Domingo 5 de enero 2020

LA EPIFANÍA DEL SEÑOR

LECTURA DEL LIBRO DE ISAÍAS 60, 1-6:

En este primer domingo del año, cuando celebramos la Epifanía del Señor, todos estamos llamados, como los tres reyes magos, a adorar al Señor con todo el corazón, porque a cada uno Dios nos ha revelado su misterio, enviándonos a su Hijo Jesucristo al Mundo, hecho hombre, carne, para rescatar a la humanidad perdido por el pecado.

Su revelación nos debe llevar a un encuentro definitivo con él, por ello la invitación es a orar desde que despertamos, porque Cristo a quitado las tinieblas y nos ha trasladado a la Luz. “¡Levántate, brilla, Jerusalén, que llega tu luz; la gloria del Señor amanece sobre ti! Mira: las tinieblas cubren la tierra, y la oscuridad los pueblos, pero sobre ti amanecerá el Señor, su gloria aparecerá sobre ti”.

Al nacer Cristo en nuestro corazón, la luz y la gloria del Señor brilla sobre nosotros. No la dejemos apagar. Que la virgen María en este año Mariano Diocesano 2020, nos lleve de la mano por los caminos de la fe, el amor y la paz.

SALMO 71, 1-2. 7-8. 10-11. 12-13:

El día que el hombre sea capaz de doblar las rodillas para confesar que Cristo es el Señor, sentiremos que sólo él nos puede liberar de los problemas. Así nos lo indica el Salmista: “Él librará al pobre que clamaba, al afligido que no tenía protector; él se apiadará del pobre y del indigente, y salvará la vida de los pobres”.

LECTURA DE LA CARTA DEL APÓSTOL SAN PABLO A LOS EFESIOS 3, 2-3. 5-6:

El Apóstol Pablo indica a las comunidades Cristianas, que se hace necesario que todas conozcan y sepan que Dios distribuyó su gracia a todos y se les reveló el misterio. Dice Pablo: “Ya que se me dio a conocer por revelación el misterio, que no había sido manifestado a los hombres en otros tiempos, como ha sido revelado ahora por el Espíritu a sus santos apóstoles y profetas: que también los gentiles son coherederos, miembros del mismo cuerpo y partícipes de la promesa en Jesucristo, por el Evangelio”.

Que cada uno de nosotros podamos decir como Pablo: A mí también se me ha revelada la gracia del Señor y se me dio a conocer por medio de la Iglesia la Salvación que me regaló gratuitamente, desde su muerte y Resurrección.

LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO 2, 1-12: 

La historia es clara, indicándonos el nacimiento de Jesús, en Belén de Judea, en tiempos del Rey Herodes. Este hecho histórico nos debe llevar a la certeza de que Cristo y su Iglesia son verdades reales, que si alguien las rechaza o las niega es porque el pecado a nublado su razón y sus sentimientos. Que esto no nos pase a ninguno de nosotros, todo lo contrario, que a ejemplo de los tres reyes magos nos postremos adoremos a Jesucristo en la Eucaristía y confesemos su grandeza ofreciéndole nuestra vida y nuestro trabajo a Jesucristo y a su Iglesia Santa Católica y Apostólica, sin pena y sin miedo como los tres reyes magos, que por petición del Rey Herodes se pusieron en camino a buscar al recién nacido y al encontrarlo le ofrecieron lo que tenían: “Ellos, después de oír al rey, se pusieron en camino, y de pronto la estrella que habían visto salir comenzó a guiarlos hasta que vino a pararse encima de donde estaba el niño. Al ver la estrella, se llenaron de inmensa alegría. Entraron en la casa, vieron al niño con María, su madre, y cayendo de rodillas lo adoraron; después, abriendo sus cofres, le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra. Y habiendo recibido en sueños un oráculo, para que no volvieran a Herodes, se marcharon a su tierra por otro camino”

Que nuestra vida diaria sea una marcha continua, al lado de la Iglesia hasta llegar a Jesús y quedarnos con él, adorando por siempre.

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