15 de noviembre XXXIII Domingo Ordinario

Primera Lectura: Proverbios 31,10-13, 19-20, 30-31: En este poema de los proverbios se rescata la importancia de la mujer, la cual, “si teme a Dios”, no solamente ella será feliz, sino también su marido e hijos. Dice el poema: “Una mujer completa, ¿quién la encontrará? Es mucho más valiosa que las perlas. En ella confía el corazón de su marido, y no será sin provecho. Le produce el bien, no el mal, todos los días de su vida”. Oremos en este día Domingo por nuestra querida mamá, por nuestras hermanas y por todas las mujeres, que incondicionalmente nos sirven. Ellas son un verdadero tesoro. Que Dios las bendiga.
Salmo 128,1-5: Para ser dichoso y tener una buena esposa, buen esposo y excelentes hijos, lo primero que debe sentir es temor al Señor e ir por el buen camino. La invitación a las familias es a tener a Jesús cada uno en sus corazones. De esta manera será familia ejemplo y modelo de las demás.

Segunda Lectura: I Tesalonicenses 5,1-6: Pablo nos recuerda que somos hijos de la luz y no de las tinieblas y ello nos permite estar despiertos, sobrios y además estar preparados para la venida del Señor, el cual llega como el ladrón, a la hora menos esperada. Que el Señor nos regale esa gracia de estar preparados. Que podamos tomar la iniciativa de prepararnos todos los días para el encuentro definitivo con el Señor. No quedarnos tranquilos. “Así pues, no durmamos como los demás, sino velemos y seamos sobrios”.

Evangelio según San Mateo 25:14-30: La parábola de los Talentos es una invitación a poner al servicio de la comunidad los talentos que hemos recibido del Señor, para la edificación de la comunidad y la salvación de las almas. En ella nos narra: “El que había recibido cinco talentos se puso a negociar con ellos y ganó otros cinco. Igualmente, el que había recibido dos ganó otros dos. En cambio, el que había recibido uno se fue, cavó un hoyo en tierra y escondió el dinero de su señor”. Cada uno de nosotros hemos recibido del Señor muchas bendiciones o talentos; por tal razón vale la pena que reflexionemos si sí los estamos poniendo al servicio del Evangelio, y no olvidar que al final de la vida seremos premiados o castigados y para ello es importante recordar las palabras del Señor para sus siervos, tanto al que le dio cinco y al que le dio dos, cuando les dijo: “¡Bien, siervo bueno y fiel!; en lo poco has sido fiel, al frente de lo mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor.” Pero, al llegar al que había recibido un talento y que lo enterró le dijo: “Siervo malo y perezoso, sabías que yo cosecho donde no sembré y recojo donde no esparcí; debías, pues, haber entregado mi dinero a los banqueros, y así, al volver yo, habría cobrado lo mío con los intereses. Quitadle, por tanto, su talento y dádselo al que tiene los diez talentos”. Porque a todo el que tiene, se le dará y le sobrará; pero al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará. Y a ese siervo inútil, echadles a las tinieblas de fuera. Allí será el llanto y el rechinar de dientes.”

Seamos siervos buenos. No nos apartemos de la presencia del Señor. No endurecer el corazón, porque un corazón sin Dios no es misionero y será un mal siervo.

Be the first to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo no será publicada.


*