25 de abril de 2021 4º Domingo de Pascua

HECHOS DE LOS APÓSTOLES 4,8-12; SAL 118 (117),1.8-9.2123.26.28-29; DE LA PRIMERA CARTA DEL APÓSTOL SAN JUAN 3,1-2; EVANGELIO SEGÚN SAN JUAN 10,11-18.


En este cuarto domingo de Pascua, cuando celebramos la fiesta del Buen Pastor, hemos de orar todos por el Papa, los obispos y sacerdotes, para que a ejemplo del Pastor Supremo, Cristo el Señor, guiados por el Espíritu Santo, enseñen con claridad el camino de la perfección y así, iluminados por los ministros y pastores de nuestra Iglesia Santa Católica y Apostólica, podamos llegar a la unidad en Cristo.


Permitamos que la lectura de los Hechos de los Apóstoles y a ejemplo del apóstol Pedro, quien sin miedo y ungido por el Espíritu del Señor, alza la voz para dirigirse a los jefes del pueblo y a los ancianos para anunciarles que era necesario que se convirtieran, porque ellos habían crucificado y matado a Jesús Nazareno, a quien Dios lo Resucitó de entre los muertos al tercer día, y por su nombre se anuncia el evangelio y la conversión de los pecados, pues ningún otro puede salvarnos fuera de él, por ello vale la pena decir con el salmista: “Mejor es refugiarse en el Señor que fiarse de los hombres, mejor es refugiarse en el Señor que fiarse de los jefes”.
Que al meditar en la primera carta del apóstol San Juan, demos gracias a Dios, porque nos ha llamado y hecho sus hijos por puro amor suyo, llamándonos a la perfección, para que cuando llegue la plenitud de su tiempo, lo veamos tal cual es, y podamos participar de los bienes del cielo.


Con seguridad que, la figura del Buen Pastor, presentada hoy por el Evangelio de San Juan es un aliciente para nuestra sociedad llena de injusticia, de pecado, de miseria, de fraudes y engaños, porque a Jesús lo podemos mirar con bondad, el que dio la vida, el que nos defiende del lobo y de los peligros, el que nos conoce, el que busca a todas las ovejas y quiere llevarlas a su redil, porque no quiere que se pierda ni una sola, sino que todas se salven, que todas escuchen su voz, que todas estén guiadas bajo el mismo callado y el mismo pastor, que todas reciban su perdón y misericordia y que todas, guiada por la voz de la Iglesia reconozcan a Jesús, el pastor, que muriendo en la Cruz, pero resucitando al tercer día, rescato del pecado y de la miseria a todos los que se había apartado del redil, pueblo de Dios y de la Iglesia.


Que en este día, no sólo le demos un saludo, al obispo, al párroco y sacerdotes, sino también elevar una oración por ellos, para que sean los verdaderos pastores, según el corazón de Cristo Buen Pastor.

Orlando Salazar Duque. Pbro. PhD

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