¿CÓMO SABER SI TENGO VOCACIÓN SACERDOTAL?

Dios llama a todos y a algunos con una misión específica, pensada personalmente para ellos: “Cada uno por su camino”, dice el Concilio. Cada creyente debe discernir su propio camino y sacar a la luz lo mejor de sí, aquello tan personal que Dios ha puesto en Él. La herramienta que tenemos los cristianos católicos para descubrir nuestra vocación y si es esta la vocación al sacerdocio o no, es la oración. La oración es absolutamente necesaria para la vida espiritual. Este dialogo con Dios permite que el espíritu se desarrolle. Todos hemos sido creados por Dios con un propósito y un fin. Dios ha querido para cada uno un proyecto único e irrepetible, pensado desde toda la eternidad: “Antes de formarte en el vientre, te elegí; antes de que salieras del seno materno, te consagré” Jr. 1, 5
El Catecismo de la Iglesia Católica habla de la vocación a la bienaventuranza, en definitiva, a la santidad. A la unión con Dios que nos hace participar de su felicidad y nos ama con totalidad y sin condiciones. La vocación común de todos los discípulos de Cristo es la vocación a la santidad y a la misión de evangelizar el mundo. Dentro de esta vocación común, Dios invita a cada uno a recorrer la vida junto a Él por un camino concreto. A algunos los llama a la vocación sacerdotal, a otros a la vida religiosa, y a otros, los laicos, los llama a encontrarle en la vida ordinaria, ya sea viviendo el celibato o a través del matrimonio.
En este mismo sentido, el Señor sigue llamando hoy para que le sigan. No podemos esperar a ser perfectos para responder con nuestro generoso “aquí estoy”, ni asustarnos de nuestros límites y de nuestros pecados, sino escuchar su voz con corazón abierto, discernir nuestra misión personal en la Iglesia y en el mundo, y vivirla en el hoy que Dios nos da. (Mensaje de Francisco para la 55 Jornada Mundial de Oración por la Vocación al Sacerdocio)

Desde su nacimiento cada persona está destinada a la bienaventuranza eterna, al Cielo. Dios crea a cada uno con un propósito, con una misión. Esa misión es lo que se conoce como vocación. (Catecismo de la Iglesia Católica, 1604, 1703). La vocación es un misterio de amor entre Dios que llama al hombre con amor y un hombre que le responde libremente y por amor. Es fundamental responder con generosidad para que la llamada de Dios crezca. Sin embargo, la vocación al sacerdocio no es simplemente un sentimiento. Más bien es una certeza interior que nace de la gracia de Dios, que toca el alma y pide una respuesta libre. Si Dios te llama, la certeza irá creciendo en la medida de que tu respuesta vaya siendo más generosa.

La llamada a la vocación sacerdotal es para un hombre que quiere dedicar su vida a ayudar a sus hermanos a vivir cerca de Dios. Este hombre ha sido llamado para realizar un humilde servicio a favor de toda la humanidad: hacer de este mundo un sitio más santo y ser puente entre Él y los hombres.
Al ser ordenado sacerdote: se recibe el Sacramento del Orden, quedando preparado para prestar su cuerpo y su espíritu, o sea todo su ser, al Señor. Actuará sirviéndose de Él “especialmente en aquellos momentos en los que realiza el Sacrificio del Cuerpo y de la Sangre de Cristo y cuando, en nombre de Dios, en la Confesión sacramental, perdone los pecados. La administración de estos dos Sacramentos es tan capital en la misión del sacerdote, que todo lo demás debe girar alrededor.”

Si estás leyendo esto es porque más de alguna vez te has hecho la pregunta: ¿Cuál es mi vocación? Hacerse esta pregunta significa que te has dado cuenta de que, Dios es tu Padre, te ama y quiere lo mejor para ti y tú, quieres seguirle. O pueda que no sepas mucho acerca de qué es la vocación, no tengas mayor idea o incluso… te de miedo este tema en la vida cristiana, puede que sea hasta un tema que no lo he pensado nunca. Sin embargo, si estás aquí es porque te ha ganado la curiosidad y has vencido un miedo al leer este articulo. No te vayas, seguro Dios quiere decirte algo hoy.
Teniendo claro que Dios nos llama a ser santos, ahí entendemos que ésta se puede vivir de diferentes maneras: vocación al matrimonio, vocación a la vida sacerdotal o vida consagrada, laicos consagrados. También entendemos que la vocación es una llamada de parte de Dios y, al mismo tiempo, una respuesta de amor a Dios para servirle hasta el final de nuestros días, sea cual sea la vocación a la que nos llama Dios.

Por lo tanto, debes hacerte este interrogante: “¿Qué quiere Dios de mí?” es una pregunta que le compete a todo cristiano. Por eso, tanto si tienes claro lo que quieres, o si no tienes idea de a dónde te llama Dios asume tus dudas. Pueda que pienses que eres raro por cuestionarte cuál es tu vocación, pero no, no eres raro, eres un enamorado de Dios que quiere agradarle. No te recrimines si sientes que tienes dudas respecto a la vida vocacional. Pide ayuda, busca un director espiritual. Ante tanta confusión, ideas y sentimientos encontrados, es normal no hallar la salida. Es comprensible si te sientes confundido, indeciso… y es por eso que es muy recomendable que busques a un director espiritual, un sacerdote con el que hagas un acompañamiento espiritual.

En conclusión, nombraré algunos aspectos que te ayudarán a descubrir la vocación sacerdotal en tu vida:

  1. ¡Manos a la obra y a rezar! Asumidas las dudas, junto con tu director espiritual debes empezar el camino llamado “discernimiento”, es decir, pedir un corazón dispuesto y un oído atento para descubrir cuál es la voluntad de Dios para tu vida.
  2. ¡Alto, no corras! No hay por qué apresurarse. Quizá sonará duro lo que te diré, pero: la vocación debe elegirse por convicción, no por decepción. En este discernimiento, la virtud de la paciencia es importante y vital. San Ignacio de Loyola decía: “En tiempos de desolación, no hacer mudanza”.
  3. No dejes que tu historia familiar sea un obstáculo para encontrar tu llamado. Es aquí una de las razones más importantes de un acompañamiento espiritual. Quizá tu historia esté marcada por momentos difíciles a causa del matrimonio de tus padres o quizá tus padres no estén de acuerdo con la idea de que formes una familia basada en el matrimonio o estén en contra de los sacerdotes o religiosos… ¡No desfallezcas! Recuerda que este es un camino donde Dios te llama a seguirle, sea cual sea la vocación.
  4. ¡No te quedes en lo abstracto! Descubrir la vocación que Dios tiene para ti, es un salto de fe, se debe confiar plenamente la vocación y la misión al Señor. No te estanques en el miedo, o en lo idealista… busca, habla.
  5. ¡Fuera miedos! Sí, quizá es el paso más difícil, pero es el más necesario. Es normal tener miedo, es un gran paso el identificar cuál es tu vocación…
  6. No pierdas la paz. No desistas, el camino de discernimiento vocacional puede ser difícil y hasta un desierto, pero no olvides que Dios está contigo, camina a tu lado y te alimenta como a Elías cuando se rindió (1 R. 19, 7).
  7. Ampárate de María y de los Santos. Como te he dicho, no eres el primero con estas preguntas, en Nuestra Iglesia podemos encontrar tantos ejemplos “matrimonios, sacerdotes, religiosas, laicos consagrados” que pasaron por este momento en el que tú te encuentras ahora. No estás solo. Pídele ayuda a nuestra Santa Madre, que te ayude a decir como ella “FIAT”: Hágase en mi según tu Palabra.
  8. Dios en el primer lugar de todas las cosas. Di “Soy hijo de Dios y Dios me ama.” Él te conoce, Él te creó con amor y te llamó a la existencia para ser feliz y servirle en santidad, ahora sé valiente y respondele generosamente.

Fernando José Bermúdez Rojas. Diácono de la Diócesis del Espinal, Tolima

Be the first to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo no será publicada.


*