Domingo, 31 de mayo de 2020 Pentecostés

LECTURA DEL LIBRO DE LOS HECHOS DE LOS APÓSTOLES 2, 1-11

La fiesta de Pentecostés es importante para los cristianos católicos, la cual se celebra cincuenta días después de la pascua, recordando la venida del Espíritu Santo sobre su Iglesia, su misión y el anuncio profético de los apóstoles. “De repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban”. Vemos que el Espíritu Santo dio a conocer su presencia bajo dos signos sensoriales: El oído y la vista, los cuales fueron acogidos por los apóstoles, porque no sólo lo sintieron en la casa, sino también en el corazón, gracias a que el Espíritu Santo se posó sobre cada uno de ellos; impulsándolos a hablar, “maravillas de Dios”.
En nuestros tiempos, se necesita la acción y efusión del Espíritu Santo en la vida de cada persona, para poder dejar el pecado, el mundo y acercarnos a su amor, a su gracia, y su misericordia y hablar así, de las maravillas del Señor que realiza en todo aquel que crea y que ha permitido que el Espíritu Santo actué en su vida.

SAL 103,1AB.24AC.29BC-30.31.34:

La acción del Espíritu santo en la vida del creyente, lo lleva a exclamar: ¡Dios mío, ¡qué grande eres! Y le permitirá, desde el fondo del corazón, implorar: “Envía tu espíritu Señor y se renovará la faz de la tierra”.

SEGUNDA LECTURA, DE LA PRIMERA CARTA DEL APÓSTOL SAN PABLO A LOS CORINTIOS 12:3-7,12-13:

Pablo, enfatiza, que el Espíritu Santo regala diversidad de dones y carismas, pero no es a título individual, sino para el servicio de la Iglesia y crecimiento de la comunidad. Pide, además que todos los creyentes deben de estar unidos en un mismo espíritu y para ello pone de ejemplo el cuerpo, que, a pesar de ser muchos miembros, el cuerpo es uno sólo, como uno sólo es el Espíritu Santo que procede del Padre y del Hijo y el que impulso a decir: “Jesús es el Señor”.
Como lo dice Pablo: “Pues todos nosotros, judíos y griegos, esclavos y libres, hemos sido bautizados en un mismo Espíritu, para formar un solo cuerpo. Y todos hemos bebido de un solo Espíritu”. Que unidos a la Iglesia, confesemos que hay un solo Señor, un solo bautizo y una sola fe, en Cristo el Señor.

EVANGELIO, LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN JUAN 20:19-23:

La presencia de Cristo Resucitado trae alegría, gozo y paz; desaparecen los miedos, tristezas y preocupaciones y muy en el interior, dentro del corazón se siente la compañía del Señor, a través del Espíritu Santo, que lo derrama sin medida. Pero para ello se necesita abrir las puertas del corazón y se sentirá la voz del Señor, con aquel bello saludo que Cristo Resucitado le hizo a los sus discípulos y que se llenaron de alegría y entusiasmo: “La paz con vosotros.” Dicho esto, les mostró las manos y el costado. Por segunda vez les dijo: “La paz con vosotros. Como el Padre me envió, también yo os envío.» Dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: “Recibid el Espíritu Santo. A quienes perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos.” Qué en esta Solemnidad de Pentecostés, no sólo pidamos el Espíritu Santo, sino también creamos en el poder que el Señor le regaló a la Iglesia Católica: “El perdonar los pecados, a través de sus sacerdotes”.

José Orlando Salazar Duque Pbro. PHD

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