Editor al lector

DIÓCESIS DEL ESPINAL

Como Obispo de la diócesis del Espinal, pastor de esta porción del Pueblo de Dios, tengo el deber de brindar las orientaciones necesarias para que cada fiel se sienta protegido en su fe y ayudado por su Iglesia Católica a mantener viva su relación con Jesús y su misterio que se nos comunica en la realidad de la Iglesia.

He sido informado, por diferentes párrocos, que, en el territorio de nuestra Diócesis del Espinal, están haciendo presencia “sacerdotes” pertenecientes a otras comunidades de fe, que han recibido reconocimiento mediante personería jurídica en Colombia. Especialmente personas de las comunidades llamadas: Guadalupanos, Anglicanos, Veterocatólicos y la antigua Iglesia Apostólica en la Ortodoxia de la fe, con especial actuar en los territorios de las parroquias de Melgar, Carmen de Apicalà, Purificación, Prado, Flandes y otras donde ofrecen servicios de “sus sacramentos o acciones litúrgicas”.


Es importante clarificar que dichas comunidades de fe no pertenecen a la Iglesia Católica Romana, gobernada desde su fundación por Pedro y luego sus sucesores, quienes son Vicarios de Cristo. Hoy pastoreada y regida por el Papa Francisco.


Es obligación de todos los fieles de la comunidad cristiana católica, especialmente de los sacerdotes, religiosos, religiosas y agentes pastorales, hacer tomar conciencia a los fieles laicos de nuestra Iglesia diocesana del Espinal, que no es legítimo ni lícito participar en actos religiosos y de culto promovidos por quienes no están en comunión con la Iglesia Católica Apostólica Romana.


Para mantener la identidad de cristianos católicos romanos, es oportuno insistir, tanto en la predicación como la catequesis y en la enseñanza de las comunidades parroquiales, y en todas las formas de apostolado propias de nuestra Iglesia, que se brinde una formación conforme a la constante Tradición de la Iglesia desde los tiempos apostólicos; pues la auténtica vida cristiana se realiza en comunión con el Obispo, y a través de los legítimos pastores que él nombra para que lo representen apacentando al pueblo de Dios en cada una de las parroquias.


Por tanto, exhorto e invito a todos los fieles católicos a mantener un contacto directo con su Iglesia a través de las parroquias y sus respectivos párrocos y sacerdotes colaboradores; recurrir a ellas para solicitar la formación y el alimento necesario de los sacramentos y otras necesidades de la vida espiritual.


Los miembros de otras comunidades eclesiales no católicas romanas, tienen la obligación de advertir a las personas que ellos no pertenecen a la Iglesia Católica Romana; pues proceder ocultando y/o manifestando de alguna forma que son lo mismo que la Iglesia católica caen en “situaciones fraudulentas”, es decir en el engaño de los fieles que recurren a ellos pensando que son “sacerdotes católicos romanos”.


Los fieles laicos de la Iglesia Católica Romana, que por alguna circunstancia hayan sido víctimas de esta situación de “engaño” o de “confusión”, les exhorto a reportar esta situación a sus respectivos párrocos para proceder de acuerdo a la normativa vigente en Colombia.

A todos los fieles católicos les recuerdo la importancia de mantenerse firmes en la fe, ya nos dijo Jesús: “si se mantienen en mi Palabra, serán verdaderamente mis discípulos, y conocerán la verdad y la verdad los hará libres” (Jn 8, 31-32); y también nos dijo, “el que persevere hasta el fin, ese se salvará” (Mt 24,13). Mantengamos nuestra identidad, demos Testimonio de nuestro amor a Jesucristo y su Iglesia; elevemos oraciones y sacrificios para que cada día nuestra Iglesia crezca más y más.

ALGUNAS ORIENTACIONES

No es conveniente mencionar personas en particular, a no ser estrictamente necesario, pero si se debe manifestar el nombre de las “comunidades de fe” que están haciendo presencia, para poder crear la advertencia sobre hechos reales y no una simple advertencia generalizada.
La situación debe ser aprovechada para exhortaciones pastorales y posteriores acciones formativas que fortalezcan la identitariedad eclesial católica.


Hay que informar y advertir a los sacerdotes de no expresarse en manera peyorativa, negativa, ni denigrante de ellos en las homilías, reuniones, avisos parroquiales…etc. pues en algunas veces nos hemos encontrado que los provocan y luego envían a alguien a grabar para ver si dicen algo en contra y tener elementos para proceder a procesos jurídicos. Nuestra grandeza está en mantener la actitud cristiana de respeto, amor y verdad.

Se recuerda a los sacerdotes, diáconos, religiosas, directivos de movimientos e instituciones y a los fieles en general, que “no es legítimo ni lícito participar en actos religiosos y de culto promovidos por quienes no están en comunión con la Iglesia Católica Apostólica Romana”.

Los numerales 6 y 7 del comunicado son una especie de freno o advertencia para que los sacerdotes de esas comunidades sean claros eviten engañar, quizás no sea nunca necesario proceder en el plano jurídico, pero si será una herramienta en el momento que si las cosas se agravan poder llamarlos y exigirles que emitan un comunicado en el que ellos mismos declaren no ser Católicos Romanos. Es decir, evidenciar la diferencia con nuestra iglesia, por lo demás no podemos proceder, ellos son libres de ir y hacer lo que quieran siempre en cuando no engañen ni se presenten como católicos.

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