LA CORRECCIÓN DUELE, PERO SALVA

La Iglesia, es madre y maestra, ama y corrige a sus hijos. Y por ello entre sus normas, tiene el Libro VI en el código de derecho canónico dedicado a las sanciones. Esto implica que hay conductas que además de ser pecado son delitos, y algunos delitos conllevan sanciones como medios de corrección.
Benedicto XVI inició un estudio para reformar el Libro VI del Código de Derecho Canónico de 1983, a la luz de las nuevas situaciones las cuales ameritan respuestas inmediatas y actuales. Es por ello por lo que con la Constitución Apostólica “Pascite Gregem Dei”, el Papa Francisco reforma el Libro VI del Código de Derecho Canónico. Serán sancionadas nuevas figuras delictivas. El nuevo texto es un ágil instrumento correctivo, para ser usado a tiempo, “a fin de prevenir males mayores y de sanar las heridas causadas por la debilidad humana”. La modificación entrará en vigor a partir del próximo 8 de diciembre.

La lectura de los signos de los tiempos mostraba que “Para responder adecuadamente a las exigencias de la Iglesia en todo el mundo resultaba evidente la necesidad de revisar también la disciplina penal promulgada por San Juan Pablo II, el 25 de enero de 1983, con el Código de Derecho Canónico. Era necesario modificarla de modo que permitiera su empleo a los Pastores como ágil instrumento saludable y correctivo, y que pudiese ser usado a tiempo y con caridad pastoral, a fin de prevenir males mayores y de sanar las heridas causadas por la debilidad humana”.
El Santo Padre el Papa Francisco observa que la Iglesia, a lo largo de los siglos, se ha dado reglas de conducta «que hacen al Pueblo de Dios unido y de cuya observancia son responsables los Obispos» y subraya que «la caridad y la misericordia exigen que un Padre se comprometa también a enderezar lo que a veces se torce».

Las actuales circunstancias han dejado ver que el pecado sigue golpeando la humanidad y que algunos de esos pecados dejan dolor por muchos años. Reparar el dolor causado, alcanzar perdón, exige también administrar justicia para que no se repita situaciones parecidas. Esa tarea en la Iglesia compete a los Pastores de almas.
Esta es sin duda una tarea «que se debe ejercer como una concreta e irrenunciable exigencia de caridad no sólo en relación con la Iglesia, la comunidad cristiana y las eventuales víctimas, sino también hacia quien ha cometido un delito, que tiene necesidad, al mismo tiempo, de la misericordia y de la corrección de la Iglesia».
El libro VI del Código de Derecho canónico sigue teniendo la misa estructura, el mismo número de cánones, pero sus cánones varios cambiaron en su contenido. Recordemos la estructura para que tengamos una idea general:

LIBRO VI: DE LAS SANCIONES EN LA IGLESIA (Cann.1311-1399)

PARTE I: DE LOS DELITOS Y PENAS EN GENERAL (Cann. 1311-1363)
TÍTULO I – DEL CASTIGO DE LOS DELITOS EN GENERAL (Cann. 1311–1312)
TÍTULO II – DE LA LEY PENAL Y DEL PRECEPTO PENAL (Cann. 1313–1320)
TÍTULO III – DEL SUJETO PASIVO DE LAS SANCIONES PENALES (Cann. 1321–1330)
TÍTULO IV – DE LAS PENAS Y DEMÁS CASTIGOS (Cann. 1331–1340)
CAPÍTULO I – DE LAS CENSURAS (Cann.1331-1335)
CAPÍTULO II – DE LAS PENAS EXPIATORIAS (Cann. 1336-1338)
CAPÍTULO III – DE LOS REMEDIOS PENALES Y PENITENCIAS (Cann. 1339-1340)
TÍTULO V – DE LA APLICACIÓN DE LAS PENAS (Cann. 1341–1353)
TÍTULO VI – DE LA CESACIÓN DE LAS PENAS (Cann. 1354–1363)
PARTE II: DE LAS PENAS PARA CADA UNO DE LOS DELITOS (Cann. 1364-1399)
TÍTULO I – DE LOS DELITOS CONTRA LA RELIGIÓN Y LA UNIDAD DE LA IGLESIA (Cann. 1364–1369)
TÍTULO II – DE LOS DELITOS CONTRA LAS AUTORIDADES ECLESIÁSTICAS Y CONTRA LA LIBERTAD DE LA IGLESIA (Cann. 1370–1377)
TÍTULO III – DE LA USURPACIÓN DE FUNCIONES ECLESIÁSTICAS Y DE LOS DELITOS EN EL EJERCICIO DE LAS MISMAS (Cann. 1378–1389)
TÍTULO IV – DEL CRIMEN DE FALSEDAD (Cann. 1390–1391)
TÍTULO V – DE LOS DELITOS CONTRA OBLIGACIONES ESPECIALES (Cann. 1392–1396)
TÍTULO VI – DE LOS DELITOS CONTRA LA VIDA Y LA LIBERTAD DEL HOMBRE (Cann. 1397–1398)
TÍTULO VII – NORMA GENERAL (Can. 1399)

La iglesia sigue comprometida buscando la santidad de sus fieles, administrando justicia, y buscando que en adelante no haya más dolor por las conductas inadecuadas en especial de sus ministros. Los pastores de almas pueden recurrir al Derecho penal cuantas veces sea necesario para sancionar, corregir y lograr la reparación de los daños causados y asegurar la no repetición.

Afirma el Papa refiriéndose a la reforma publicada a través de la Constitución Apostólica está fechada del 23 de mayo de 2021, Solemnidad de Pentecostés que “El nuevo texto introduce cambios de diversa índole en el derecho vigente y sanciona algunas nuevas figuras delictivas”. También se ha mejorado «desde el punto de vista técnico, especialmente en lo que se refiere a aspectos fundamentales del derecho penal, como el derecho de defensa, la prescripción de la acción penal, una determinación más precisa de las penas» ofreciendo «criterios objetivos en la identificación de la pena más adecuada a aplicar en el caso concreto», reduciendo la discrecionalidad de la autoridad, para favorecer la unidad eclesial en la aplicación de las penas, «especialmente para los delitos que causan mayor daño y escándalo en la comunidad».

P. Antonio Devia Méndez
Vicario Judicial.

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