8 de marzo de 2020 Domingo, 2º de Cuaresma

LECTURA DEL LIBRO DEL GÉNESIS 12,1-4A:

Dios, en su infinito amor sigue llamando como a Abrahán y nos pide que salgamos de nuestro encierro y egoísmo y que abramos el corazón a la paz y al amor; y veremos la grandeza del Señor y contemplaremos las bendiciones que descienden del cielo, como las de nuestro padre Abrahán, que por haber creído en la promesa fue bendecida su descendencia como las arenas del mar. Así nos lo dice el texto: “En aquellos días, el Señor dijo a Abrán: Sal de tu tierra y de la casa de tu padre, hacia la tierra que te mostraré. Haré de ti un gran pueblo, te bendeciré, haré famoso tu nombre, y será una bendición. Bendeciré a los que te bendigan, maldeciré a los que te maldigan. Con tu nombre se bendecirán todas las familias del mundo. Abrán marchó, como le había dicho el Señor”.

El tiempo de cuaresma es preciso para aceptar el llamado de Dios, para renunciar a todo pecado y así, con un corazón abierto a la misericordia del Señor, recibir de él sus innumerables bendiciones.

SALMO 32,4-5.18-19.20.22:

El salmista confiaba siempre en el Señor, por ello exclamaba: “Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros, como lo esperamos de ti. Él ama la justicia y el derecho, y su misericordia llena la tierra. Los ojos del Señor están puestos en sus fieles, en los que esperan en su misericordia, para librar sus vidas de la muerte y reanimarlos en tiempo de hambre”. Confiemos en el Señor. Él es nuestro auxilio y escudo. No nos abandona y nos tiende la mano cada vez que la necesitamos.

LECTURA DE LA SEGUNDA CARTA DEL APÓSTOL SAN PABLO A TIMOTEO 1,8B-10:

Es hora de dejar el pecado y de acercarnos a la gracia, ya que por puro amor e iniciativa de Jesucristo nos ha redimido del pecado y de la muerte y nos ha trasladado al Reino de su luz, de la vida y de su gracia; así nos lo indica el apóstol Pablo en este hermoso texto cuando nos dice: “Él nos salvó y nos llamó a una vida santa, no por nuestros méritos, sino porque, desde tiempo inmemorial, Dios dispuso darnos su gracia, por medio de Jesucristo; y ahora, esa gracia se ha manifestado al aparecer nuestro Salvador Jesucristo, que destruyó la muerte y sacó a la luz la vida inmortal, por medio del Evangelio”.

Que el Espíritu Santo nos ilumine y nos de su gracia para pasar de las tinieblas a la luz, del pecado a una vida de gracia, de la muerte a la vida.

LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO 17,1-9:

Sin duda alguna, la transfiguración del Señor frente a Pedro, Santiago y Juan es un llamado a que nos dejemos transfigurar por él, lo cual será posible cuando lo contemplemos, cuando seamos auténticos, dejemos el mundo y el pecado y estemos aferrados a su gracia. Es entonces cuando podremos tomar la opción por Cristo y por el Evangelio y nos sentiremos dichosos diciendo como Pedro: “Señor, ¡qué bien se está aquí! Sí quieres, haré tres tiendas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías”; y escucharemos la voz como los discípulos: “Éste es mi Hijo, el amado, mi predilecto. Escuchadlo”, y al escucharlo, como los discípulos, lo contemplaremos y lo seguiremos.

Be the first to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo no será publicada.


*