UNA TAREA PARA ESTE AÑO MARIANO DIOCESANO

Como es de conocimiento público desde el pasado 8 de diciembre nuestra Diócesis vive un año mariano. Convocados por nuestro pastor, Monseñor Orlando Roa Barbosa, este año es una oportunidad para acrecentar nuestro especial cariño y reverencia por la madre del Señor.
Muchas son las iniciativas que podemos impulsar desde las parroquias y lo diferentes movimientos eclesiales, con el fin de acrecentar nuestra piedad por la siempre Virgen, María Santísima: el rezo frecuente del santo rosario, conocer la historia de las advocaciones más populares, visitar los lugares marianos tanto dentro de la diócesis como fuera de ella… entre otras.
Permítanme sugerir desde este espacio una acción formativa que podemos llevar adelante, como una tarea personal que puede asumir cada fiel de la Diócesis y que puede ser una gran ayuda para conocer más y mejor a la madre de Jesús, sobre todo para profundizar sobre el papel que ella ha tenido en la historia de la salvación. Se trata de invitarles a leer, consultar y meditar los documentos eclesiales más recientes que la han tenido a ella como tema central de reflexión y que son finalmente pequeños tratados de mariología. Aquí algunos:
El primer documento que podemos consultar es el capítulo VIII, de la Constitución Dogmática sobre la Iglesia “Lumen Gentium”, del Concilio Vaticano II y que tiene por título: “La Santísima Virgen María, Madre de Dios, en el misterio de Cristo y de la Iglesia”. Este breve capítulo nos ayuda a captar la importancia y el papel de María en la economía de la salvación.
El segundo documento que podemos leer fue escrito por su santidad, san Pablo VI, publicado 9 años después que terminara el Concilio Vaticano II, el 2 de febrero de 1974. Tiene por título “Marialis Cultus”, una exhortación apostólica sobre la recta ordenación y desarrollo del culto a la Santísima Virgen María. Un documento que nos permite comprender las justas proporciones del culto que como cristianos tributamos a la Madre de Jesús.
El tercer documento que podemos considerar fue escrito por su santidad, san Juan Pablo II, publicado el 25 de marzo de 1987 titulado “Redemptoris Mater”, carta encíclica sobre la Bienaventurada Virgen María en la vida de la Iglesia peregrina. Puede ser considerada como un desarrollo más amplio y profundo del capítulo VIII de Lumen Gentium, del Concilio Vaticano II, citado ya en el primer numeral.

Otro documento que podemos tener en consideración fue también escrito por san Juan Pablo II, publicado el 6 de octubre de 2002, se trata de la Carta Apostólica “Rosarium Virginis Mariae”, sobre el rezo del santo rosario. Un documento que nos permite comprender, valorar y apreciar una de las oraciones más queridas y difundidas en la piedad cristiana como lo es el rezo del santo rosario.

Por último, quisiera recomendar para la consulta y lectura el apartado 6.1.4 del documento conclusivo de la V conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del caribe o también conocido como “Aparecida”, que tiene por título: “María, discípula y misionera”. Siete numerales (266 a 272) que explicitan la contribución de la madre del Señor en la formación de los discípulos misioneros.

Finalmente es oportuno aclara que los documentos apenas citados corresponden a textos que tienen como tema central de reflexión la persona de la Santísima Virgen María, pero que en todo caso no agotan las posibilidades de encontrar en otras fuentes del magisterio alguna referencia o reflexión en torno a ella. Todo lo contrario. La mayoría de documentos (por no decir que todos) presentan, casi siempre al final de los mismos, alguna referencia mariana. Sólo a modo de ejemplo:
La carta apostólica “Mulieris Dignitatem”, del papa san Juan Pablo II, sobre la dignidad y la vocación de la mujer, publicada el 15 de agosto de 1988, sin tener a María como su tema central, la referencia a ella, lo largo de documento, es constante.

El Papa emérito Benedicto XVI, en su Exhortación Apostólica Postsinodal “Verbum Domini”, sobre la Palabra de Dios en la vida y en la misión de la Iglesia, dedica varios numerales para explicitar la relación que hay entre María y la Palabra de Dios: María “Mater Verbi Dei” y “Mater fidei” (Nos. 27 y 28); Palabra de Dios y la oración mariana (No. 88), y; Mater Verbi et Mater Laetitiae (No. 124).

El Papa Francisco, en todos sus documentos dedica algunos numerales a la persona de la Virgen María. Por ejemplo: en su Exhortación Apostólica “Evangelii Gaudium”, sobre el anuncio del Evangelio en el mundo actual, dedica un apartado del último capítulo a ella, titulado “María, la Madre de la evangelización” (Nos. 284 a 288); en la carta encíclica “Laudato si”, sobre el cuidado de la casa común, un documento sobre la ecología, habla de ella como “Reina de todo lo creado” (Nos. 241 y 242) y; en la Exhortación Apostólica Postsinodal “Christus Vivit”, dedicada a los jóvenes, la presenta como “la muchacha de Nazareth” (Nos. 43 a 48).

Como podemos constatar contamos con muchos recursos del magisterio que nos pueden ayudar a profundizar en el conocimiento de la Virgen María y con ello a purificar y da un fundamento más firme y solido a nuestra piedad mariana. Este año Diocesano, dedicado a ella, es una buena ocasión para llevar adelante esta tarea.

John Jairo Valencia Marín. C.M. Pbro
Rector. Seminario Mayor La Providencia.

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