22 de noviembre Nuestro Señor Jesucristo, Rey del Universo (Solemnidad)

Primera Lectura: Ezequiel 34,11-12, 15-17: Reflexionar en esta lectura del profeta Ezequiel llena nuestro corazón de mucha alegría y entusiasmo porque sentimos siempre la compañía del Señor que nos cuida y nos protege; así nos lo dice el texto: “Aquí estoy yo; yo mismo cuidaré de mi rebaño y velaré por él. Como un pastor vela por su rebaño cuando se encuentra en medio de sus ovejas dispersas, así velaré yo por mis ovejas”. Que en esta solemnidad de Cristo Rey del Universo le abramos las puertas de nuestro corazón, con la certeza que él sanará nuestras heridas, nos fortalecerá en la enfermedad, en los problemas y será el Rey de nuestras vidas.

Salmo 23,1-3, 5-6: Si el Señor es mi Padre y Pastor debo confiar en Él como el Salmista: “El Señor es mi pastor, nada me falta. Por prados de fresca hierba me apacienta. Hacia las aguas de reposo me conduce, y conforta mi alma”. Además: “Dicha y gracia me acompañarán todos los días de mi vida; mi morada será la casa de Señor a lo largo de los días”. Confiemos en el Señor y habrá paz en nuestro corazón.

Segunda Lectura: I Corintios 15,20-26, 28:
El afán de la vida engaña al hombre, preocupándose por cosas superfluas y olvidándose de lo esencial y aquí me refiero al mensaje del Apóstol Pablo sobre la muerte y la Resurrección. “Porque, habiendo venido por un hombre la muerte, también por un hombre viene la resurrección de los muertos. Pues del mismo modo que en Adán mueren todos, así también todos revivirán en Cristo”. Pidamos la gracia del Señor, de preocuparnos por las obras buenas que nos llevan a la Resurrección y no de lo malo, que nos lleva a la muerte.

Evangelio según San Mateo 25,31-46: Con la Solemnidad de CRISTO REY, se termina el año litúrgico, muy bien preparado con las parábolas de las diez vírgenes y de los talentos de los domingos anteriores, para indicarnos en este domingo, a través de su evangelio, que “Cristo es Juez” y que reunirá a todas las naciones como pastor, para juzgar a cada una, colocando a su derecha a las ovejas y a su izquierda a los cabritos y les dirá a los de la derecha: “Venid, benditos de mi Padre, recibid la herencia del Reino preparado para vosotros desde la creación del mundo. Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; era forastero, y me acogisteis; estaba desnudo, y me vestisteis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a verme;” y a los de las izquierda les dirá: “Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el Diablo y sus ángeles, porque tuve hambre, y no me disteis de comer; tuve sed, y no me disteis de beber; era forastero, y no me acogisteis; estaba desnudo, y no me vestisteis; enfermo y en la cárcel, y no me visitasteis.” Al hacer el examen de conciencia, en el juicio final o escatológico, ¿qué lugar te corresponde?, ¿Derecho o izquierdo? Si descubre que no es digno de estar al lado derecho del buen pastor, es hora de empezar a conquistarlo, o si eres digno de estar al lado derecha del buen Jesús, conserva ese bello lugar, amándolo y siendo bueno. No es tarde para empezar, porque el Señor es misericordioso.

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