


Hoy es un día de camino


Y entre la memoria y la esperanza está la tercera dimensión, precisa el Pontífice, la del camino. Hoy es un día de camino. ¿Y cómo recorrer este camino sin equivocarnos? ¿Cuáles son las luces que me ayudarán a no equivocarme? ¿Cuál es el navegador que Dios mismo nos ha dado para no equivocarnos? Estas son las bienaventuranzas que Jesús nos enseñó en el Evangelio. Estas Bienaventuranzas – mansedumbre, pobreza de espíritu, justicia, misericordia, pureza de corazón – son las luces que nos acompañan para no equivocarnos: este es nuestro presente”.


Hoy pidamos la gracia de no perder la memoria. “Pidamos hoy al Señor que nos conceda la gracia de no perder nunca la memoria – invoca el Papa Francisco – de no ocultar nunca nuestra memoria, la memoria de una persona, la memoria de una familia, la memoria de un pueblo. Que nos conceda la gracia de la esperanza, porque la esperanza es un don suyo: saber esperar, mirar al horizonte, no permanecer cerrados frente a un muro. Siempre mirar al horizonte y esperar. Y nos dé la gracia de comprender cuáles son las luces que nos acompañarán en el camino para no equivocarnos, y así llegar a donde nos esperan con tanto amor”.

Bendición de las tumbas


“Bendecir las tumbas de los Cementerios, de nuestros hermanos y hermanas fallecidos, renovamos nuestra fe en Cristo, muerto, sepultado y resucitado para nuestra salvación”- dijo- afirmando que con esta certeza pedimos al Padre por todos nuestros seres queridos que han dejado este mundo.


“Abre los brazos de tu misericordia, y recíbelos en la gloriosa asamblea de la Santa Jerusalén. Conforta a cuantos atraviesan el dolor de la muerte con la certeza de que los muertos viven en ti”, concluyó Francisco invocando a la Santísima Virgen María como signo de luz, “para que con su intercesión sostenga nuestra fe, para que ningún obstáculo pueda hacernos desviar del camino que conduce a hacia el Padre”.


El Día de los Difuntos nos invita a ir de la tristeza a la esperanza
Tristeza, pero también esperanza y conmemoración. Ese es el doble sentido de la conmemoración del Día de los Fieles Difuntos.


“El sentido de tristeza, un cementerio es triste, nos recuerda a los nuestros que se fueron, nos recuerda el futuro de la muerte. Pero en esta tristeza les traemos flores como un signo de esperanza. También puedo decir de fiesta, pero más adelante, no ahora”.


“Nos detenemos con fe ante las tumbas de nuestros seres queridos, rezando también por los difuntos que nadie recuerda”, indica el papa Francisco.


El Papa recordó que “Job estaba en la oscuridad, estaba ante la puerta de la muerte. En ese momento de angustia, dolor y sufrimiento Job proclama la esperanza. Yo sé que mi Redentor vive, y que resurgirá del polvo, y yo lo veré, yo mismo con mis ojos que lo contemplarán”.
“La tristeza se mezcla con la esperanza, y esto es todo lo que nosotros sentimos hoy en esta celebración. La memoria de los nuestros ante sus restos, y la esperanza”.


“Pero también sentimos que esta esperanza nos ayuda, porque todos nosotros tenemos que hacer este camino. Antes o después, todos. Con más o menos dolor, pero todos. Y al mismo tiempo, con la flor de la esperanza. Con aquella cadena que está anclada más allá, en la esperanza de la resurrección que no desilusiona”.


“¿Y quién hizo primero ese camino? –Se preguntó el Pontífice–: Jesús. Nosotros caminamos el camino que Él ha hecho. El que nos ha abierto la puerta es Él mismo: Jesús. Con su cruz nos ha abierto la puerta de la esperanza. Nos ha abierto la puerta para entrar donde contemplaremos a Dios. Yo sé que mi Redentor vive, y que al final se levantará sobre el polvo, y yo lo veré: Yo mismo. Mis ojos lo contemplarán, y no otros”.


El Papa concluyó con un mensaje de esperanza. “Volvamos hoy a casa con esta doble memoria, la memoria del pasado, de los nuestros que se fueron, y la memoria del futuro, del camino que nosotros tenemos que andar. Con la certeza, con la seguridad que brotó de los labios de Jesús: ‘Yo lo resucitaré en el último día’”, afirmó.


El Papa recordó que “en la visita al camposanto, lugar de reposo de nuestros hermanos y hermanas difuntos, renovamos la fe en Cristo, muerto, sepultado y resucitado por nuestra salvación. También los cuerpos mortales se levantarán el último día, y aquellos que se hayan dormido en el Señor serán asociados a Él en el triunfo sobre la muerte”.


Papa Francisco

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