Mensaje de nuestro padre y pastor Monseñor Orlando Roa Barbosa

Damos infinitas gracias a Dios por el año que hemos despedido y, por consiguiente, por todas las bendiciones que hemos recibido. Por los avances significativos en la implementación de nuestro plan de pastoral en la diócesis del Espinal. Son muchos los retos y desafíos que se nos proponen para el año 2020.

Ponemos en manos del Señor Jesús y de su Santísima Madre La siempre Virgen María, el año que estamos iniciando. Nos cae muy bien llamar en nuestra diócesis, el 2020 AÑO MARIANO, para poner en manos de nuestra queridísima Madre la Nueva Evangelización, en su etapa kerigmática. Es ocasión propicia para llamarla una vez más entre nosotros “Estrella de la Evangelización”. De modo que esa Ella quien siga acompañando las tareas pastorales, en todos sus frentes, a lo largo y ancho de la geografía diocesana.


Qué se sigan consolidando las comunidades de Nueva Evangelización en todas las parroquias y que no falte la promoción de la Legión de María, para que se fortalezcan todos los grupos que existen y surjan nuevos presídium en cada comunidad parroquial de nuestra diócesis.
El último encuentro, del año pasado con los sacerdotes de la diócesis, lo tuvimos en Chaparral, y en la santa misa se aprovechó la ocasión para llamar a presbíteros, religiosas, religiosos, seminaristas y laicos en general para unir esfuerzos encaminados a promover la devoción a la Santísima siempre Virgen María. Una devoción llena de sinceridad y amor.
Por lo tanto, me permito señalar cinco cualidades que caracterizan una devoción mariana sincera:
Debe ser una devoción interior, es decir, que brote del alma, del corazón del creyente. De modo que no sea algo postizo y aparente.
Debe ser una devoción confiada, es decir que lleve a la persona a depositar su confianza en ella, así como un niño se confía en los brazos de su buena mamá. En todos los males del cuerpo y del alma recurrir a ella para implorar su protección.


Debe ser una devoción Santa, es decir en la que se evita ofender a Dios nuestro Padre con el pecado y se busca agradarle siempre haciendo su voluntad. Devoción santa, que busca estar siempre dispuesto a imitar las virtudes que caracterizan a nuestra Santísima Madre La siempre virgen María: La humildad, la fe, esperanza y caridad, la obediencia, su oración continuas, su mortificación constante, su paciencia heroica, su pureza divina, su amabilidad angelical, su prudencia y sabiduría admirable.
Debe ser una devoción constante, es decir, que no sea un afecto pasajero hacia nuestra Madre del cielo, porque el alma del cristiano persevera en hacer el bien y no abandona fácilmente sus prácticas de devoción. Entre otras el Santo Rosario que nos cae muy bien aprender a ofrecer todos los días de nuestra vida.

Debe ser una devoción desinteresada, en la que el buen cristiano no se busca a sí mismo sino que busca a Dios, en su Santísima Madre.
Los invito a dejarse llevar por una devoción interior, confiada, santa, constante y desinteresada hacia nuestra Santísima Madre, La Siempre Virgen María.


Pongamos en sus manos no solamente la pastoral de la diócesis, sino también toda nuestra vida personal y familiar, la vida de la comunidad a la que se pertenece, de nuestra parroquia, del municipio donde estamos viviendo, de nuestro departamento del Tolima y de Colombia.
Nuestra Señora del Rosario, Patrona de la diócesis del Espinal y de la Catedral interceda siempre por nosotros. Nuestra Señora del Carmen de Apicalá Reina del Tolima nos proteja todos los días de este año que estamos iniciando. En sus manos ponemos nuestra vida y, bajo su manto maternal, esperamos nos bendiga constantemente.

FELIZ AÑO MARIANO

+Mons. Orlando Roa Barbosa
Obispo de la diócesis del Espinal

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