¿Qué es la Cuaresma?

“La Iglesia se une todos los años, durante los cuarenta días de Cuaresma, al misterio de Jesús en el desierto” Hebreos 4, 15.

La Cuaresma es un tiempo de conversación, un llamado al cambio personal, a salir al encuentro del hermano, a curar sus heridas y colaborar por su vuelta al camino del perdón, haciendo que su vida se aleje de la actitud de pecado y asuma una comunión con Dios en el hogar, el trabajo y la comunidad.


La Cuaresma nos abre un importante espacio de aceptación personal, viviendo una vida plena de sentimientos, manifestando lo que somos ante los ojos de Dios, con cualidades, pero también con debilidades, en la seguridad de comprender que tenemos un camino por el cual luchar y ha de ser el de abordar un cambio en todos los aspectos.
Jesús al aceptar su condición de hombre, quiso que nosotros aceptáramos su amor y así lo hizo, entregándose y muriendo en una cruz por nuestra redención y salvación.
La Cuaresma nos invita a ser nosotros mismos, a continuar adelante, a vencer las dificultades y asumir los compromisos que como bautizados tenemos, de lo contrario, nuestra existencia no tiene sentido y crecemos y moriremos como vegetales.
La Cuaresma nos ayuda a resumir en tres palabras el sentido de nuestra vida: PENITENCIA, que es el examen interior y exterior de lo que estamos haciendo, de cómo lo hacemos y cómo vivimos, si estamos de espalda a los mandamientos y a Dios, si en verdad cumplimos con nuestra misión a la cual fuimos llamados desde comienzos de la humanidad.

RECONCILIACIÓN, al vivir junto a los demás como seres, que nos interrelacionamos mutuamente, perdonando las ofensas, compartiendo los triunfos y derrotas, buscando el bien común en todas y cada una de las actividades, no dejando solos en el camino a los hermanos, a la comunidad, a los demás, en definitiva, al prójimo, que es el rostro de Dios que nos presenta en cualquier momento y lugar, diciéndonos lo qué estamos haciendo y para que lo hacemos.


Finalmente, JUSTICIA, que es la actitud que debemos asumir al hacer actos, al juzgar al ver y al discernir sobre los demás. Es el valor de nuestras actitudes, es la vara que mide nuestras acciones y nos eleva a la dignidad de personas o nos rebaja a la condición de pecadores míseros.
En definitiva, Cuaresma es el llamado personal que nos hace Dios, desde todos los tiempos a ser nuevos, a brillar en la verdad y a obrar mucho mejor que ayer.

José Orlando Salazar Duque. Pbro. PhD
Libro: Semillas Educativas
Página 44

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