LA GRATUIDAD Y LA GRATITUD VAN DE LA MANO EN LA IGLESIA

La Instrucción La conversión pastoral de la comunidad parroquial al servicio de la misión evangelizadora de la Iglesia a cargo de la Congregación para el Clero, aprobada de manera específica El 27 de junio de 2020 por el Santo Padre el Papa Francisco, publicada el 29 de junio de 2020, solemnidad de los apóstoles San Pedro y San Pablo, dada a conocer en la Página de Internet del Vaticano el 20 de julio de 2020 nuevamente llamó la atención de los fieles y de los medios de comunicación. El documento tiene 11 títulos y 124 numerales a través de los cuales toca varias materias en los que la comunidad parroquial debe hacer una renovación para responder a las necesidades de este siglo. Sin embargo, a los medios les gustó solo el título 11 que hace referencia a los estipendios que percibe la parroquia o el sacerdote por la celebración de los sacramentos.

En los numerales del 118 al 121 de la Instrucción se lee: Un tema relacionado con la vida de las parroquias y su misión evangelizadora se refiere al estipendio ofrecido para la celebración de la Santa Misa, destinado al celebrante, y de los otros sacramentos, que, en cambio, corresponde a la parroquia. Se trata de una ofrenda que, por su naturaleza, debe ser un acto libre por parte del oferente, dejado a su conciencia y a su sentido de responsabilidad eclesial, no un “precio a pagar” o una “contribución a exigir”; como si se tratara de una suerte de “impuesto a los sacramentos” …En este sentido, resulta importante sensibilizar a los fieles, para que contribuyan voluntariamente a las necesidades de la parroquia… En todo caso, «en materia de estipendios, evítese hasta la más pequeña apariencia de negociación o comercio», teniendo en cuenta que «se recomienda encarecidamente a los sacerdotes que celebren la Misa por las intenciones de los fieles, sobre todo de los necesitados, aunque no reciban ningún estipendio» …

Ahora bien, según la Sagrada Escritura, una ofrenda es un obsequio, dádiva o don que se ofrece en muestra de reconocimiento, gratitud o veneración. La palabra, como tal, proviene del latín ofrenda, que significa ‘cosas que se han de ofrecer’. Estas son hoy día dinero, en otro tiempo eran productos agrícolas, animales, trabajo gratuito.
Las ofrendas, así como el diezmo, son los dones con los que el cristiano ayuda materialmente al sostenimiento de la Iglesia para que esta pueda realizar su tarea de evangelizar. Su exigencia en los textos bíblicos es muy clara: “Dad a DIOS la honra debida a su nombre; traed ofrendas y venid a sus atrios” (Salmos, 96: 8).

¿LA IGLESIA COBRA POR LAS MISAS Y LOS SACRAMENTOS?

La Iglesia nunca ha cobrado por la EUCARISTIA ni por Celebrar un sacramento, porque son un Don gratuito, es la redención que Cristo nos dio gratis. Solo se pide una ofrenda a los fieles, de tal manera que en justicia ayuden a sostener el culto Divino. Nadie que haya ofrendado por una misa u otro de los sacramentos ha quedado pobre, al contrario, ha recibido bendiciones. Y cuando alguien no tiene dinero se ha provisto para que no se vea privado de los sacramentos, siempre es posible recibirlos, basta que lo diga.

La gratuidad de la Misa y los demás sacramentos se refieren a que nadie, los compra ni los vende, no son de dominio de ninguna persona, no son exclusividad de una clase social, son un bien de todos y para todos, y se deben celebrar, dar y recibir de acuerdo a las normas litúrgicas y canónicas establecidas por la autoridad suprema de la Iglesia y por el Obispo diocesano para tal fin.

A veces los Obispos establecen una cantidad mínima sugerida porque los fieles no son generosos, por muchos mitos que manejan: “La Iglesia es rica”, “los curas tienen plata”, etc. y creen que no hay gastos, que todo es gratis, y resulta que en Colombia por ser un país “Laico” nos cobran todo y con tarifas comerciales que son altísimas, “donde se saca y no se eche se acaba la cosecha”.

¿QUES ES LA INTENCION DE LA MISA?

La intención es una petición acompañada de una ofrenda que un fiel hace por un motivo, por ejemplo: cumpleaños, acción de gracias por algo recibido, por un difunto, etc. Una intención sin ofrecer nada (poco o mucho según la conciencia y posibilidad de cada uno), sería un acto vacío y hasta un poco farisaico, solo para que lo vea la gente.

La Iglesia siempre ha pedido que los fieles den alguna pequeña cantidad por las intenciones públicas que hacen, y con ello la Iglesia sostiene el culto: paga servicios de luz, agua, teléfono, compra ornamentos, compra hostias, vino, sostiene a los sacerdotes, paga impuestos, paga empleados y sus prestaciones de ley, contribuye a diversas obras de caridad y de evangelización, etc.

La instrucción de la congregación para el CLERO, como su nombre lo dice, instruye, exhorta un propósito pastoral al cual se debe llegar, y una vez logrado es posible que se cambien algunos cánones del código de derecho canónico, por ahora, no ha derogado, ni abrogado (reemplazado), ni reformado la norma canónica y por tanto, el canon 1264, que autoriza a los Obispos a establecer las ofrendas que se pueden pedir con motivo de los sacramentos sigue vigente, al igual que los cánones que autorizan al sacerdote a percibir un estipendio diario, sobre todo donde no existe un sueldo aunque sea el salario mínimo para él.

Con todo respeto hacemos nuestra invitación a la generosidad a la comunidad católica para sostener la obra de Dios en la Iglesia, a ofrendar para bien de todos, recordando que la ofrenda es una siembra y que quien tacañamente siembra, tacañamente recoge (2 Cor 9,6), teniendo en cuenta que hay diferencia entre no poder y no querer dar, hay diferencia entre ser pobre y ser tacaño, antes de pedir que hagamos todo gratis, piense si en realidad usted es tan pobre que no tiene nada para compartir. Piense en qué modo se deben sostener las cosas. Su ayuda u ofrenda puede ser la única que la Iglesia reciba ese día o la que hace falta para responder a una necesidad.

Si después de todo usted concluye que la pobreza no le permite dar una ofrenda, aunque sea mínima cuando solicite el bautismo, la eucaristía u algún otro servicio por el que tal vez le pidan alguna ayuda, acérquese al sacerdote y pídale que le conceda la intención en la santa misa o de un sacramento de modo gratuito, cuéntele lo que le está pasando, no caiga en el desespero de callarse y quedarse sin las debidas atenciones o tal vez de insultar a quienes trabajan en la Parroquia o peor salir a murmurar. Todo es posible para el que cree.

Antonio Devia Mendez. Pbro
Vicario Judicial

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