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Enfermar en otro tiempo era cosa de ancianos, hoy enfermar es común a cualquier edad. La enfermedad es el proceso y a la fase que atraviesan los seres vivos cuando padecen una afección que atenta contra su bienestar al modificar su condición estable de salud. El término proviene del latín infirmitas que significa “falto de firmeza” y consiste en un proceso que afecta a un ser vivo y altera su estado normal de salud, al punto a veces de sacarlo de la cotidianidad y convertirlo en un asistido. Por su parte el enfermo, es un ser viviente que ha resultado víctima de una afección o enfermedad, sin importar si es consciente o no de su estado.

Existen diversos grupos de enfermedades: Enfermedades bacterianas: aquellas producidas por una bacteria conocida y que desarrolla síntomas conocidos. Enfermedades virales: Las que se producen por un virus cuyas consecuencias son medianamente predecibles, en estas incluimos el COVID 19. Enfermedades venéreas: Aquellas enfermedades de transmisión sexual que producen síntomas y consecuencias más o menos graves. Enfermedades respiratorias: Las que afectan a los órganos pertenecientes al aparato respiratorio, encargados de prodigar el oxígeno al organismo y de eliminar el dióxido de carbono. Enfermedades mentales o psicológicas: Son aquellas que afectan la salud mental, que impiden el normal funcionamiento de un individuo en su aspecto emocional. Seguramente que los expertos en salud les darán una clasificación mas amplia e incluso diversa.

Frente a la enfermedad se asumen conductas diversas, algunas de pánico sobre todo cuando es algo desconocido, cuando es un pariente cercano o cuando uno es el enfermo. uno de los comportamientos de algunas personas es recurrir a la discriminación. Discriminación que puede ser aplicada al enfermo o a sus cuidadores en casa o en las hospitales y clínicas.

El verbo (discriminar), alude a tratar de manera desigual o a excluir a las personas por razones de género, religión, políticas, raciales o de otro tipo como es de enfermedades que consideramos nocivas o que no conocemos o nos asustan o sencillamente no vemos en el enfermo a una persona digna de compasión. Quien discrimina no reconoce al discriminado como parte de su grupo y pretende que el otro no se integre, se aleje y/o sufra consecuencias negativas por pertenecer a otra comunidad, que se considera inferior o dañina.

Se discriminan a personas con algunas enfermedades como las ETS (enfermedades de Transmisión sexual), personas con VIH – SIDA, personas con enfermedades psicológicas o psiquiátricas. Recientemente hemos conocido por los noticieros de discriminaciones contra los enfermos de COVID 19, contra los médicos que los atienden, los familiares del paciente, etc.

Frente a la pandemia de este tiempo, visto que es reciente, no es fácil determinar hasta donde puede ser medidas de seguridad y desde donde comienza la discriminación. Quien resulta enfermo prácticamente queda a la deriva, y si tiene otras enfermedades puede encontrar la muerte. Los enfermos de COVID 19 son tratados con mucho rigor, y lo que se hace por ellos no es mucho en realidad, pues la ciencia no tiene medicinas para curar la enfermedad ni para prevenirla. A quien muere de covid 19 prácticamente no se le despide, no se le hace funeral. De ahí la invitación a que quien tiene conocimiento de pacientes con esta enfermedad no divulgue la información, hay que dejar el fetiche y la maldad. Difundir la información de un paciente puede poner en peligro la vida tanto del enfermo como de la de su familia.

El covid 19 se transmite muy fácil porque es un virus que sobrevive varias horas en las superficies, muebles, en la ropa u otros elementos, etc. Asusta porque ha dejado varias muertes. En personas con enfermedades como: obesidad, hipertensión, diabetes, cáncer, etc. Puede llegar a ser muy letal. En personas sanas ha pasado como una gripa más. Algunas veces dicen que han muerto personas sanas, más bien puede tratarse de personas con enfermedades no diagnosticadas o sin historia clínica y por eso afirman que estaban sanos. En fin, es una enfermedad frente a las cuales los países y diversas entidades han hecho sus protocolos, los cuales se deben acatar.

Para evitar cualquier clase de discriminación por motivo de enfermedad y de paso no caer en el pecado al tratar al otro con desamor. Es necesario creer en la conciencia de la importancia de saber ponerse en el lugar de los demás, para conocerlos mejor, ver en ellos el rostro de Cristo sufriente, sin prejuicios, tratando al otro mejor que si fuera uno mismo, y de desarrollar empatía con los enfermos aprendiendo sus nombres, sabiendo un poco de sus historias, saber sus necesidades, visitándolos, ayudando a sus cuidadores y sus familias para que puedan cumplir su labor y hacer bien su vida.

Nunca podemos olvidar ser el buen samaritano del que sufre, hay que encontrar mecanismos seguros para hacerlo. La Iglesia debe estar cercana tanto al enfermo como a su familia y al personal cuidador de enfermos. La Iglesia es la comunidad de bautizados, no es solo la jerarquía, por el bautismo todos estamos llamados a servir a los débiles y a los enfermos. No está bien limitarnos a cuidarnos, tampoco a correr como locos sin las debidas precauciones, por favor no evitemos al enfermo, no lo olvidemos en las clínicas. Los antiguos decían, hoy por mí mañana por ti.

Antonio Devia Mendez Pbro.
Delegado de la Pastoral de la Salud

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