SAN JOSÉ, EL HOMBRE DE VIRTUDES

Desde niños todos hemos escuchado en nuestras casas e instituciones educativas hablar de las virtudes, por ello, nos invitaban a ser hombres y mujeres de virtud: “virtuosos”. Santo Tomás de Aquino definió la virtud como “un hábito operativo bueno”, en otras palabras, la disposición a hacer el bien de manera habitual. De allí, que una persona virtuosa es aquella que en su vida manifiesta constantemente la bondad en su actuar, al elegir libremente hacer el bien. Lo anterior, hace que, con frecuencia, nosotros identifiquemos a una persona de acuerdo a ese “habito operativo bueno” que vive o practica regularmente, es decir, la definimos por sus virtudes (ej.: paciente), o de manera contraria, por sus vicios, que es el “hábito operativo malo” (ej. Impaciente).

Si profundizamos un poco más en las virtudes encontraremos, que suelen clasificarse de distintas maneras: El Catecismo de la Iglesia Católica en los numerales 1803-1829 hace la siguiente clasificación: las virtudes teologales: fe, esperanza y caridad; y las virtudes cardinales: prudencia, justicia, fortaleza y templanza. Otros intentan clasificar las virtudes más importantes en la persona humana, donde se resaltan: generosidad, empatía, honestidad, alegría, responsabilidad, respeto, sentido del humor, prudencia, bondad, sabiduría, gratitud, abnegación, perseverancia, valentía, etc.

En este artículo, quisiéramos describir a san José como un hombre de virtudes o virtuoso por excelencia. Seguramente cada uno podrá enumerar varias virtudes de este gran Santo, y no llegaríamos a un consenso, pues, en él descubrimos tantas virtudes que no caben en un catálogo. El Papa Francisco en la carta apostólica “patris corde” (Con corazón de Padre) con motivo de este año dedicado a san José destacó las siguientes virtudes en los siete capítulos: padre amado, padre en la ternura, padre en la obediencia, padre en la acogida, padre de la valentía creativa, padre trabajador y padre en la sombra. Virtudes propias de San José, pero que no agotan todo lo que quisiéramos decir de él.

El profesor, conferencista, escritor y autor del blog la familia.info Regino Navarro Ribera escribió el 26 de marzo de 2021 un artículo titulado “las 10 virtudes de san José” donde enumera las siguientes: 1. Fe: creyó en que Dios estaba actuando en la vida de María y en la suya propia 2. Acogida: fue dócil para recibir y adherirse al misterio, acoge planes, personas y circunstancias que lleva consigo los planes de Dios 3. Obediencia: puso en marcha los mandatos recibidos de Dios, y vivió para sacar adelante la misión de cuidar de sus tesoros en la tierra 4. Autoridad: era de verdad padre y señor de ese hogar, y ejercía la autoridad como un modo de servir a su familia5. Oración, su presencia consciente en el hogar de Nazaret lo convierte en el maestro de la vida espiritual, pues la vida de oración comienza con el trato a Jesús y María 6. Trabajo, se ganaba la vida con un trabajo bien hecho, y usaba el trabajo para formar a su Hijo en lo humano 7. Castidad, vivió esta virtud amando con todo el corazón a su esposa y respetando la integridad de la virgen y la suya propia 8. Ternura: era delicado en el trato, vivía las relaciones con Jesús y María de un modo amoroso, con buen humor, con mirada clara y sonrisa atractiva 9. Valentía Creativa: no se resigna, no espera a ver qué pasa, no es un espectador, sino que tiene iniciativa, busca soluciones, supera el miedo 10. Humildad, estuvo siempre en la sombra, pasó oculto, estuvo en el sitio que le corresponde sin protagonismos innecesarios. Esta enumeración de virtudes describe muy bien a san José, pero tampoco agotan todo lo que pudiéramos decir de este gran santo.

Volviendo a la clasificación que hace el catecismo de Iglesia podríamos hacer una breve definición de cada una de las virtudes y encontraríamos en ellas, la figura también de San José. Las tres virtudes teologales que las encontramos en la 1 Cor 13,13: la fe creemos en Dios y creemos todo lo que Él nos ha revelado y que es objeto de nuestra fe; José, creyó en la revelación de Dios, a través del ángel en los 4 sueños que tuvo. la esperanza deseamos y esperamos de Dios con una firme confianza las gracias; José se confió plenamente en Dios, espero de Él todo. Y la caridad amamos a Dios sobre todas las cosas y a nuestro prójimo como a nosotros mismos por amor de Dios; José acogió a María y a Jesús cumpliendo fielmente la misión encomendada. Y describamos ahora las virtudes cardinales: La prudencia es la disposición de la razón práctica para discernir, en toda circunstancia, nuestro verdadero bien y elegir los medios justos para realizarlo. La justicia consiste en la constante y firme voluntad de dar a Dios y al prójimo lo que les es debido. La fortaleza asegura, en las dificultades, la firmeza y la constancia en la práctica del bien. La templanza modera la atracción hacia los placeres sensibles y procura la moderación en el uso de los bienes creados. Todas estas virtudes que hemos definido también se reflejan en San José, y con seguridad diremos que es un hombre realmente virtuoso.
Quisiera, por último, motivarlos a pensar en las virtudes que cada uno descubre en este extraordinario Santo, y que seguramente tampoco las agotarán. Por eso, finalizamos este artículo enunciando las letanías a San José que son un reflejo de las cualidades piadosas con las que lo describimos y por las cuales invocamos su intercesión y protección: Ilustre descendiente de David, Luz de los Patriarcas, Esposo de la Madre de Dios, Casto guardián de la Virgen, Padre nutricio del Hijo de Dios, Celoso defensor de Cristo, Jefe de la Sagrada Familia, José, justísimo, José, castísimo, José, prudentísimo, José, valentísimo, Espejo de paciencia, Amante de la pobreza, Modelo de trabajadores, Gloria de la vida doméstica, Custodio de Vírgenes, Sostén de las familias, Consuelo de los desgraciados, Esperanza de los enfermos, Patrón de los moribundos, Terror de los demonios, Protector de la Santa Iglesia. Frente a todas estas virtudes de san José, solo queda decirle: Ruega por nosotros y haznos semejantes a ti, porque la sociedad de hoy necesita hombres y mujeres llenos de virtudes.

Johnier Fernando Rojas Martínez. Pbro. c.m.
Rector Seminario La Providencia

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