“SI CRISTO NO HUBIERA RESUCITADO, VANA SERIA NUESTRA FE”. 1.Corintios 15,14.

La Semana Santa es una riqueza espiritual, la cual se convierte en bendiciones y gracias para continuar adelante, en este caminar, junto a la presencia de Cristo Resucitado, pero de manera especial, en esta semana Santa, vivida en familia, donde crecen en la presencia de Cristo todos, por que juntos celebrarán, con fe, amor y esperanza, el Triduo Pascual.

Esto debe llenar de inmensa alegría, en este tiempo de aislamiento social, pero no familiar, porque hoy más que nunca las familias están unidas, y es una oportunidad que tiene la familia, para meditar en la Pasión, Muerte y Resurrección del Señor, y más cuando comprende que la Resurrección es fuente de alegría, de confianza y de esperanza.

Por ello invitó a las familias, a dejar la tristeza, los miedos, las incertidumbres por el virus del coronaVirus, y con una familia restaurada en el amor, la unidad y el perdón, continuar, a ejemplo de los discípulos, con inmensa alegría en los caminos del Señor.
Que todos en familia, comprendan y entiendan que la Semana Santa es la fiesta más importante para los católicos, ya que con la Resurrección de Jesús, es cuando adquiere sentido nuestra fe. Con la Resurrección, Cristo nos abrió las puertas del Cielo, celebración que conmemoramos en cada Eucaristía.

Que cada Miembro de la familia, sepa con certeza, que Cristo con su Resurrección, derrotó el pecado y la muerte, dio a la humanidad libertad, esperanza y vida nueva, por ello toda la familia, al creer en la Resurrección, ha de dar gloria a Dios.

Invitó a las familias, no sólo a vivir la Semana Mayor, sino también, a realizar un estudio bíblico, sobre la Resurrección del Señor. Son muchos los textos que nos habla y nos explica acerca de la Resurrección del Señor, que con seguridad les ayudará, después de la vivencia de esta semana santa y de su estudio, a decir en coro: “Verdaderamente, Cristo ha Resucitado”, y mucho más, al acoger las palabras del Apóstol Pablo en la primera carta a los corintios en su capítulo 15, cuando nos dice: “Si cristo no hubiera Resucitado: No tendría sentido el predicar a Cristo; la fe en Cristo sería vana; todos los testigos y predicadores de la resurrección serían mentirosos; nadie sería redimido del pecado; Todos los creyentes que nos precedieron, habrían perecido y los cristianos serían la gente más digna de tenerle misericordia. Pero Cristo, sí, Resucito”. Vale la pena dar la vida por él y por su Iglesia.

José Orlando Salazar Duque. Pbro. PhD

Be the first to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo no será publicada.


*