LA PASTORAL DE LA SALUD EN ÉPOCAS DE PANDEMIA

La enfermedad por diversas circunstancias puede llegar a la vida de una persona, afligir a una familia y con ello requerir la asistencia, los cuidados de otros para el que la padece. Los escenarios para prestar la ayuda o recibirla son distintos: la casa, el hospital, el ancianato, etc. El enfermo en todo caso independiente de la enfermedad, de su raza, de sus creencias, de su estrato socioeconómico es una persona que pasa a ser un asistido. La intensidad y la duración de la atención depende de la gravedad de la enfermedad, de la disponibilidad de los cuidadores, del sistema sanitario y de la organización de la Iglesia para que también oriente, acompañe y guie tanto al enfermo, como al cuidador y al entorno en el que se mueven.
Es curioso que dentro del manejo de la pandemia del covid 19 muchos enfermos quedaron abandonados no solo por el sistema de salud, sino también por quienes habitualmente les prestaban ayuda espiritual siendo tal vez una época en la que más se requiere atenciones. El miedo a no contagiar ni dejarse contagiar nos puede llevar a deshumanizar el servicio pastoral y asistencia tanto al enfermo como a su cuidador.


En el Evangelio se San Mateo 25, 36 ss en el juicio a las naciones, entre la lista de obras que el señor señala como atenciones hacia él dice, “estuve … enfermo y viniste a verme”. Es decir que estamos llamados entre otras exigencias para alcanzar la salvación visitar al enfermo. No visitar al enfermo luego se encuentra en la lista de las circunstancias que llevan a la condenación eterna.


Visto así, es nuestra Obligación mientras sea posible, ser los buenos samaritanos para el que sufre, de modo especial para el enfermo. No hacerlo sería muy grave, es algo que no solamente es injusto, sino que además retarda la llegada de la Gracia de Dios y después de la muerte acompañar a la familia en el luto, especialmente los primeros 3 meses, para que puedan continuar en su cotidianidad entendiendo que las cosas ya no son iguales, pero estarán mejor.


ACTIVIDADES QUE PUEDEN DESEMPEÑAR COMO PASTORAL DE LA SALUD DURANTE EL RESTO DEL AÑO Y MIENTRAS DURA LA PANDEMIA DEL COVID 19 EN LAS PARROQUIAS.


Conformar en comité parroquial de Pastoral de la Salud donde este no exista, o motivarlos donde ya exista con reuniones virtuales, orientaciones telefónicas, etc. Una reunión al mes, para orar, revisar las tareas apostólicas, actualizar lista de enfermos y recibir algún tema de formación.
Dar capacitaciones virtuales en las parroquias y desde la delegación diocesana de la Pastoral de la Salud.


Visita a los enfermos teniendo en cuenta las medidas de bioseguridad y todas las disposiciones del ministerio de salud. Recordando como mínimo el tapaboca N 95, guantes desechables para visitar cada enfermo, lavado de manos antes y después de la visita al enfermo, llevar consigo alcohol, gel antibacterial, toalla desechable, de ser posible portar un traje de bio-protección en caso que la visita sea dentro de la clínica y al regresar a la casa observar las medidas de ingreso a la vivienda. La solicitud la hace el enfermo, o sus cuidadores o la insinúa el ministro bien sea laico u ordenado siempre contando con la aprobación explicita de estos. Si la visita es en la casa nunca ir solo, y nunca visitar a enfermos que estén solos sin tener como testigos a sus cuidadores o algún líder comunal. Si el enfermo está en el hospital o clínica atenerse a las medidas sanitarias impuestas por cada institución prestadora de salud, nunca permitir que la entidad prestadora de Salud prive del derecho al enfermo de recibir la asistencia espiritual a no ser que la medida tenga peso científico. LA RESPONSABILIDAD RECAE SOBRE CADA MINISTRO que aprovechando las medidas excepcionales del gobierno nacional, departamental o municipal asiste al enfermo para socorrerlo, para darle ayuda psicológica o espiritual. Para ir al encuentro del enfermo se le debe llevar un verdadero alivio. Es una pastoral bonita, se requiere vocación personal especial y hoy más que nunca es necesario cumplirla con muchísima responsabilidad.
Hacer jornadas de oración por los enfermos, se transmiten de manera virtual, y si lo permiten las normas se puede permitir la asistencia de algunos participantes.
Establecer en cada parroquia un banco de medicamentos, estos se reciben y entregan en la parroquia con formula médica, revisando que se encuentre en buenas condiciones, y teniéndolos en un lugar adecuado para tal fin.


Exaltar por diversos medios las fechas importantes para los servidores de la pastoral de la Salud. Estas fechas son de algunos santos, o establecidas por las autoridades prestadoras de salud.
Actualizar el censo de enfermos y cuidadores de enfermos. Tener un banco de datos de personas enfermas. Llevar el historial de visitas y el servicio pastoral ofrecido al enfermo.
Prestar acompañamiento a quienes han perdido un ser querido a través de

la Pastoral de la Esperanza.


Donde hay hospitales, clínicas y centros de salud con enfermos internos, en pueblos o ciudades donde hay varias parroquias, es necesario que los párrocos se pongan de acuerdo para atenderlos. Pero recuerden el sacerdote y el ministro que hace las visitas debe cuidarse y cuidar al enfermo y se hace responsable del alcance de sus acciones.
El sacerdote por más ocupaciones que tenga debe en su agenda, tener espacio para atender enfermos, dará cuentas a Dios por no cumplir ese sagrado deber.


Todas las demás iniciativas serán bienvenidas.


La Pastoral de la Salud como todas las pastorales las dirige el Párroco, pero no es el único responsable del apostolado. Se requiere personas que le digan padre “Aquí estoy” yo quiero ayudarle, dígame qué debo hacer, cómo debo hacerlo, cuándo, dónde, con quiénes. A otros el sacerdote, discerniendo los carismas los puede llamar a este servicio, es necesario dejar el miedo y escuchar la voz del pastor.


Desde la delegación diocesana estaremos atentos para apoyar las iniciativas de las parroquias. Los párrocos o los fieles laicos pueden comunicarse al email: antoniodeviamendez@gmail.com o al celular 3006257574 o al fijo de la curia diocesana 2390260. Estamos viviendo otra etapa de la historia, pero continuamos nuestra historia en las manos de Dios.

Antonio Devia Mendez. Pbro.
Vicario Judicial
Delegado Pastoral de la Salud.

Be the first to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo no será publicada.


*